Kierkegaard se pregunta si es posible que a los artistas no les tiemble la mano al pintar el suplicio de Cristo. Y responde que si los artistas fueran capaces de hacernos ver algo vivo, situado en el presente de la crucifixión, en vez de mostrarnos algo ya pasado y muerto, nuestro lugar ya no sería el de simples espectadores, sino que -concluye el filósofo danés- estaríamos sobre la cruz, junto a Cristo... Estas palabras, leídas en el artículo de Maurizio Cecchetti que se recoge a continuación, hacen pensar en el sentido y la perspectiva que nos ofrecerá el discutido film de Mel Gibson: véase un dossier sobre The Passion, y otros articulos, ...más. |
Maurizio Cecchetti , Avvenire (Venerdì 28 novembre 2003):
Kierkegaard ha ispirato cineasti come Dreyer o Bergman. Il suo senso del tragico si riflette nel «Pranzo di Babette» e nelle «Onde del destino».










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