Según informan las agencias y unos y otros sitios especializados, y lamenta Reporteros sin Fronteras, Google pone en marcha una versión censurada de su buscador. Entre otras cosas, sucede que
"ahora, los internautas chinos tienen que contentarse con los contenidos validados por las autoridades de Pekín, una vez que han quedado fuera las informaciones del Tibet o los derechos humanos en China. (...)
Hasta ahora, Google censuraba únicamente su herramienta de actualidad, Google News, excluyendo los contenidos procedentes de los sitios prohibidos por las autoridades. Su buscador clásico, con sede en Estados Unidos y accesible en la dirección www.google.com/intl/zh-CN, no estaba filtrado. De esta forma, Google era el último de los grandes buscadores extranjeros que no censuraba la versión china. Yahoo ! colabora desde más de tres años con los servicios locales de censura.(...)"
Quizá es mejor no insistir ahora en este momento, puesto que ya se ha hablado aquí de lo relativo a El "Wang Yi's Microphone", cerrado por censura y también, desde el pasado mes de septiembre, de la actitud estadounidense, que puede entenderse resumida en lo dicho por el NYTimes, "America has a bipartisan human rights policy in China. It is called trade". Y otro tanto puede decirse de Europa.
Queda, de todos modos, seguir recordando lo dicho en Una foto de Shi Tao, tras la gran muralla (firewall) china y el gran silencio (newspeak) occidental, junto a lo publicado por Reporteros sin fronteras acerca de la situación de Internet en China.
Seguramente habrá voces que no sólo comprendan, sino que aplaudan este modo de actuar por parte de Google. Es probable que entiendan que conviene negociar e introducirse en el futuro mayor mercado mundial, y ofrecer al menos "algo" a la ciudadanía china. Conviene en especial a los accionistas de Google. Aunque no sean conscientes de que el valor de sus acciones está también asociado al de la "imagen pública" de Google, y no sólo a su realidad mercantil. Google se somete en China, pero no lo ha hecho -por ejemplo- ante las peticiones de datos del Departamento de Justicia estadounidense. A vista de pájaro, es toda una paradoja de coherencia para la "filosofía" de la empresa.
No estoy tan seguro de la limpieza democrática y moral de estas intenciones, cuando se trabaja a corto plazo y se colabora con un régimen que censura la libertad de expresión (ver, por ejemplo), entre otras libertades humanas básicas. Alguna confusión entre fines y medios ya asoma con la avidez mercantil occidental que las autoridades chinas están explotando en propio beneficio.
Se tienen en cuenta los consumidores chinos, pero de entrada queda al margen, para unos y otros, como asunto secundario o ulterior, la dignidad de las personas chinas.










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