Lo mucho publicado estos días sobre Günter Grass invita a dejar de lado ese escabroso terreno, tan “lleno de tropiezos y estorbos”, como diría el Drae, que lo sitúan en el entorno de “lo inconveniente o de lo inmoral”. Porque o bien es una banalidad, o bien (y esto es lo que parece) resulta una barbaridad. Por eso no está de más intentar hacer aquí una mínima síntesis de lo leído, por si alguien no ha apreciado el sentido de inmoralidad que hay en este escabroso asunto.
Aprovecho, ahora que la confesión está de moda, para decir que no era y no soy ni experto ni admirador incondicional de la escritura e ideología de Grass. Tanto una como otra me han producido más de un bostezo. Ahora, a tenor de lo leído con ocasión del escándalo, y dejando en paz la persona de Grass, hay que convenir en que una fuerte dosis de inmoralidad aparece en la ejecutoria histórica de Grass, el personaje público. La inmoralidad de una especie de compulsivo carpe diem, de un plegarse, en unos casos a las exigencias de lo políticamente correcto, en otros a las exigencias de lo inevitable, con tal de caer y quedar siempre en pie y con la cabeza en alto. Un carpe diem que habla de una ausencia de convicciones y motivaciones de alta moralidad.
Primero fue el carpe diem original, el de su alistamiento juvenil y voluntario en las SS. Tardías, pero SS. Luego, una vez silenciado este primer rasgo de inmoralidad pública, llegaron como en cascada los siguientes. Porque su escritura, vista desde luego ahora, parece más bien un carpe diem al arrimo del “mester de progresía”, un oficio demasiado atento a lo políticamente correcto y a los poco literarios estándares exigidos para lograr el Nobel de Literatura en sus últimas temporadas. Su escritura, literaria y política, tanto en el modo como en los asuntos tratados, ahora queda puesta en berlina, según el tenor de su confesa inmoralidad a lo largo de esos tiempos y quehaceres.
Basta recordar que parte de su ejecutoria pública ha implicado el dar mamporros ideológicos (quizá más dañinos que los físicos) y "acusar" a quien pensaba de modo diverso al suyo. Lo cuenta, por ejemplo, Julia Escobar, en Gaceta (Günter Grass, €): "Todos comprendemos los extravíos de juventud, pero este es demasiado gordo para no haberse excusado antes. Sobre todo cuando, desde muy pronto, Grass ejerció de vigilante moral de la playa y señaló con el dedito a muchos "sospechosos". Leo que incluso tuvo la desfachatez de calificar de "peste católica y pequeño burguesa" a Adenauer, lo cual, a la luz de lo que ahora sabemos, más que progresista, queda bastante nazi."
También queda puesta en berlina, cuestionada como un nuevo e interesado y oportunista carpe diem, la misma circunstancia de su confesión. Ya que una cosa es que tal asunto aparezca de entrada en una no casual entrevista en la FAZ, con ocasión de su inminente publicación en las páginas autobiográficas del libro “Pelando la cebolla”. ¿Una confesión escandalosa, días antes de aparecer el libro donde se publican? Todo el mundo sabe que eso está en las primeras lecciones de los manuales de “marketing”.
De ahí que no pocos hayan detectado un tufillo oportunista y y de fuerte alcance crematístico en esta oportuna “confesión” que la conciencia de Günter Grass, precisamente ahora, ya no podía aguantar. A pesar de haberlo hecho durante más de 60 años, sin especiales problemas aparentes. Quizá cuando increpaba o insultaba sin medias tintas a algunos –no dejará de decir el psicoanalista de turno- es que estaba en realidad castigándose a sí mismo. (Eso lo dirá el psicoanalista porque quizá aún sabe poco de baja estofa literaria).
Aunque el genuino carpe diem que parece despuntar tras estos fuertes y tremendos dimes y diretes de los últimos días parece estar en otra circunstancia. No parece descaminado quien apunta que ese secreto ha salido del armario (con independencia de lo que pase con el “almario”, con la conciencia de Grass) porque se da la circunstancia absolutamente inevitable de que se cumple el plazo de publicación de los archivos secretos de la Stasi. Que es donde está plenamente documentado el asunto que ha originado este revuelo. Anticiparse al hecho puede ser visto como maestría en un habitual del carpe diem. Maestría patológica de quien -tratándose de un funeral- quiere protagonizarlo como difunto.
Un asunto con cientos de revueltas, por supuesto, que ahora es sorprendente e indignante, y produce –entre otras cosas- consternación, reprobación y vergüenza. Veremos si el tiempo lo borra o lo consagra como una clave para entender bien a Günter Grass.
Algunas referencias
• Nobel Prize
• Frankfurter Allgemeine Zeitung, 12 agosto 2006 (estracto)
• Waffen SS
• 10th SS Panzer Division “Frundsberg”
• The staged confession
• This endless moral flutter
• Günter Grass was in the Waffen SS
• The Günter Grass affair fuels debate
• Europe discusses Grass's admission
• Sixty years of lies, just show how it is possible to be a great artist and greatly immoral
• Grass's confession is a demonstration of courage, and illustrates the great tragedy of a person who admits that he has always perceived his guilt as a shameful thing
• The righteous moralists are proposing that Grass should renounce all the honours that his life's work has received
• Günter Grass's Silence
• The last man they expected to have an SS secret
• A Prisoner of the Nobel ($)
• The Fictions of Günter Grass ($)
• El documento que prueba que Grass perteneció a la SS es de acceso público desde hace años
• El escándalo acelera la venta de sus memorias
• Los efectos de una confesión a tiempo
• "La doble runa en el cuello del uniforme no me repugnaba"
Aunque no se trata de hacer fuego de la rama caída, tampoco conviene olvidar el premio Príncipe de Asturias de las Letras que Günter Grass recibió en 1999, al tiempo que el Nobel. Ni –por ejemplo- el laudatorio artículo de El País, La verdad está malherida en el que Grass y Magris nos alertaban a principios de este año, precisamente, contra la mentira y sus disfraces en los medios. Tampoco el eco que Scriptor hizo del asunto: Günter Grass y Claudio Magris: "¿es posible decir las cosas como son?".
Es posible decir las cosas como son, desde luego. Pero -como puede verse- hacerlo en tiempo y modo debido puede tener un precio muy alto. Un precio que Günter Grass no quiso pagar. De haberlo hecho como Dios manda, probablemente nadie hablaría hoy de él, aunque hubiera escrito "El tambor de hojalata", incluyendo algún pequeño retoque en Oscar Matzerath, que quizá ya no sería tan inocente, tan ajeno a los crímenes, al cuidado de las apariencias y a las mentiras interesadas.










Bienvenido, Juanjo, espero que hayas descansado bien.
Sobre el tema de GG no me atreví a escribir en el blog por desconocimiento del personaje. Marta, en su blog Alemania... tiene algunos posts sobre el tema.
Después de lo leído, especialmente lo último sobre su intento de "colar" que compartió destino con Ratzinger, me parece que el personaje es penoso, da bastante vergüenza ajena ver esta exposición pública de tanta miseria.
Publicado por: Montse | 24 agosto 2006 en 09:50 a.m.
Muchas gracias, Montse. Espero que también hayas descansado bien. Aunque esto casi siempre sabe a poco... Tienes razón en lo que dices del intento de Grass -una vez más, genio y figura...- de igualarse a Ratzinger: los extremos, una vez más, se tocan. Quien como Ratzinger -sin haber tenido que ver con las SS- fue públicamente "acusado" sin mucho éxito de haberlo hecho, ahora resulta que se toma como escudo protector por quien lo hizo y lo ocultó cuidadosamente hasta que no ha tenido modo de evitar su publicación. Parece un intento de "a ver si cuela", también ahora, el arrimo al Papa. Nuevo intento de carpe diem de quien agarra al vuelo las oportunidades para no tener que "apearse del machito" de su fama (que, como dice el Drae, implica "rehusar abandonar una situación cómoda y provechosa").
Interesante, como siempre, lo que escribe Marta, en "Günter Grass en las SS", lo que comenta Alberto Noguera y también lo que escribe en su blog, "Alemania, Economía, Sociedad": Yo sabía que Günter Grass era de las SS y lo que recoge y comenta de lo escrito por JP Quiñonero acerca de este singular personaje llamado Günter Grass.
Publicado por: JJG Noblejas | 24 agosto 2006 en 10:28 a.m.
Hola Juanjo!
En mi blog -recién (re)estrenado y tan desnudo como un bebé- hice una referencia al asunto de BXVI y su "presunta" relación con el entorno nazi. Me surgió a raíz de la escandalera de la biografía de GG, pero finalmente crei que sería más provechoso reflexionar sobre BXVI antes que sobre el autor de "Memorias de un payaso" (lo lei con 16 años y creo que me quedé así por su culpa... ;-)
Rebuscando por la red, encontré una declaración preciosa de la Liga Antidifamación sobre la figura de JR-BXVI.
Hala!
http://www.freedownloadcommunity.com/2006/08/21/pasados-nazis/
Publicado por: Jordi | 24 agosto 2006 en 10:56 a.m.
Qué bueno leerte, Jordi!! Y visitar tu estupendo blog. No sólo por los contenidos, sino por el diseño, que imagino sea "producción propia". Como tu mismo eres "producción propia", sin tener que ver con la lectura del payaso de Grass. Animo con esto, además de la familia (saludos, por cierto, a Marta y a vuestra prole) y el trabajo. Keep in touch. Ya hablamos por email... Un abrazo, JJ.
Publicado por: JJG Noblejas | 24 agosto 2006 en 05:34 p.m.