"El País", profesionalidad cero con la Iglesia Católica
La realidad es tozuda. Incluso para aquellos que piensan que nada existe de suyo y -por tanto- se sienten llamados a hacer y deshacer las cosas de la realidad, siempre pensando, por supuesto, en atenerse a la verdad de los hechos (en los que no creen) y desde luego en buscar el bien común de la humanidad (que en principio parece que queda un poco lejos). Pero la realidad es tozuda y refractaria a los prejuicios. Y esto conviene recordarlo a veces, al hilo de las cosas de la vida misma.
"El País", que es un diario que se declara "periódico independiente de la mañana", quizá como alarde de gran profesionalidad, debe dejar algunos temas para hacerlos en sesiones de tarde y noche, en las que resulta más bien un "periódico dependiente". Dependencia que -por contraste- expone, como diría Roland Barthes, un sorprendente "grado cero" de profesionalidad. Incluso se podría hablar de "profesionalidad cero", al estilo de la "tolerancia cero" y modos semejantes de decir.
Nunca he sabido bien a qué se refiere "El País" con tal alarde de "independencia" mañanera: quizá es el mismo asunto del que pasa a depender cuando llega la tarde o la noche. Dejémoslo en que se trata de sus propios prejuicios, sus propios demonios, que ya es bastante: si lo que hace por la mañana pretende neutralizarlos u ocultarlos, lo producido en sesiones de tarde y noche los exhibe sin pudor.
En este sentido, parece que "El País" deja los asuntos relacionados con la Iglesia Católica para trabajarlos por la tarde. O se diría que ha hecho una opción preferencial para tratarlos con nocturnidad (y si alguien piensa, por contigüidad histórico-semántica, en la alevosía, eso es asunto suyo, naturalmente).
Acabo de leer la "nota de prensa" que publica la Conferencia Episcopal Española, titulada "La verdad de los hechos", en la que se documentan los pormenores acerca de lo que "El País" publicó el pasado día 22, en primera página sobre un presunto "apoyo" del Papa al "proceso de paz", es decir, a la negociación del gobierno español con ETA.
Tengo noticia de este asunto por un amigo que me escribe un email, que titula "Confunde... que algo queda", y dice: "Lo de El País es "interesantísimo"... ¿cuántos incautos se lo han creído?..."
No sé cuántos se lo habrán creído. Imagino que muchos. Si alguien acostumbra a no tomar sus cautelas al leer un periódico ("El País", en este caso) y está ahora leyendo esto, y desea entrarse del asunto, copio a continuación el resto de la "nota de prensa":
(...) La información era desarrollada ampliamente en las páginas 18 y 20 bajo epígrafes como éstos: “El Papa apoyó el proceso de paz”, “Un rumbo distante del de Rouco y Setién”.
En orden a esclarecer la verdad de los hechos, esta Oficina de Información envió al director de “El País”, el mismo domingo, día 22, una carta que no fue publicada hasta el miércoles, día 25. El párrafo final fue suprimido por “El País”. A continuación transcribimos la carta en su integridad:
ACLARACIONES DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA Sr. Director:
La información sobre El Vaticano, la Conferencia Episcopal Española y la Iglesia en el País Vasco, que aparece en portada del diario EL PAÍS del domingo 22 de Octubre, y desarrollada en las páginas 18 y 20, transmite la idea de que se dan posturas, supuestamente contradictorias, entre los miembros de la Conferencia Episcopal acerca del alto el fuego permanente de ETA. Alguna de las declaraciones clave que se utiliza para argumentarlo es inexistente.
El Secretario General, P. Martínez Camino, nunca ha dicho que “ETA deba ser excluida de todo proceso de diálogo”. Lo que realmente ha declarado en diversas ocasiones, reflejando la doctrina oficial de la Conferencia Episcopal Española, es que los terroristas “no pueden ser considerados como interlocutores políticos de un Estado legítimo”. Por otro lado, cuando se dio a conocer la noticia del alto el fuego permanente, el Secretario General dijo también que “nos congratulamos de la voluntad expresada por ETA de dejar de matar”, algo que se ignora en la amplia información a la que nos referimos.
Una información así confeccionada carece de objetividad y, por tanto, no es fiable en su conjunto.
Este último párrafo, suprimido por “El País”, es fundamental para dejar claro que la falsedad de la información en cuestión no atañe sólo a las declaraciones que se atribuyen al Secretario General de la Conferencia Episcopal y a la supuesta alineación de diversos miembros del episcopado en frentes contrapuestos. La información de “El País”, efectivamente, no es fiable en su conjunto, como pone asimismo de relieve Mons. Uriarte en la carta enviada al director del diario, que ha sido publicada hoy y que también transcribimos a continuación:
ACLARACIÓN Sr. Director:
Quiero mostrarle mi sorpresa y mi desazón por el reportaje recogido en la cabecera y en las páginas 18 y 20 del diario que usted dirige, en su edición del domingo pasado día 22. Al menos en lo que se refiere a mi persona y a las intervenciones que se me atribuyen está surcado por graves errores que tengo el deber de subsanar.
1º No se ajustan en absoluto a la verdad que yo haya solicitado de la Santa Sede ninguna intervención pontificia ni vaticana que apoyara las actuales gestiones en curso en pro de la paz en el País Vasco.
2º No he ejercido mediación alguna entre la Santa Sede y los diversos agentes que realizan tales gestiones.
Por amor a la verdad y a la paz me veo precisado a ofrecerle estas importantes aclaraciones.
Hay que felicitar a quienes han escrito esta "Aclaración" y -dado su tenor- parecen dispuestos a seguir aclarando las cosas cada vez que sea preciso.
Así están las cosas de la realidad. ¿Dónde y cómo aparecerá noticia de lo que está en juego con esta "Aclaración", en "El País", además de la carta de Mons. Uriarte? De aparecer no será en primera página, como apareció el erróneo artículo del pasado dia 22. Todo parece dar razón a los autores de la Aclaración, porque resulta patente que "la información de "El País", efectivamente, no es fiable en su conjunto".
Deben ser cosas, como me malicio, de la nocturnidad profunda y el grado cero de profesionalidad con que últimamente se tratan los asuntos de la Iglesia Católica en ese periódico. ¿Por qué no los trabajarán en esas brillantes mañanas de independencia que dicen gozar?
















Gracias por el post. Me hubiera gustado hablar del tema en el blog pero la tecnología va a acabar conmigo. También se ha rebelado el software de publicación, aparte de los ordenadores que te comentaba en el correo. En fin... por cierto, ¿recibiste el correo que te envié?
Sobre el tema que nos ocupa, creo que El País tiene un problema grave con su actitud hacia la Iglesia y los católicos españoles. Hoy mismo defiende que la educación para la ciudadanía eduque a los niños sobre la realidad del matrimonio homosexual ya que como es legal, es real. Jé, Goebbels no lo hubiera dicho mejor.
Publicado por: Montse | 31 octubre 2006 at 11:49 a.m.
Montse,
gracias a tí por el comentario, que pone el dedo en la llaga del asunto de ese periódico. Justo ahora estaba pergeñando una breve cosa al respecto, cuando he vuelto de clase y he visto tu comentario. Te escribo aparte.
A ver si logras que desaparezcan los duendes informáticos, y recuperas tu preciada, insustituíble y esperada presencia en internet.
Publicado por: JJG Noblejas | 31 octubre 2006 at 02:07 p.m.