Frontera USA-México: 1123 kilómetros de muro de la vergüenza
No soy John Kennedy, ni estoy en Berlín, ni hoy es el 26 de junio de 1963, para ponerme a decir -ante el muro de la vergüenza- "Ich bin ein Berliner" y luego ser aclamado y recordado por esas cuatro palabras. Porque entonces aquello pareció genial, el momento clave de la guerra fría, excepto -claro está- a las autoridades soviéticas y las de sus países satélites.
Quizá haya hoy en Nogales algún John Doe o algún José Gomez que, siendo habitantes de una ciudad simbólicamente cortada -como Berlín- en dos por un muro (Nogales-Arizona, USA, de un lado y Nogales-Sonora, Mexico, de otro) podría decir delante de las cámaras de televisión, a ambos lados del muro: "Yo soy un Nogaleño", o quizá "I am a Nogalino". O como lo digan.
Sería de agradecer que el presidente electo mexicano Felipe Calderón fuera al muro de Nogales-Sonora para decir "Yo soy un Nogaleño", seguro de que el presidente estadounidense Bush no irá al mismo muro, pero de Nogales-Arizona, para decir con orgullo y aprobación masiva "I am a Nogalino".
Puede que todo esto suene a populismo barato, porque la realidad es compleja.
Pero entiendo que es con entera propiedad populismo barato, otra simplificación política electoral: la decisión ejecutiva tomada ayer en USA para construir esos 1123 kilómetros de muro de la vergüenza. Kilómetros de muro que separarán dos países cuyos ciudadanos tienen como ingresos anuales medios $30,000 y $3,500, respectivamente. Ciudadanos que siguen siendo personas y -en principio- habitantes de sendas democracias en países amigos.
Es una decisión política, con apoyo popular. Es populismo barato, solo que basado en sondeos de opinión, con la vista puesta en unas elecciones. Es populismo barato de una democracia millonaria con deriva ideológica bananera. Porque la construcción del muro va a costar más de 1.500 millones de dólares, que es mucho dinero que no arregla este complejo asunto y que bien podrían ayudar a encontrar una solución racional y por tanto, atenta a la dignidad de todas las personas implicadas. No sólo de las que quedan dentro del muro, sino de las que quedan fuera de él.
El grito de "hay que impedir la entrada ilegal de extranjeros", dicho repetidamente, parece justificar cualquier medio para lograrlo. Sobre todo a quienes por principio consideran, sin más, que es justa cualquier legalidad que permita impedir esa entrada. Sin prejuicios raciales, culturales o de clase (económica), quizá, pero en cualquier caso con las distancias y diferencias que hacen que sean "ellos" los que quieren colarse entre "nosotros".
Se habla sólo de legalidad. Pero la legalidad de ordinario tiene un contexto moral: puede ser en ocasiones poco ética. O incluso puede ser inmoral sin más, cuando los que logran ser "inmigrantes ilegales", vistos desde un lado, resultan ser también -demasiado a menudo- "trabajadores explotados", vistos desde otro lado. El mercado USA de trabajo sabe mucho de leyes de oferta y demanda, pero no sabe casi nada de leyes de conciencia y de moralidad o de dignidad humana.
En todo caso, entre vecinos y amigos, en principio las cosas se arreglan de otro modo. Sin prepotencia. No se hace un muro con esas características, tan espectaculares y aparentemente eficaces como el muro que aísla a Israel de los palestinos. Sobre todo, porque quien lo hace es quien se queda encerrado dentro.
Ha dicho ayer Bush que "hay un término medio racional entre asegurar la ciudadanía automática a cada inmigrante ilegal y un programa de deportación masiva". Es posible que el horizonte de los inmigrantes sea el lograr, antes o después, esa ciudadanía, lo mismo que es trágico pensar que el horizonte de los estadounidenses sea la deportación masiva. Y es ridículo pensar que un muro sea precisamente un "termino medio racional".
Ha dicho ayer Felipe Calderón: "La humanidad cometió un grave error al construir el muro de Berlín. Estoy convencido de que los Estados Unidos están cometiendo un grave error al construir este muro". Esto tan suscribible, dicho en Nogales, con el muro a las espaldas, quedaría más claro para todo el mundo, y lograría más resonancia y efecto que dicho sin foto en las páginas del NYT.
Imagino y espero que vamos a tener en prensa y televisión, muchos reportajes sobre el muro, como los hubo en los años 60 con el muro de Berlín. Es decir, contra el muro, y contando la odisea personal de quienes lograron atravesarlo. Porque este muro sólo hace que los "coyotes" cobren más caro el paso de la frontera, y que haya -esperemos que no sea así- más muertos.
La democracia en América no se merece este muro, que dará vergüenza a quienes pongan los hilos alambrados de espino, a quienes caven las zanjas, a quienes pongan las empalizadas de 3 o 4 metros, a quienes las electrifiquen, a quienes las patrullen y vigilen. Porque no está hecho contra el tráfico de drogas, con vendedores a un lado y compradores al otro. Está hecho para controlar el tráfico de seres humanos. Terminen siendo jardineros, prostitutas o ganaderos.
Se trata de un tráfico que, más que regular con muros, hay que abolir con leyes que castiguen e impidan con energía la explotación humana en ese territorio democrático que tanto asombró a Tocqueville en 1835, y que ahora quedará encerrado dentro de un muro.
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Actualización (29 octubre 2006): Aunque no se refiera directamente a esta anotación, agradezco aquí a Francisco Rubiales su mención en Voto en Blanco, "Pasión por la democracia". Incluye Scriptor.org entre los blogs que considera en esa órrbita de pasión. Y añade que "muchos visitan esos espacios de libertad y creatividad informativa no sólo para alimentar sus ideas democráticas, sino para darse un baño de periodismo fresco y ciudadano, cargado de futuro." Espero no decepcionar, y que desde aquí, con los pies plantados en la realidad, esté presente la verdad que exige la dignidad humana. Como en los demás blogs que la anotación menciona, por supuesto.



Perdon, mas yo no intiendo su posicion. ¿ Defiende Usted que el muro no sea construido?
¿El gobierno mexicano no se parece muy interesado en proporcionar condiciones de vida decentes a sus ciudadanos -- que los fuerza emigrar al norte -- y usted está criticando medidas unilaterales de los americanos para protegerse contra el paso ilegal de la frontera?
Publicado por: H.J. Mota de Alcantara | 11/12/2007 at 22:49
En efecto, amigo lector, soy partidario de que el muro no sea lo que es. Soy partidario, básicamente, de la libre circulación de personas, antes que de la libre circulación de mercancías. Y soy partidario de que se evite la abusiva explotación de la mano de obra barata en los Estados Unidos, una vez que logran pasar. Emigrantes -por razones económicas, o políticas- los ha habido y habrá siempre. El muro en cuestión no tiene que ver necesariamente con los intereses y las posibilidades del gobierno mexicano de hacer que los ciudadanos no deseen pasar al otro lado, incluso aquellos que tienen un nivel de vida más digno que otros. En fin, sería estupendo que el mundo no tuviera fronteras tan desiguales, impermeables e interesadas para las personas. Habría mucho más que hablar sobre esto, por supuesto, pero espero que baste por el momento. Muchas gracias por el comentario.
Publicado por: JJG Noblejas | 12/12/2007 at 9:09
Cuando se habla de inmigrantes se hace alusion principalmente a mexicanos, pero no olvidemos que hay inmigrantes de todas partes del mundo en ese pais, pero los mas a mano son los mexicanos, los cuales para razones practicas son los peor pagados, un chino llega alli ayudado por sus hermanos chinos pagando dinero y hacen negocio, los italianos son ayudados tambien, solo los latinos y en especial los mexicanos somos como siempre los desunidos y con complejo de huerfano que nos lleva a querer estar en un pais que se hace que no nos necesita, a sabiendas que su economia se caeria sin la mano de obra tan barata, es tbn a los mexicanos a quienes mas caro venden sus casas...en fin un cuento de nunca acabar, debemos cambiar nuestras leyes para que los legisladores ganen como cualquier hijo de vecina y con el dinero de los impuestos que TODOS deberiamos pagar, promover la produccion, la iniciativa de empresas y la investigacion. la educacion no es la panacea pero ayuda mucho y con solo el 2 o 3 %en inversion de infraestructura educativa no se puede pedir demasiado o si?
Publicado por: Roxy | 14/01/2008 at 1:30