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21/06/2007

Saludables y lógicas sospechas sociales ante la torticera versión española de la "Educación para la Ciudadanía"

Democratic_citizenshipEs lógico y saludable, en una situación cívica realmente democrática, que haya sectores de la sociedad -y a veces, incluso, sectores mayoritarios- que disientan activamente de las pretensiones de su gobierno y su parlamento.

Lo está poniendo de manifiesto la constante y creciente aparición de rechazos y desacuerdos explícitos con la normativa acerca de la peculiar versión del gobierno Zapatero de la "educación para la ciudadanía".

Algo que -en sí mismo, y según lo planteado por el Consejo de Europa- no tiene sentido rechazar a priori. Pero también algo que -en su traducción: más bien en la peculiar versión hecha en España- está haciendo sonar numerosas y justificadas alarmas. Porque se trata de una versión de la "Educación para la Ciudadanía" más bien torticera (Drae: "injusta, o que no se arregla a las leyes o a la razón").

Lo deja ver muy bien el profesor Jorge Otaduy, en el artículo publicado ayer en ABC: El pecado original de la educación para la ciudadanía. Tras unas acertadas precisiones acerca de la democracia, y de la inflexibilidad ministerial, hace ver que -a pesar de que se hayan presuntamente "rebajado" algunas posiciones-, siguen estando ahí las

"referencias más chirriantes a cuestiones con implicaciones morales inmediatas, como los tipos de familia, la dimensión humana de la sexualidad, la valoración crítica de la división social y sexual del trabajo y de los prejuicios sexistas".

Entre otras cosas, dice a continuación el artículo (Las cursivas y negritas son mías. Destacan algunos puntos clave en esta razonable perspectiva sobre la discutible y discutida "Educación para la Ciudadanía"):

"(...) Me parece injusto tachar de pusilánimes, alarmistas o de paradójicos colectivos anti-sistema a quienes alzan su voz manifestando la considerable incomodidad que les produce la perspectiva de la nueva asignatura. ¿Sobre qué fundamentos se harán descansar los valores constitucionales objeto de ilustración? ¿Cuál será el enfoque con el que los grandes dilemas éticos serán afrontados? ¿Qué tipo de educación afectivo-emocional inspirará la tarea formativa? ¿Qué idea de libertad subyace en los programas?

No es fácil quitarse de la cabeza que el Gobierno que ha pergeñado la disciplina es el impulsor de una legislación social -aprobada por mayorías parlamentarias a veces exiguas- que ha arrollado sin grandes miramientos convicciones y sensibilidades de millones de ciudadanos, en materias como el matrimonio o la protección de la vida humana. (...)

"El Gobierno pretende jugar la carta europea. El Consejo de Europa aprobó en 2002 una recomendación según la cual la educación para la ciudadanía democrática debe ocupar un lugar prioritario en la reforma y ejecución de las políticas educativas. La lectura del documento europeo permite calibrar la notable diferencia de fondo y de forma respecto de los textos españoles.

Lo que preocupa al Consejo de Europa es la apatía política y civil y la falta de confianza en las instituciones democráticas, la corrupción, el racismo, la xenofobia, el nacionalismo violento, la intolerancia ante las minorías, la discriminación y la exclusión social, elementos que representan todos ellos una importante amenaza a la seguridad, estabilidad y crecimiento de las sociedades democráticas. Las referencias a fundamentos ético-morales brillan por su ausencia y el mundo afectivo-emocional no aparece mencionado entre los objetivos de la educación para la ciudadanía democrática.

Por otra parte, no parece que la responsabilidad de transmisión de las mencionadas competencias a los ciudadanos haya de reposar, poco menos que en exclusiva, sobre el sistema educativo. La educación para la ciudadanía democrática es tarea de toda la sociedad y en especial, precisa el Consejo de Europa, de la familia. La búsqueda del pasaje paralelo en los textos españoles resulta infructuosa.

"El maquillaje de última hora ha disimulado los defectos más vistosos, pero no ha transformado la naturaleza de la disciplina. La actual educación para la ciudadanía no puede ocultar que es hija de un poder adornado con ribetes de laicismo, que tiende a una interpretación exclusivista y autoritaria del «mínimo común ético constitucionalmente consagrado», en lugar de reconocer los derechos de libertad ideológica y religiosa de las personas y favorecer su libre ejercicio.

No es inocente que la propia LOE advierta que los contenidos de la asignatura no pueden considerarse sustitutorios de la enseñanza religiosa. El legislador respira por la herida; parece comprender que una lectura sin prejuicios puede razonablemente conducir a la conclusión de que el sentido de la educación para la ciudadanía es contribuir a establecer, con patrocinio estatal, un código ético alternativo o a crear una nueva conciencia social, mejor acomodada a la realidad legal.

"La educación para la ciudadanía es una hermosa criatura, pero, en España, ha venido al mundo con pecado original."

En efecto: entender la crítica y el rechazo social ante una medida gubernamental como algo injusto y dañino para la vida cívica democrática tiende a recordar demasiado otros procederes, peculiarmente "democráticos". Sin ir más lejos, como los del gobierno del presidente Chávez y su respeto por la libertad de información en Venezuela.

Observatorio_objecionEn el sentido de esta anotación, es también recomendable leer lo publicado por Aceprensa: La Educación para la Ciudadanía, asignatura discutida. Organizaciones familiares promueven la objeción de conciencia frente a la asignatura.

Y puede resultar de interés la documentación contenida en las diversas secciones del website del Observatorio para la Objeción de Conciencia.

Otras anotaciones en Scriptor.org sobre la "Educación para la Ciudadanía":
Objeción de conciencia ante Educación para Ciudadanía: aumentan los objetores y también las amenazas gubernamentales.
Personas y ciudadanos: ser "alguien" antes de ser "algo": objetores contra la "Educación para la Ciudadanía" [+ Actualiz.]
Familia presenta escrito de objeción de conciencia frente a la "Educación para la Ciudadanía".
La "Educación para la ciudadanía", chanchullo ideológico del gobierno español.
Rechazo de la asignatura "Educación para la Ciudadanía".

Recibo ahora mismo (como casi todos los días, desde hace semanas, y desde Profesionales por la Ética), una información según la que -ayer, esta vez- La Asamblea de la Asociación de Padres y Madres de Alumnos del Instituto de Educación Secundaria "Javier de Uriarte", de El Puerto de Santa María, ha aprobado por unanimidad mandar un escrito (adjunto para descargar) a la Dirección del Colegio en el que se exponen las razones por las que los padres del Instituto se oponen a la asignatura EDUCACION PARA LA CIUDADANIA en los términos previstos en el decreto de enseñanzas mínimas del Ministerio de Educación.

Los padres solicitan, además, que se respete el derecho a la Objeción de Conciencia de los padres ofreciendo a los alumnos una actividad alternativa y evitando ningún tipo de represalias hacia los alumnos.

Todo un ejemplar ejercicio de civismo democrático.

Objeciones_enelpuerto

14/06/2007

¿En qué es comparable esta Educación para la Ciudadanía y la "Formación del Espíritu Nacional" de tiempos pasados?

Sobre el particular escribí una anotación aquí, Personas y ciudadanos: ser "alguien" antes de ser "algo": objetores contra la "Educación para la Ciudadanía" [+ Actualiz.]. Y mantuve un diálogo con un posible futuro profesor de EpC, que consideraba aceptable y razonable la materia en sí misma, aunque no hablaba del modo en que era "ofertada" por el Ministerio.

Por si resulta de interés, subo aquí lo que está en los comentarios de esa anotación. Como no tenía tiempo, resulta larga la comparación entre esta EpC y la "Formación del Espíritu Nacional" que -como muchos otros, hoy de todo pelaje ideológico- tuve que aprobar en tiempos franquistas:

Recibo de un lector este cometario, bien pensado y escrito:

Al respecto de EpC creo que se está haciendo un flaco favor a la verdad. Se ha exagerago tremendamente el tema y la CEE está quemando todos sus cartuchos en algo sin importancia. La gente, no sólo la de a pie, sino periodistas y educadores creen que el currículum de la asignatura es incompatible con la fe cristiana. Muchos medios se pasan el día recordándonos lo de 'Alí Babá y los...', (por eso me dio pena verlo aquí también), y eso no es más que un hecho aislado en un contexto muy concreto y ultrapolitizado.

Tengo la continua sensación de que en la iglesia española se está perdiendo la libertad evangélica, que se lucha más contra la política de Zapatero que por evangelizar. Es un juicio duro, pero al ver la virulencia del debate y el tono personal con que algunos se lo están tomando pues da que pensar.

Yo soy profesor de religión, seguramente imparta EpC, tengo ya el libro, y me parece estupendo su contenido. Claro, insuficiente para formar personas, para eso hay más asignaturas como Religión, Filosofía, Ética, y ofertas de crecimiento en la fe y como persona (al menos en mi centro). Pero esta asignatura viene a completar un vacío en la educación.

Creo que en los centros católicos se puede coordinar perfectamente con el resto de asignaturas de Humanidades para llegar a formar el perfil que deseamos para el alumno.

Le contesto diciendo:

(...) He de decir que no sigo de cerca lo que aparece en la prensa española sobre esta asignatura obligatoria de EPC. Por tanto, tampoco sé bien qué cartuchos quema la CEE al respecto.

Personalmente este asunto me produce algo parecido a lo que -en su momento, hace ya tiempo- me produjo el tener que examinarme de "Formación del Espíritu Nacional" al hacer las entonces llamadas reválidas del Bachillerato. Algo que -según veo al buscar en google- ocurre a otros también, como Josep Miró i Ardèvol o a Enrique Ujaldón. Ya sé que quizá la comparación de esta EPC con aquella FEN puede parecer una exageración, porque entonces estaba vigente (digámoslo con el maniqueísmo al uso) el maldito franquismo, y ahora está la bendita democracia, ahora administrada por manos socialistas... Seguro que Zapatero y su equipo son demócratas y llenos de buenas intenciones para el bien común, pero -por lo que se deja ver- no dejan de tener al tiempo, algo más de un gen de mentalidad totalitaria en su genoma de equipo de gobierno. Y lo que me repugna es precisamente esa mentalidad, aunque aparezca vestida con guante de seda democrática.

Decía que hace tiempo tuve que examinarme de FEN. Sólo examinarme, porque, por fortuna, la enseñanza de esa materia brilló siempre por su ausencia. No hubo nada que pudiera ser considerado ni de lejos 'lavado de cerebro' y por lo común, se dejó al buen albur de cada uno decir lo que quisiera en los exámenes escritos. Probablemente, nadie los corregía. En cualquier caso, no había en aquellas circunstancias ningún "ensañamiento pedagógico" al respecto.

Digo que algo semejante a esto de la FEN sucede con el planteamiento de la EPC, pero con la diferencia de ver un algo de aquel "furor pedagógico" entonces inexistente. Algo semejante hay, desde luego, porque esta materia -si no me equivoco- se plantea, según parece, como obligatoria, y con problemas de avance en los estudios si ni se cursa o se aprueba, según amenazas que surgen por un lado u otro (JA Marina, la Consejería de Educación de Castilla-La Mancha, etc.). Pero, además de lo dicho, este asunto es a la vez algo no tan semejante, por algunas razones, dichas así de pronto.

La primera, porque todo el mundo sabía que aquello de la FEN no era una materia "seria", ni importante, ni digna de estudiarse: era, junto a "religión" y "deporte", la tercera asignatura "maría", la más "maría" de las tres "marías". Parecía más bien -como la gimnasia o el "deporte"- un modo pacífico de colocar y remunerar con un pobre sobresueldo como profesores a algunos franquistas con tiempo de servicio genérico a la causa, y quizá en paro laboral.

La segunda, porque -insisto- era una asignatura con pública patente de asunto marginal: era algo al margen del genuino curriculum. Nadie perdía curso o cosa semejante por no examinarse, y lo normal era el consabido "aprobado general", etc.

La tercera, porque era claro que se trataba de "infundir" en los estudiantes el "espíritu nacional" vigente en la cabeza de los gobernates. Pero se trataba de una infusión que venía muy desvaída, debido al matiz de las dos razones previas.

Con la EPC, pienso que hoy está en juego un asunto que no se presenta como "marginal" a ojos de nadie. Y -curiosamente- se presenta como carente de cualquier apariencia de pretensión de "infundir", orientar o -en román paladino- marcar o manipular la mentalidad de los estudiantes. Y si a algunos nos lo parece, resulta que -desde el Ministerio, o desde JA Marina y demás, etc.- llegan voces oficales y oficiosas que dicen que la "marca" que se trata de poner en los estudiantes es 100% natural, limpia, buena, o -si no es buena- en cualquier caso inocua. Nunca nada de naturaleza problemática, forzada, o sin más (lo digo para termiar sin alargar más estas líneas a vuelapluma) orientada hacia la promoción de un tipo de "ciudadanía" en la que la tolerancia se confunde con el relativismo, y el bien común termina dependiendo de la mano oculta o mejor, "invisible", como diría Adam Smith, que sacará bienes comunes de los egoísmos individuales fomentados en la cidadanía de la colmena social.

No, gracias. Ese ciudadanismo de raices racionalistas ni es republicanismo ni liberalismo, porque de entrada eso no es una práctica cívica.

Si se toma en consideración los alcances de la "verdad práctica" filosófica, cabe entender la coexistencia de una pluralidad de doctrinas "verdaderas" incompatibles entre sí. Esta postura supone una apuesta que va más allá del pluralismo de doctrinas (religiosas, filosóficas y morales) meramente "razonables", incompatibles entre sí, tal como lo presenta el liberalismo político de John Rawls.

Hay muchas razones para no aceptar sin más la legitimidad de una EPC que va mucho más allá de lo que pudiera ser considerado un manual de "buenos modales" ciudadanos. Porque si se trata de "la" única educación ciudadana disponible, de entrada presenta visos de absoluto y necesario, visos muy poco prácticos y decidibles, desde un punto de vista cívico y político, sea de corte republicano o de corte liberal.

Sin hacer aquí un largo recurso a la filosofía práctica, y sin por eso hacer tampoco la menor concesión al escepticismo, tiendo a pensar como lo ha hecho un renovador de la filosofía práctica como es Fernando Inciarte, cuando dice que “la inextricabilidad de verdad y no-verdad (a no ser que se tratara de una fe verdadera, pero entonces ya no sería verdad humana), esa inextricabilidad no es una carta blanca para no seguir buscando la verdad; es más bien, al contrario, el mayor acicate para seguir buscándola; para no tumbarse sobre falsos laureles; para no dejarse llevar por el peor de los vicios, por la pereza del corazón”.

Por eso, por ejemplo, encontramos que también advierte Lourdes Flamarique al hablar del pensamiento de Fernando Inciarte, que, frente a la concepción moderna y abstracta de la razón, Inciarte propone la recta ratio, una razón corregida, vital. Esta —y no la razón sin más— es responsable de nuestras acciones logradas porque decidir sobre el bien es decidirse prácticamente por el bien; supone en definitiva retrotraer la pregunta por el bien —de suyo inútil y vacía— a la pregunta por el modo adecuado de decidirnos, “porque sólo el que se decide deliberadamente, sin dejarse llevar por los vientos de la opinión, de la costumbre, del placer, etc., etc., es capaz de dar con el bien, sea éste el que sea”.

Dice también Fernando Inciarte que tampoco cabe pensar que nuestros conceptos constituyen la realidad según una especie de constructivismo conceptual. “El republicanismo como constante histórica no es ni una realidad de por sí, ni es una vaga serie de rasgos de familia unidos sólo por el uso correcto de una palabra. Ni en realidad se reduce a una sola interpretación, ni sus múltiples interpretaciones posibles son plenamente definibles o aceptables; pero tampoco depende de convenciones pragmáticas el aceptarlas o rechazarlas, y su margen de variabilidad, por más que sean indefinibles, no es ilimitado, puesto que también la realidad histórica se ha formado con anterioridad a nuestras teorías sobre ella. El concepto no miente, pero no es más que una abstracción, no una copia fiel de la realidad, cosa imposible. De ahí la necesidad de una continua investigación y reflexión también sobre las realidades históricas. Porque aunque ya hayan pasado, nunca pueden conocerse de una vez”.

Dicho de otra manera, que quizá pueda parecer a alguno "confesional", por tomar palabras de Juan Pablo II, sucede que sin una verdad trascendente, triunfa siempre sin más la fuerza del poder, utilizado en todas sus virtualidades para hacer prevalecer los propios intereses u opiniones, sin ningún respeto real por nada ni -sobre todo- por nadie. "El totalitarismo nace de la negación de la verdad en sentido objetivo. Si no existe una verdad trascendente -afirma Juan Pablo II, una de las escasas autoridades universales públicamente reconocidas en este asunto-, triunfa la fuerza del poder, y cada uno tiende a utilizar hasta el extremo los medios de que dispone para imponer su propio interés o la propia opinión sin respetar los derechos de los demás" (Centesimus annus, nº 44). Y en otro lugar añade: "el derecho al respeto de la conciencia en su camino hacia la verdad es sentido cada vez más como fundamento de los derechos de la persona, considerados en su conjunto. De este modo, el sentido más profundo de la dignidad de la persona humana y de su unicidad, así como el respeto debido al camino de la conciencia, es ciertamente una adquisición positiva de la cultura moderna" (Veritatis splendor, nº 31).

Seguir hablando de la conciencia y su formación sería demasiado. Gracias por soportar estos párrafos en pro de la verdad y la libertad, ante los básicos problemas que vienen con el relativismo proclamado como materia de obligatorio estudio y -esperemos que no lo sea- obligado cumplimiento, una vez integrado como si fuera el mínimo común denominador vital.

Ánimo (...) con la asignatura, porque -por lo leído sobre ella- me da la impresión de que no está pensada como si fuera simplemente una visión más, discutible y razonable, junto a otras posibles visiones alternativas del ser humano, algo que los alumnos pudieran o tuvieran que contrastar por sí mismos, dentro de la misma asignatura (sin tener que poner juntos a discutir ante los alumnos a los profesores de EPC, religión, ética, o estética...). La impresión es que con la EPC y sus manuales, casi todas las cosas que atañen a la conciencia ya vienen dadas por contrastadas y bien contrastadas, y se presentan como atadas y bien atadas, sin libre discusión razonada.

La trascendencia real no es algo que sólo pertenece al ámbito privado, individual, como plantea la mentalidad laicista y quiere imponer la política de igual signo. Tiene -como tenemos todas las personas- presencia y relevancia pública.

13/06/2007

Objeción de conciencia ante Educación para Ciudadanía: aumentan los objetores y también las amenazas gubernamentales

EpcDa la impresión de que este asunto de la objeción de conciencia ante la "Educación para la Ciudadanía" está poniendo muy nervioso al gobierno español, representado en este caso -junto a otros "voluntarios" como JA Marina- por la ministra de Educación y Ciencia, Mercedes Cabrera.

No entiendo bien el planteamiento cerril, con ribetes de fanatismo (tenacidad desmedida y apasionamiento), que hace la ministra con sus "advertencias" en el Pleno del Congreso y recoge El Mundo, impropio del talante conciliador del gobierno Zapatero: Cabrera: quienes no estudien Educación para la Ciudadanía no obtendrán su título. Y tal cosa, después de hablar de tolerancia y responsabilidad intercultural hasta casi gastar esas palabras.

Quizá es que se trata de una nueva especie de "tolerancia" y responsabilidad, sólo unidireccional: de los ciudadanos ante lo que obliga el Ministerio. A esa postura, en fin, antes, se la llamaba con palabras cercanas a los campos semánticos del totalitarismo o de la dictadura.

Quizá es que aún no ha o han podido espigar entre la misma bibliografía recomendada por el Ministerio: por ejemplo, acerca de lo que ofrece la Fundación Baruch Spinoza, útil, ni más ni menos, para aplicar "con el propósito de desvelar las actitudes y comportamientos intolerantes y propiciar la reflexión y la modificación de actitudes".

Quizá es porque hay gente que ha desvelado actitudes ministeriales intolerantes y busca la modificación de actitudes (lo encuentro fácilmente en google) con las que el Gobierno amenaza al movimiento de Objeción de Conciencia a la EpC.

El caso es que, sin la menor duda, parece que por esas ciudades de la piel de toro -vistas actitudes y comportamientos gubernamentales poco educados para la ciudadanía- han decidido actuar según su responsabilidad educadora, atropellada por la imposición cerrir de esta dudosa EpC, y se van acumulando objeciones de conciencia al respecto: en junio, más de 3.500...

Por otra parte, me parecía haber leído en algún sitio nada sospechoso para el Gobierno que, por decisión del mismo Ministerio, se puede pasar de curso con alguna que otra materia suspendida:

La nueva LOE permitirá pasar curso aprobando sólo más de la mitad de las asignaturas. La frontera entre el suspenso y el aprobado se reducirá a partír del curso 2008-2009.

Los alumnos de Primero de Bachillerato que hayan superado más de la mitad de las materias no tendrán que repetir el curso y cursarán las materias suspendidas junto con otras del Segundo curso, según la propuesta del Real Decreto de Bachillerato que desarrolla la Ley Orgánica de Educación (LOE), presentada hoy por el Ministerio de Educación y Ciencia.

También me parecía que desde posiciones de todo el arco ideológico español se han planteado cuestiones de objeción de conciencia (ver entradas en Google) desde hace mucho tiempo. Bien es cierto que las objeciones de unos no siempre gustan a otros. Pero ahora me sorprende que desde el poder gubernamental no se tolere la objeción de conciencia referida al estudio de una materia fuertemente ideológica como es Educación para la Ciudadanía.

Y me sorprende, sobre todo, porque -si no me equivoco- sucede en España que sigue vigente lo que el Tribunal Constitucional ha dictaminado al respecto, según palabras del profesor Rafael Navarro Valls, catedrático de la Complutense de Madrid, miembro de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación y autor de más de cien trabajos sobre Derecho familiar, libertad religiosa y objeción de conciencia:

el Tribunal Constitucional —tomando ocasión de un recurso planteado contra la ley de aborto— hizo notar que no era estrictamente necesaria una regulación de la objeción de conciencia para que ésta fuera protegida en cuestiones distintas a la clásica sobre el servicio militar.

Concretamente, en su sentencia de 11 de abril de 1985 señalaba: Por lo que se refiere al derecho a la objeción de conciencia..., existe y puede ser ejercido con independencia de que se haya dictado o no tal regulación. La objeción de conciencia forma parte del contenido del derecho fundamental a la libertad ideológica y religiosa reconocido en el art. 16.1 C.E y, como este Tribunal ha indicado en diversas ocasiones, la Constitución es directamente aplicable, especialmente en materia de derechos fundamentales.

Esta sentencia es una verdadera carta magna de la objeción de conciencia en España, que ya se ha aplicado al caso del aborto y a otros supuestos no regulados explícitamente. Como el propio Tribunal Constitucional ha reiterado, la objeción de conciencia es un verdadero derecho constitucional, esté o no regulado en leyes positivas.

En fin, ahí sigue la cosa, como -por ejemplo- deja ver Análisis Digital:

-- El Ministerio de Educación amenaza: objetar contra “Educación para la Ciudadanía” tendrá “consecuencias académicas”.

-- El Foro Español de la Familia advierte al Ministerio que “no va a amedrentar con amenazas a las familias españolas”.

-- Andalucía se subleva frenta a "Educación para la Ciudadanía".

-- Y recuerda la Carta de los Derechos de la Familia, que la Santa Sede dirigió a todas las personas, instituciones y autoridades interesadas en la mision de la familia en el mundo contemporáneo. Carta que, en el encabezamiento de su Artículo 5, dice: "Por el hecho de haber dado la vida a sus hijos, los padres tienen el derecho originario, primario e inalienable de educarlos; por esta razon ellos deben ser reconocidos como los primeros y principales educadores de sus hijos."

[Más, en Scriptor.org, Saludables y lógicas sospechas sociales ante la torticera versión española de la "Educación para la Ciudadanía"]

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¿En qué es comparable esta Educación para la Ciudadanía y la "Formación del Espíritu Nacional" de tiempos pasados?

Sobre el particular escribí una anotación aquí, Personas y ciudadanos: ser "alguien" antes de ser "algo": objetores contra la "Educación para la Ciudadanía" [+ Actualiz.]. Y mantuve un diálogo con un posible futuro profesor de EpC, que consideraba aceptable y razonable la materia en sí misma, aunque no hablaba del modo en que era "ofertada" por el Ministerio.

Por si resulta de interés, subo aquí lo que está en los comentarios de esa anotación. Como no tenía tiempo, resulta larga la comparación entre esta Epc y la "Formación del Espíritu Nacional" que -como muchos otros, hoy de todo pelaje ideológico- tuve que aprobar en tiempos franquistas:

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11/06/2007

Ha fallecido el filósofo Richard Rorty, un pragmatista campeón del relativismo (J. Nubiola)

RichardrortyEl filósofo Richard Rorty ha fallecido el pasado día 8 de junio. Me entero por la prensa: Richard Rorty, un filósofo irónico y provocador (El Mundo), Richard Rorty, Philosopher, Dies at 75 (NY Times), Richard Rorty, 75; Leading U.S. Pragmatist Philosopher (Washington Post).

Leo también, entre el aluvión de textos apresurados sobre Rorty, la nota de Tod Gitlin, Richard Rorty, 1931-2007, y la breve necrológica en First Things, Richard Rorty, R.I.P, y también Richard Rorty, Popular Philosopher and Champion of Pragmatism, Is Dead at 75, en el blog de The Chronicle of Higher Education.

Entre las muchas cosas que, a tenor de lo visto, sin duda se dirán durante los próximos días, a propósito de su pensamiento, es más que probable que queden desdibujadas las fronteras entre el pragmatismo y el relativismo. Rorty -simpático y zumbón- pensaba más bien de modo relativista.

Rorty no forma parte de la gran tradición del pragmatismo pluralista y no relativista que va desde Peirce, James o Dewey hasta Quine o Putnam y (en el ámbito hispánico) el mismo Jaime Nubiola, a quie cederé la palabra a renglón senguido.

Rorty, en buena parte entroncado con este pragmatismo básico, más bien se encuentra entre los pensadores netamente relativistas. Es un pragmatismo llamado tanto "revolucionario" como "vulgar", que se caracteriza por abandonar las nociones de objetividad y de verdad. Rorty renuncia a la filosofía como búsqueda y simplemente aspira a continuar la conversación de la humanidad.

Dejo la palabra a Jaime Nubiola, entresacando algunos breves párrafos de su riguroso y documentado ensayo Pragmatismos y relativismo: C. S. Peirce y R. Rorty:

-- Richard Rorty, autor de La filosofía y el espejo de la naturaleza de 1979 fue tan revolucionario en el seno de la tradición analítica como lo había sido La estructura de las revoluciones científicas de Thomas Kuhn en el ámbito de la filosofía de la ciencia positivista. Rorty culminaba su exposición defendiendo la disolución de la filosofía académica en las diversas formas de conversación de la humanidad, en el arte, en la literatura y demás.

-- El rechazo de la búsqueda de la verdad bajo la acusación de que eso no es más que un sueño dogmático cientista y la simultánea apelación a John Dewey y al pragmatismo clásico en apoyo de esa posición, es una total tergiversación de la tradición pragmatista. Por eso, no es desacertado -como hace Haack- calificar al pragmatismo de Rorty como "pragmatismo vulgar".

-- El pragmatismo literario postfilosófico que defiende Rorty aspira sólo a "continuar la conversación", declara que "verdadero" viene a significar aproximadamente "lo que puedes defender frente a cualquiera que se presente", y que "racionalidad" no es más que "respeto para las opiniones de quienes están alrededor".

-- Si tomamos en serio los pronunciamientos más radicales de Rorty (...) su posición llega a ser la de que las ciencias no presentan verdades objetivas sobre el mundo. "¿En qué difiere el tener conocimiento del hacer poemas o del contar historias?", se pregunta retóricamente. "La ciencia como la fuente de la 'verdad' -escribe en Consequences of Pragmatism- es una de las nociones cartesianas que se desvanecerán cuando se desvanezca el ideal de 'filosofía como ciencia estricta'".

-- [Para Rorty,] lo que hacen los científicos es simplemente presentar teorías inconmensurables y eso constituye su conversación, del mismo modo que los géneros y producciones literarias sucesivas constituyen la conversación literaria.

Descanse en paz.

A diferencia del pensamiento de Rorty (y no es un matiz sin importancia de la filosofía pragmatista frente al relativismo), recuerda Jaime Nubiola en su clarificador ensayo, que "un pragmatismo pluralista sostiene -con Hilary Putnam- que no hay algo así como una versión privilegiada del hombre y del mundo que es la que la Ciencia nos ofrece, sino que las ciencias son actividades humanas cooperativas y comunicativas mediante las que los seres humanos progresamos realmente, aunque no sin titubeos ni errores, en nuestra comprensión del mundo y de nosotros mismos. Tal como veo yo las cosas, el pluralismo no relativista que defiendo no sólo es uno de los mejores resultados de la investigación científica contemporánea, sino que además es el requisito indispensable para una organización social realmente democrática".

Tiene fuerza y sentido pensar lo dicho por Nubiola sobre el pragmatismo no relativista en asuntos de política. Porque la posición relativista de Rorty queda patente como un deriva concreta del pragmatismo, no identificable con éste. Puede verse, por ejemplo, en lo dicho hace unos años en "The Next Left", una entrevista en The Atlantic, a propósito de la publicación de su libro Achieving Our Country: Leftist Thought in Twentieth-Century America (1998), en el que habla por extenso de Dewey y Whitman, y de lo que le interesa de ellos:

I think that if there's anything distinctive it's the thoroughgoing secularism of Dewey and Whitman, which is described in my book. There's no God, no reality, no nothing that takes precedence over the consensus of a free people. What I like about Dewey and pragmatism is the anti-metaphysical claim that there's no court of appeal higher than a democratic consensus. It's the same idea Jurgen Habermas has been putting forward for the last thirty years in Germany, but we did it first.

Descanse y dialogue en paz, más allá de un consenso democrático.

Manuel Martín Ferrand y los usos y abusos del lenguaje en el gobierno Zapatero

Manuel Martín Ferrand, galaico observador de la vida misma, ha publicado hoy una sabrosa columna, hablando sobre el lenguaje de los políticos.

No tiene desperdicio la concisión de la columna completa, en Estrella Digital, El implacable Zapatero. Valga como simple muestra:

(...) María Teresa Fernández de la Vega, la mantis religiosa del insectario monclovita, acaba de decirle a La Vanguardia que “los españoles quieren unidad ante ETA”. ¿La quieren ahora y no la demandaban antes, cuando Zapatero rompió, con escarnio y prepotencia, el Pacto Antiterrorista que él mismo, en sus días de oposición, le sugirió al PP? No contenta con su sectario diagnóstico social, añade la vicepresidenta que habla bajito: “Espero que Rajoy esta vez no defraude”. ¿A quién?

La sutil censura de la vicepresidenta supera la previa que instaló el franquismo. Es previa a la previa y, además de anfibológica, utiliza un lenguaje más propio de una madama que de un estilista de la política. Hay mucho de feminismo agresivo y excluyente en esa “defraudación” que De la Vega presiente en Rajoy y sospecha y teme en su anunciada nueva visita al presidente del Gobierno.

Para que tengamos más claro el asunto, en ese sospechoso experimento de censura anterior a los hechos y a los dichos, el mismísimo Zapatero, el hombre que piensa como su abuelo y actúa como uno de los nietos que todavía no está en edad de merecer, ya nos ha dicho que será “implacable” ante la amenaza del terror. ¿Lo será a partir de ahora?, ¿por qué no lo fue antes?, ¿quizás pensaba, en la hipótesis de la disposición etarra para el diálogo, que su amenaza resultaba irrelevante? (...)

Yo no hubiera hablado del "in-sectario", pero entiendo que el juego de palabras es muy tentador. Y no digamos, ya puestos, la "religiosa" mantis. Cosas de la escritura rápida.

08/06/2007

De "Letras enredadas": periodismo de vecindario

PeterHace tiempo que debería haber traído aquí alguna de las breves y jugosas anotaciones que Pedro de Miguel, viejo amigo, hace en sus Letras enredadas. De hoy no pasa.

Letras enredadas siempre me ha recordado algunas cosas del Epistolario de Anton Chejov. Por ejemplo, lo que escribía a su hermano Aleksandr como consejo para escribir: "toma cualquier cosa de la vida real, de cada día, sin trama y sin final"...

A Pedro de Migel le salen así sus Letras enredadas. Y dice siempre, con su tranquila y suave sorna, con (auto)ironía y con recámara, cosas muy sabias, jugosas y divertidas.

No sé por qué (quizá porque escribe siempre muy bien), también recuerda su pluma lo grotesco de las historias de Flannery O'Connor. Esta vez escribe a propósito de lo que ahora hay en televisión, en todo el mundo:

TU VECINO ES UN FUTURO TESTIGO. El reportero de televisión se ve lanzado de improviso a un lugar del país, casi siempre pequeño, donde se ha cometido un crimen (único, doble, triple, cuádruple), un atraco estrepitoso o una catástrofe "natural". Dispone de los pocos datos de la Guardia Civil y de algunas localizaciones para las imágenes: la puerta de la casa, el reguero de sangre, los efectos de la inundación. ¿Es suficiente?

Pues no. Aquí entran en escena los "extras" del reparto. Como no se puede entrevistar a la víctima o al agresor detenido o a la vaca ahogada, el periodismo ha descubierto a sus particulares "testigos": los vecinos. Basta entrevistar a cuatro o cinco para recabar datos dispersos que amplíen y llenen la información. Algunos aventuran el móvil del suceso, otros se limitan a constatar: "Lo vi esta misma mañana", los menos aprovechan para arremeter contra alguien.

Parece de risa si no fuera porque este tipo de "reportajes" ocupan ya un lugar fijo en los telediarios. Es lo que invito a bautizar como "periodismo de vecindario".

Gracias, Peter, por ser así. Aunque no te gusten las menciones y referencias.

·····
Actualización (13 Agosto 2007): ayer falleció Pedro de Miguel, Peter para los amigos. Hasta siempre.

04/06/2007

Personas y ciudadanos: ser "alguien" antes de ser "algo": objetores contra la "Educación para la Ciudadanía" [+ Actualiz.]

No es fácil del todo ser buena persona, porque para serlo -entre otras minucias- hay que actuar en conciencia, y no siempre tenemos la conciencia a mano y bien preparada para discernir y para decidirnos a una u otra cosa.

Tampoco es fácil ser buen ciudadano. Pero es algo más sencillo, porque -entre otras cosas- eso depende de lo buena persona que se sea.

Sócrates, ya entonces, planteaba con acierto que la pregunta relevante es "¿cómo se debe vivir?", según la dignidad personal añadirá muchos siglos después Robert Spaemann. Pregunta que en cualquier caso -ayer y hoy- va por delante de asuntos más propios de la condición ciudadana como "¿cuál es mi deber?" o "¿qué puedo o debo hacer?" en estas circunstancias.

En todo caso, las cosas no son al revés. No se llega a ser buena persona siendo sencillamente buen ciudadano. Quizá esta simplificación necesita matices, y puede parecer un simple juego de palabras, pero está claro que en cuestión de identidad, lo radicalmente importante es ser un "quién", un "alguien" (una persona), y algo no tan rotundamente radical es ser un "qué", un "algo" (en este caso, un ciudadano).

El sentido de la existencia humana no se reduce a una ciudadanía. Como decía un viejo amigo filósofo, "los humanos necesitamos saber quienes somos para poder serlo". Hace falta disponer de un sentido y un contexto y un horizonte para la vida, más allá de las circunstancias políticas de hecho en que uno se encuentra viviendo.

Desde aquí se entienden bien estas actuaciones de rechazo, por parte de una estudiante de 16 años, y de un matrimonio con cuatro niños, potenciales futuros estudiantes de eso llamado "Educación para la ciudadanía". [Ver en Scriptor, Rechazo de la asignatura "Educación para la Ciudadanía" o La "Educación para la ciudadanía", chanchullo ideológico del gobierno español.]

Objeción temprana

Por esto, es digno de ser recibido con un especial saludo el razonamiento de Blanca Díez (joven "menor" de 16 años, alumna de Primero de Bachillerato) y también el de su madre, Margarita Ponce, ante la estupidez del divulgador filosófico José Antonio Marina, ahora pedagogo y apóstol de Educación para la Ciudadanía (y, casualmente, autor de un "manual" de EPC), que ha cuestionado la "capacidad jurídica" de Blanca Díez para declararse objetora a la asignatura. Dijo Blanca:

Blanca_diez"Me presenté al director y a la jefa de Estudios y les dije que me niego a tener que leer libros como los que recomienda el Ministerio. Para empezar, tengo tres sobrinos, uno de ellos de cinco años. Me los imaginé leyendo cosas como Ali Babá y los 40 maricones cuando estén en Primaria o en la ESO, y decidí que tengo que hacer lo que esté en mi mano para evitarlo. Por eso, me he hecho objetora". (Ver más)

José Antonio Marina defiende su libro de EPC y dice, hablando a los periodistas, que:

no existe motivo para plantear la objeción de conciencia en la asignatura de Educación a la Ciudadanía y los Derechos Humanos. Insistió en que al ser una asignatura obligatoria, los jóvenes que no acudan a sus clases suspenderán la materia y, por tanto, no podrán obtener el título de Educación Secundaria, así como los colegios concertados podrían perder el concierto si no la imparten.

Es más que probable que Blanca -además de dejar ver que es buena ciudadana- sea una buena persona. Es "alguien" que se ha tomado en serio a sí misma. Lo mismo entiendo que sucede con su madre, Margarita Ponce, que no solo apoya a su hija, sino que colabora en la inciativa de movilización cívica Observatorio para la Objeción de Conciencia, ahora contra la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Dice Margarita a José Antonio Marina y los promotores de esta peculiar "Educación para la Ciudadanía":

(...) Mi hija, leyendo los manuales publicados, imaginó a sus primos y sobrinos con semejante tratado en las manos y se horrorizó. Porque Blanca ha sido educada en valores, pero los de verdad: esfuerzo, honestidad, respeto por el otro, sacrificio y una moral que, por lo que veo, a algunos les falta.

Mi hija, ésa de la que usted dice que no tiene capacidad jurídica para declararse objetora de conciencia, si tuviera la mala fortuna de cometer un error algún día, tendría derecho a presentarse en un centro de salud y pedir la píldora el día después y se la darían sin que ni siquiera yo me enterara. ¿Me puede usted explicar, Sr. Marina, qué incapacidad jurídica es ésa para unas cosas y la otra “capacidad” para otras?.

Seamos serios. Ésa asignatura no es, en mi opinión, un medio para educar en nada sino claramente perversión de menores (...)

Una y otra, junto a muchos más, resulta ser "alguienes" que no están conforme con ser reducidos a ser un "algo" meramente ciudadano.

Objeción preventiva

Quizá por la misma razón (informa Profesionales por la Ética) José Luis Marín Moreno y Toñi Ortiz Martinez, padres de cuatro hijos y residentes en Cieza (Murcia), han presentado escrito de objeción de conciencia frente a la asignatura Educación para la Ciudadanía. Se han personado como "quienes" que no quieren ser reducidos a "qués".

José Luis, que es profesor de Filosofía, ha explicado el motivo de su objeción frente a esta asignatura, aunque no les afecte de inmediato:

Familiamurcia"En la materia Educación para la Ciudadanía subyace una ideología muy concreta, una concepción del ser humano y de la vida que conduce al aniquilamiento de la persona. Y no quiero que mis hijos sean educados obligatoriamente en esta ideología (...)

El hecho de que esta asignatura no nos afecte a nosotros el próximo curso no nos exime del problema; sobre todo cuando hay muchos padres de otras comunidades autónomas que van a verse afectados en septiembre. Ahora es el momento de que los padres presenten objeciones en toda España. Es una cuestión de solidaridad".

Lo dicho: el sentido de la existencia humana no se reduce a una ciudadanía. Y como "los humanos necesitamos saber quienes somos para poder serlo", mejor que las familias y no el Estado ayuden a las personas a serlo, y tanbién a ser ciudadanos. De primera categoría, no simpáticos borreguillos.

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Actualización (14 Junio 2007): Ayer publiqué sobre este mismo asunto, aquí: Objeción de conciencia ante Educación para Ciudadanía: aumentan los objetores y también las amenazas gubernamentales.

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Actualización (08 Junio 2007): interesante talante el que se refleja en esta noticia de Periodista Digital: La Consejería de Educación de Castilla-La Mancha intenta asustar a los padres:

Ciudadania_cylm_2

"(...) Castilla-La Mancha ordena a las direcciones de centros educativos recibir los formularios de objeción de conciencia que se presenten y trasladarlos a la Delegación Provincial. Asimismo, insta a advertir a los padres que si el alumno no cursa la materia Educación para la Ciudadanía, no podrá ser evaluado y, por tanto, no promocionará de curso ni obtendrá la titulación correspondiente.

Para Jaime Urcelay, presidente de PROFESIONALES POR LA ÉTICA, «la nota de la Delegación Provincial de la Consejería de Educación de Castilla-La Mancha evidencia una total falta de sensibilidad de la Administración educativa ante un problema real de millares de padres de familia, es claramente inaceptable desde el punto de vista legal. Esta nota pretende negar a los ciudadanos un derecho constitucional como es la objeción de conciencia, amparado por el art. 16 de la Constitución Española y reconocido en diferentes sentencias por el Tribunal Constitucional» (...).


RCTV en la red: más sobre la situación de Radio Caracas TV

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Relacionados:
La blogosfera contra el cierre de RCTV en Venezuela y

RSF llama a la movilización internacional tras el cierre de RCTV

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Actualización:

Además de lo dicho, para saber de algunos antecedentes de la relación de Chavez y el mundo audiovisual, es muy recomendable ver el documental "La revolución no será televisada (2003)" [1h. 11min.], con el framing argumentativo chavista y el documental "Radiografía de una mentira (2004)" [1h. 21min.] con un re-framing destinado a "desmontar" el anterior desde una perspectiva profesional e igualmente argumentativa.

Ambos se encuentran, gracias a José Luis Orihuela, en Blogzine videoblog: Framing y reframing Venezuela.

Es evidente que este ejercicio de visión y revisión de cómo se pueden presentar unos hechos en apariencia "mostrencos", es algo que pide tiempo y resulta (felizmente) académico. Nadie ha dicho que la verdad sea algo fácil.

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