Hace un tiempo, Unilever logró un anuncio de Dove y la belleza natural que mereció los elogios de mucha gente. Hice el mío en Scriptor.org, hablando de la Campaña de Dove en pro de la belleza natural . Merecía la pena decir que
hace bien Dove en lanzar la campaña “for real beauty”. Ya empezamos a caer en la cuenta de que el artificio de la belleza real tiene mucho de parquedad, de simplicidad, de sinceridad. Sobre todo, cuando los modelos que aparecen en las pantallas no tienen nada de admirable ni amable detrás: son estricta atracción fantasmagórica de puros deseos ideales.Dice Dove que mejor no recurrir a tanto maquillaje, porque por ese camino, llegará un momento en que no bastará con los cosméticos y la cirugía estética: terminaremos recurriendo al Photoshop para quitar las arrugas, agrandar lo ojos, acortar la nariz o alargar el cuello. Cierto, en nuestras fotos.
Ahora, Unilever lanza otro anuncio de Dove, y sigue con los de sus otras marcas, como el desodorante Axe, que dejan mucho de desear aquella línea. Son feístas y cutres.
"Cutre" anuncio de Dove, porque el Drae sitúa esa palabra en el entorno de algo más bien "miserable", por una parte, y por otra, "pobre, descuidado, sucio o de mala calidad". De todo eso se puede encontrar en los nuevos anuncios.
Lo recuerda El Confidencial Digital, mal que le pese a algún lector, cuando otorga su "guindilla" a la hipocresía de Unilever, propietaria de Dove, que critica en sus anuncios los cánones de belleza y emite otros (como Axe) en los que vende justamente lo contrario. Ahí se puede ver un video que ya no es "for real beauty".










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