Internet nos espía cada vez mejor
Hace unos años, en 1993, Peter Steiner publicó en la página 61 del número de 5 de Julio del New Yorker esta conocidísima viñeta, desde entonces constantemente reproducida:

Entonces quizá algunos pensaban que así era: "En Internet nadie sabe que eres un perro".
Hoy día las cosas han cambiado sustancialmente: si eres un perro, hay gente que paga y hay gente que cobra por saberlo. Internet nos espía cada vez mejor, si bien -por el momento- con espíritu sobre todo comercial. Aunque de ahí al sistema más o menos totalitario de corte Orwelliano no hay tanta distancia.
Hoy día hay certeza de que muchos datos referidos a la identidad, domicilio, sueldo, situación familiar, aficiones, preferencias, gustos o manías de cualquier tipo, propias de quien se asoma a Internet -incluso camuflado con nombres y direcciones de email imaginarios-, pasan pronto a engrosar algún tipo de base de datos.
Alguien quizá piense en que vivimos en momentos más o menos paranoicos, y que no hay que exagerar estas cosas. Quizá.
De todos modos, no está de más leer lo que el New York Times publicaba hace poco bajo el título The Already Big Thing on the Internet: Spying on Users.
Todos hemos oído algo referido a los cookies y todos hemos oído algo de los ISP, y quizá hemos oído que algunos están colocando en el mercado datos para facilitar el llamado “behavioral targeting" de determinados productos.
Dice el NY Times que ya no es difícil saber si uno participa en reuniones on-line de Alcohólicos Anónimos o en grupos de discusión anti-gubernamentales, o visita con reglularidad Webs "para adultos", compra drogas o medicinas contra el cancer... Y añade:
If George Orwell had lived in the Internet age, he could have painted a grim picture of how Web monitoring could be used to promote authoritarianism. There is no need for neighborhood informants and paper dossiers if the government can see citizens’ every Web site visit, e-mail and text message.
The public has been slow to express outrage — not, as tech companies like to claim, because they don’t care about privacy, but simply because few people know all that is going on. That is changing. “A lot of people are creeped-out by this,” says Ari Schwartz, a vice president of the Center for Democracy and Technology. He says the government is under increasing pressure to act.
Así que el autoritarismo y la sensación de control (no sólo en los aeropuertos) que se respira desde el 9/11, por poner una fecha al cambio real de siglo y de situación social, ya empieza a pesar sobre las espaldas del ciudadano.



Comentarios