Acerca de las cuatro sentencias del Tribunal Supremo sobre la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos (EpC):
el mes pasado, a raíz de la nota de prensa que recogía el fallo del Tribunal Supremo sobre los cuatro recursos presentados por padres objetores contra la asignatura de Educación para la Ciudadanía, me atreví a aventurar que el gobierno y los promotores de la Epc habían echado prematuramente las campanas al vuelo: El movimiento objetor sale reforzado y El fallo del Supremo sobre Educación para la Ciudadanía: vamos a contar mentiras...
(...) En una sociedad democrática, agrega la sentencia, "no debe ser la Administración educativa -ni tampoco los centros docentes, ni los concretos profesores- quien se erija en árbitro de las cuestiones morales controvertidas", ya que éstas pertenecen "al ámbito del libre debate en la sociedad civil, donde no se da la relación vertical profesor-alumno, y por supuesto al de las conciencias individuales".
"Todo ello implica que cuando deban abordarse problemas de esa índole al impartir la materia Educación para la Ciudadanía -o, llegado el caso, cualquiera otra- es exigible la más exquisita objetividad y el más prudente distanciamiento", añade.
Act. 18Feb09: Diario de un padre objetor ofrece Diez razones para celebrar las primeras sentencias del Tribunal Supremo. Las cuatro sentencias publicadas se refieren unicamente a los cuatro primeros recursos de cerca de 2.000 que van a llegar al Tribunal Supremo. El resto de recursos presentarán sus demandas aportando nuevas justificaciones y pruebas que pueden terminar por inclinar la balanza con claridad en favor de las demandas del movimiento objetor.
Puntualiza LibertadDigital que EpC colapsará la Justicia si los 50.000 objetores hacen caso al Supremo: Los votos particulares anexos a las cuatro sentencias del Supremo sobre EpC reflejan la grave tensión social creada por el Gobierno con la asignatura. El Tribunal deja claro que no se puede objetar pero sí recurrir contenidos que adoctrinen. Lo que se avecina sacará a los jueces de la huelga.
El Mundo sigue sin dar noticia del asunto.
ABC reorienta lo que dijo ayer: «En Educación para la Ciudadanía es exigible la más exquisita objetividad».
Diario de Navarra titula: Ciudadanía no podrá "inculcar" un punto de vista sobre cuestiones controvertidas. Y el sumario recoge tres ideas: - El Supremo reclama en sus sentencias "neutralidad ideológica" al Estado - El tribunal asegura que no existe un derecho a la objeción de conciencia para la asignatura - Los jueces señalan que los padres sí pueden llevar a los tribunales los libros de texto o a los profesores.
En proximidad geográfica, Navarra Confidencial titula que El Tribunal Supremo liquida la objeción de conciencia en España sólo para salvar la EpC. Los contenidos sí pueden ser recurridos. No obstante, en una sentencia llena de paradojas, se pronuncia en contra de que el estado utilice la asignatura para inculcar a los alumnos puntos de vista sobre cuestiones morales controvertidas. Las asociaciones nacionales de objetores anuncian que aconsejarán el recurso al Tribunal Constitucional a los padres que pidan consejo. La objeción de conciencia: no, pero sí.
El Imparcial destaca que El Foro de la Familia considera "ambiguas" las sentencias del Supremo sobre EpC:
"Al final, hemos salvado el caso. A partir de ahora, estaremos más vigilantes que nunca. La sentencia dice claramente que ni el Gobierno ni los centros pueden erigirse en árbitro de las cuestiones morales controvertidas, que es lo que preocupaba a los padres", ha explicado Blanco.
Para las asociaciones de objetores, las sentencias de Asturias son más ambigüas, pero con claridad señalan que los padres podrán actuar jurídicamente contra aquellos contenidos de EpC que consideren que lesionan sus derechos. La sentencia de Andalucía sí prohíbe al Estado cualquier forma de proselitismo. (...)
El Confidencial dice que Los objetores a Ciudadanía desafían al Supremo y se niegan a volver a las aulas:
Concretamente, se refiere a la posibilidad de que se utilicen textos o explicaciones en los colegios “desviados de los fines de la educación”, por lo que recuerda que los tribunales de lo contencioso administrativo prestarán “una tutela judicial efectiva, preferente y sumaria”.
El Supremo precisa que los materiales para impartir Ciudadanía deben respetar el derecho de los padres y no deslizarse “en el adoctrinamiento por prescindir de la objetividad, exposición crítica y del respeto al pluralismo imprescindibles”. Un pluralismo que el Alto Tribunal recuerda como un “valor superior” que prohíbe al Estado “incurrir en cualquier forma de proselitismo”.
Dará que hablar, sin duda. Y desde luego, desde el punto de vista de la opinión pública, en la medida en que la cal y la arena mezcladas con cierta confusión en lo hasta ahora dicho por el alto tribunal, toma como referencia lo que en la ciudadanía se considere controvertido.
De modo que el Estado o el Gobierno se cuidarán bien de imponer o inculcar, ni siquiera de manera indirecta, puntos de vista determinados sobre cuestiones morales que en la sociedad española son controvertidas.
Habrá que hacer ver y destacar en público las muchas controversias, relativas a cuestiones sustanciales graves que hay en la sociedad. Cuestiones que -precisamente- no son "privadas". Sobre todo, ante un gobierno como el actual, que hasta el momento ha pretendido imponer a toda la sociedad civil su deletérea ideología particular en asuntos morales, con sobrado y sorprendente espíritu mesiáco.










Estoy harto de El Mundo. En su edición digital, dirigida a jóvenes technonerds, pero faltos de visión y de humanismo, su apoyo al gobierno es descarado.
En la versión de papel, caña.
Y me pregunto, ¿donde se quedó la versión que busca la verdad, que busca reflejar la realidad? Están mas preocupados de hacer la rosca a los mandamases y políticos que a investigar y buscar la verdad. Como muy bien decía Jesús Cacho el otro día: la deuda de Unidad Editorial vale más que el valor de toda su matriz en Italia en Bolsa, el grupo Rizzoli. . .
Publicado por: Claudio | 18 febrero 2009 en 04:11 p.m.
Tienes toda la razón, Claudio. DE todos modos, además del clamoroso caso de El Mundo en este punto y también en el que señalas, hay demasiados medios y sobre todo demasiada gente -incluso gente muy buena y muy buenos profesionales (de vez en cuando)- que sólo juega al regate corto, al plazo corto, "carpe diem". Ni siquiera al medio. Y con dificultad al largo plazo... Y este asunto de EpC es quizá de importancia a corto plazo, precisamente porque lo es a medio y largo plazo.
Por eso parece algo penoso ver que en demasiados "carpe diem" (aquello tan clásico y bueno de Horacio: 'cosecha el día, aprovechalo, no lo malgastes', etc.), porque en demasiados "vivir el momento" hay demasiados olvidos de lo que hoy se juega -para no divagar: con la EpC- precisamente por el futuro que prepara. Y esos olvidos -táctica pura, sin estrategia ni plan vital- tienen que ver quizá con la preocupación por el pan para hoy, más o menos excesiva y egoísta, a sabiendas de que más o menos va a costa del hambre para mañana. En fin, ahí estamos, Claudio.
Publicado por: JJG Noblejas | 18 febrero 2009 en 06:37 p.m.
Creo que la prensa tiene un futuro glorioso. Pero hablo de "la prensa" no de esto que tenemos. Hacer buena prensa no es fácil, pero la gente está deseando leer buen material, estar bien informada. Y está dispuesta a pagar por ello (una minoría, a lo mejor, pero está dispuesta). A lo mejor, Newsweek tiene razón, y lo que hay que hacer es duplicar el precio, usar menos el móvil, patearse mas las calles ,hablar mas con la gente: en definitiva hacer periodismo de verdad. Unos pocos hombres buenos honrados, pueden sacar muchos scoops y muchas verdades de esas que contaba el porquero de Agamenón. Agamenón está en este momento demasiado ocupado en medrar: demasiada moqueta durante demasiados años. Y todo eso va a caer con la crisis.
Lo que está ahí fuera va a seguir estando. No hace falta gastarse una millonada en descubrirlo.
Lo de EpC es un amagar y no dar de El Mundo y otros. ¿que les puede preocupar mas a los lectores que sus hijos? Están ciegos o que. Yo por mis hijos hago lo que sea, y la mayoría de la gente también.
Publicado por: Claudio | 18 febrero 2009 en 09:17 p.m.
Amigo Claudio, vuelves a tener mucha razón. No porque alguien te la dé, como pueden pensar que funciona la cosa algunos de esos Agamenones que mencionas, medradores natos del periodismo. La realidad es muy terca, y en este caso los porqueros estamos en la realidad. Esperemos que los Agamenones vengan por estos andurriales donde andamos preocupados por hacer la verdad día a día, ocupación que a algunos, sin duda, les puede parecer demasiado alejada del poder y sus moquetas. Paciencia.
Publicado por: JJG Noblejas | 20 febrero 2009 en 09:20 p.m.