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Ha acertado Mariano
Rajoy, dijo Luis María Ansón, antes de las elecciones: “la respuesta de Zapatero a la crisis
económica -declaró- es aborto, laicismo y fotos.”
Aporto una "foto airada del Psoe" ante el texto de los obispos (ver resumen y enlace pdf. completo) en el que afirman una vez más algo muy razonable, coherente y previsible sobre el anteproyecto de "Ley del aborto": que atenta contra la vida de los que van a nacer, convertido en "derecho". Porque es igualmente patente que "el derecho a la vida no es una concesión del Estado".
Y por tanto, insta el texto a los católicos a votar contra la reforma del aborto. Punto y basta. Además, en el Psoe hay muchos que -con independencia de su religión teórica o práctica- piensan bastante mal de los resultados de esta estrategia frentista de Zapatero contra la Iglesia.
¿Es que alguien en el PSOE se esperaba otra cosa de la Iglesia católica? A lo mejor, farisaicamente, quizá alguno se atreviera a soñar una actitud de "silencio que otorga", o una "democrática libertad de voto" o incluso quizá -los más ilusos o más fariseos- que la Conferencia Episcopal se animara a pedir a los católicos que votaran con el gobierno socialista para convertir el aborto en derecho, que hasta el momento es delito despenalizado... ¿Cabe algo de ésto en cabeza mínimamente racional?
Pues bien, la reacción del PSOE y de sus altavoces ha sido tal cual: como si lo dicho por los Obispos fuera un despropósito: imperdonable, antidemocrático y demás parafernalia de los habituales adjetivos ad casum, para insultar a unos y buscar intimidar a otros: en suma, a una parte sustancial del respetable ciudadano español, quizá aún despistado, espeso y municipal.
Si tanto molesta al PSOE que la Iglesia se dirija en estos términos a los católicos, que son con propiedad sus "fieles", quizá debería pedir a éstos (los católicos que andan militando en el Psoe, y que quizá se apuntan a votar en favor de esta cosa impresentable), que se den de baja en el partido. Para evitar esquizofrenias mayores de las que ya circulan. Pero no lo harán...
Es electoralmente más rentable (única razón de ser del presidente Zapatero y de sus "fieles", ya en retirada dentro del partido) echar una nueva cortina humo sobre la crisis económica, política y del propio partido, a base de presentarse como víctimas de la Iglesia, acusándola farisaicamente de meterse donde no la llaman. La conocida argucia hipócrita del agresor que se viste de víctima.
En fin, lo que decía Ansón en aquel artículo del 15 de abril pasado, antes de las elecciones, siguesiendo válido ahora, porque la crisis sigue ahí y sus consecuencias no serán benignas:
En medio del diluvio, desguarnecidos bajo la tormenta, todo lo que se le ocurre a Zapatero es desorbitarse en el apoyo a una ley del aborto, otra ley contra la Iglesia Católica y una forzada sonrisa para hacerse fotos sin parar, como si estuviese arreglando lo que él ha contribuido sustancialmente a desarreglar. Pero sus embustes cada vez encuentran menos eco en la opinión pública, harta de tanta incapacidad y tanta estéril verborrea. (...)
Pobres de quienes, sendo católicos o no, entren al trapo lanzado por Zapatero y sus voceros contra la Iglesia: además de perder tiempo y energías cazando fantasmas, incluso se les puede olvidar votar en conciencia contra esta barbarie de convertir el aborto en derecho, cuando es ya -y ya es demasiado- un delito despenalizado.
Si algunos se aíran con lo dicho por los Obispos, es lastimosamente estupendo contemplar el espectáculo que esos algunos dan con los aspavientos de sus iras y la seriedad del razonamiento adjunto, más bien propio del famoso borracho aquel de Kierkegaard.










La contemplación de las reacciones (aspavientos de sus iras) no puedo impedir que me sigan produciendo miedo.
Los que estamos ya por los 50 mantenemos aún la memoria familiar de hechos semejantes que acabaron demasiado mal.
El sentimiento que me produce es más parecido al que sentirían los monjes medievales ante la proximidad de los bárbaros a sus tierras.
Publicado por: medico | 20 junio 2009 en 12:26 p.m.
Por supuesto que producen miedo, porque eso es en buena parte lo que pretenden. Alguien decía como paradoja que si no se abusa del poder, la gente no se entera de que lo tienes... Así que hay en todo esto, por parte de la cultura -con perdón- zapateril, un tanto de aspaviento en busca de la intimidación: quieren ser como "el coco" o "el señor del saco" para los niños de la posguerra española, o "el duque de Alba" para los niños de los Países Bajos. Pero ante los abusos, lo que hay que hacer es más bien algo semejante a lo que los romanos llamaban "vindicatio" (respuesta ante el mal recibido), que no es el ojo por ojo, sino la respuesta cívica adecuada en cada momento (el arte de lo posible y la audaz prudencia política de por medio), para "reivindicar" y también "añadir" algo ante los flagrantes déficits de cooperación por parte de gobernantes que debilitan a la sociedad.
Publicado por: JJG Noblejas | 20 junio 2009 en 01:48 p.m.