21 entradas en la categoría "Benedicto XVI"

17/04/2008

USA, ante el viaje de Benedicto XVI: los católicos, bien considerados

Con ocasión del viaje de Benedicto XVI, el Instituto Gallup acaba de publicar los datos de una encuesta en Estados Unidos, acerca de la consideración de los estadounidenses en general acerca de los católicos y la Iglesia Católica, y también de otras confesiones religiosas, o del ateísmo.

Gallup_cath_1

Salta a la vista una fuerte consideración positiva de la Iglesia Católica (sólo un 13% es "negativa"), precisamente después de la fuerte y larga campaña de prensa acerca de los penosos casos de pedofilía entre algunos clérigos católicos.

Un asunto que Benedicto XVI ha sabido despachar  de entrada, con claridad y energía (Dura condena del Papa a los casos de pederastia al comenzar su viaje a EE.UU.), durante el mismo vuelo hacia Washington, de modo que no oculte los otros asuntos que pretende tratar en este viaje.

Y si bien éste no es el asunto de esta anotación, hay que convenir en que resulta poco menos que sorprendente en Usa la falta de información comparativa con otras confesiones religiosas: el escándalo de los clérigos católicos no ha sido acompañado de escándalos de pederastia en pastores protestantes o rabíes judíos, que sin duda -por desgracia, y sin que el celibato tenga mucho que ver en el asunto- también habrá habido. Esto sorprende precisamente en Usa, tan dados a las encuestas comparativas, como ésta misma de Gallup, que acompaña a la anterior:

Gallup_cath_2

Se comprende la apreciación negativa circunstancial acerca de los Musulmanes, y llama la atención, precisamente por el contraste con lo que suele aparecer publicado en los medios, la apreciación acerca del Ateismo y del hollywoodiano asunto de la Cientología.

Papal_mass_wash

Sin duda que -tras este viaje de Benedicto XVI- la visión americana de los católicos aumentará en respeto y admiración: todo el mundo sabe ya que el Papa no va a negociar ningún dogma ni ningún principio. Y eso gusta mucho, ahora que la moda del relativismo anima a considerar que todo se negocia, y ya se vislumbra que así todo el mundo sale perdiendo.

Benedicto XVI, con su sabio y simple razonar acerca de los fundamentos y exigencias de la fe y religión católica, empieza a ser visto como quien sólo busca el bien común, el bien de todos y cada uno de nosotros los humanos.Y a decir cosas concretas, sin ambages, como ésta: El Papa insta a Bush a seguir solucionando conflictos con apoyo internacional.

Ahora, siguiendo su viaje en USA, es probable que algo así pueda ser visto.

14/04/2008

Benedicto XVI en Estados Unidos de América: el Papa de Internet y de la palabra para ser pensada

Me recomienda un viejo amigo que lea algo que, esta vez, ya he leído. Gracias, JRMT. Se refiere al artículo de Peggy Noonan, en el Wall Street Journal, Something Beautiful Has Begun.

Peggy es una "fan" de Benedicto XVI, escribe de ordinario muy bien, y muy sensatamente, aunque hace unos años tuvimos un pequeño rifirrafe más o menos discreto (no es lo mismo el WSJ que Scriptor.org, precisamente) a propósito del periodismo, la comunicación insitucional y algunas de sus pretensiones promocionales de la película de Mel Gibson, The Passion. Agua pasada.

El caso es que ahora, en su artículo, y entre otras cosas, ve una interesante comparación o diferenciación entre Juan Pablo II y Bnedicto XVI. Viene a decir, traduciendo el sentido libre de sus palabras:

(...) Juan Pablo te hacía estallar en lágrimas. Benedicto te hace pensar. Es más placentero llorar, pero ahora quizá es más importante pensar.

Un corresponsal vaticano decía la semana pasada que Juan Pablo fue el Papa perfecto para la era de la televisión, "un hombre de imagen". Piensa en su imagen en medio de tormentas y tempestades, en pie en algún lugar, inclinado contra el vendaval que azota sus ropajes a su espalda, apoyado con las dos manos en su báculo con un Cristo crucificado, amando la vida, como dando conscientemente a los cristianos una imagen de lo que es estar vivo.

Benedicto, decía el corresponsal, es el Papa perfecto para la era de Internet. Es un hombre de palabra. Descargas el texto de lo que ha dicho, lo imprimes, y lo tomas en consideración, lo piensas... (...)

Además del texto de Peggy, es recomendable leer también el de John Allen (Benedict on America: In his own words), para ver mejor el marco en el que sitúa este viaje de Benedicto XVI a Estados Unidos.

Por último, last but not least, hago caso también de lo que me sugiere un lector (AF), que me pide dar cuenta de la postura del candidato Barak Obama acerca del aborto, además de su gran discurso sobre el racismo. La postura parece clara, según dice esta información:

La organización Christian Defense Coalition ha demandado una rectificación del político. "Decir que las mujeres solteras pueden ser ‘castigada con un bebé’ no solo es una bofetada para todo niño nacido de una madre joven, sino que desprecia el gran gozo que los niños llevan a las familias a pesar de las circunstancias en las que nacen", sostuvo la coalición.

El grupo agregó que en el país "deberíamos estar trabajando para ayudar a los bebés que nacen en circunstancias difíciles y ofrecer esperanza a sus madres. No deberíamos condenarlos diciendo que en este país tener un hijo puede ser un castigo".

Espero que baste decir que resulta patente que no me sumo a la postura de Barak Obama en este punto. No hay personajes políticos que resulten una especie de "metro patrón" ejemplar en cada aspecto de la vida. Cierto que -sin jugar al relativismo, y menos al absolutismo- la postura de Obama sobre el aborto es impresntable por injusta, cosa que no quita que su discurso sobre el racismo se mantenga en pie.

Es más, si queremos recuperar el asunto de esta anotación, basta leer lo escrito por Sheila Liaugminas en su InForum Blog (Will the Pope help Obama?) a propósito de algunas voces que circulan sobre un pretendido apoyo de Benedicto XVI a Obama.

Si el voto "católico" va detrás de Obama en razón de su postura sobre Irak, quizá sea por no saber bien que el primer derecho de cualquier ser humano, incluyendo los no aún nacidos, es la vida misma. Algo que en este momento no entra en los cálculos políticos del programa de Obama.

02/04/2008

Juan Pablo II, tercer aniversario

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Hoy se cumple el tercer aniversario de la muerte de Juan Pablo II. Es muy probable que muchos recordemos muy bien aquel dia, 2 de abril de 2005, y también su víspera.

Tengo aún presentes algunas de las imágenes que burdamente puse por escrito aquí mismo (El Papa se muere consciente, lúcido y sereno), y que -no deja de sorprenderme- tuvo una difusión entre los benevolentes lectores de Scriptor que desde entonces sigue sin ser superada por la lectura de cualquier otra anotación a lo largo de un mismo día.

Hoy, las noticias desde Roma son las que cuenta Aciprensa, en Benedicto XVI pide a la Iglesia seguir enseñanzas y ejemplo de Juan Pablo II.

Y también las que cuenta Iblnews acerca del proceso de beatificación, en Postulador asegura que "positio" de Juan Pablo II está casi lista.

La imagen de Juan Pablo II que he tomado para juntar con estas dos noticias es la he visto elegida por Elentir, el contador de estrellas. Un gusto estupendo.

Por lo demás, la agencia Reuters destaca lo que dice su corresponsal romano: que el Papa recuerda a Juan Pablo entre peticiones de santificación.

Tercer aniversario anticipado de aquel Santo Subito! que tampoco es fácil de olvidar.

23/03/2008

Magdi Allam, periodista, bautizado en la Iglesia Católica

Magdi_allam_2 Magdi Allam no sería hoy noticia que da la vuelta al mundo si no se tratase 1) de un periodista bien conocido en Italia -subdirector del Corriere della Sera-; 2) si no hubiera sido toda su vida de religión islámica, hasta ser 3) bautizado como católico por el Papa Benedicto XVI, ayer, en una solemne ceremonia en el Vaticano.

Es curioso que las primeras noticias en internet no llegaron desde el periódico el en que trabaja. En la edición en papel, el Corriere publica hoy una doble página, con llamada desde portada. Pero ha sido sólo a media mañana cuando ha abierto -hasta entonces reservadas a lectores de pago- la noticia en la red (La conversione di Allam fa il giro del mondo), y la carta que Magdi Allam dirige al director de su periódico, «Approdo di un lungo cammino. Decisivo l’incontro con il Papa» (ver traducción castellano).

Pero no es cuestión de pensar mal del periódico: este curioso asunto es quizá una pequeña gaffe, un "problema técnico" corregido a tiempo.

Las primeras noticias en la red llegaron de la mano de dos colegas y amigos estadounidenses: John Allen (Pope baptizes fierce critic of Islamic radicalism during Easter Vigil), y Michael Ledeen (A Brave and Dangerous Conversion to Christianity).

Y ya, poco después, en efecto, la noticia da la vuelta al mundo: entre otros tantos, a voleo de agencias y diarios o televisiones, La Vanguardia, El País, La Nación, CNN, The Times, etc.

Lo que llama la atención es que el punto de vista que cuenta esta noticia tiende a ser insistentemente político e ideológico, más que religioso. También es cierto que podía haberse bautizado en su parroquia. Pero resulta exagerado que se hable casi exclusivamente del coraje de un nuevo Rushdie (cosa que Allam no es: dudo mucho que pretenda vivir de ser perseguido), y de su necesidad de ser protegido con su familia de un posible atentado, y también de respuesta política vaticana a Bin Laden, o de división entre facciones los fieles islámicos, y cosas así.

Pero no se habla casi nada de lo que, según destaca el mismo Magdi Allam (por ejemplo en esta entrevista oral, «La mia prima Pasqua da cristiano»), cuando habla acerca de su felicidad al saberse -tras el bautismo- hoy cristiano, viviendo plenamente una fe que está entreverada de razón. Una fe que a buen seguro le ayudará a ser más acogedor y moderar y equilibrar el carácter no pocas veces pendenciero y dado a la controversia dura, tal y como aparece en algunas de sus publicaciones, muy críticas del extremismo islámico o bien en su controvertida postura, que -al defender la sacralidad de la vida, por ejemplo en el libro "Viva Israel"- sin duda tiene una lectura partidista.

Dicho esto, no es necesario destacar ahora que la figura ejemplar de Benedicto XVI es en la que se ha mirado y la que en definitiva ha alentado sus últimos pasos al tomar la decisión, puesto que de ello ha hablado ampliamente en sus escritos en su periódico.

Ahora, en retrospectiva, es palmaria esta admiración, por ejemplo, con ocasión de la "lección de Ratisbona", mencionada aquí en Scriptor, cuando quien da cuenta

de lo dicho por Benedicto XVI es Magdi Allam, en el Corriere della Sera, hablando de respetar la verdad de la historia. No es de recibo, viene a decir este musulmán, "que el Papa sea puesto en la picota y sea amenazado por haber dicho lo que cualquier musulmán honrado y razonable debe aceptar: la realidad histórica".

Otro tanto había sucedido poco antes, con ocasión de tratar en su periódico el modo escandaloso de sacar partido -en su mismo periódico- de una extrapolación de las famosas caricaturas de Mahoma. Recogía entonces en Scriptor que

El Corriere della Sera dedica hoy domingo, a este asunto, una página impar completa, con entradilla en primera página (Vignetta su Maometto: l’oltraggio e la libertà) Cabe pensar que son cosas del periodismo, aunque resulta sorprendente y estrafalaria la exageración. Porque es algo que leerá todo el mundo. Firma el artículo Magdi Allam, un musulmán culto y moderado, que valora los pros y contras de la cuestión y realmente no critica lo publicado por Cavalleri en su pequeña y sectorial revista cultural. Más bien se escandaliza de que nadie haya movido un dedo para denunciar la representación blasfema y de mal gusto de Jesús, precisamente en esta Semana Santa, en el dibujo animado "South Park", visto por millones de espectadores estadounidenses.

Y tiene razón Magdi Allam en haber escrito estas cosas. Y desde luego la tiene cuando -sin hacer mención de la política- habla de su conversión y da gracias a Dios y se siente feliz por el regalo de una fe unida inseparablemente con la razón. Y sigue teniendo razón cuando en su blog dice: Buona Pasqua a tutti: ricevere il Battesimo dal Papa nel Giorno della Risurrezione è il dono più grande della vita!

Quizá -cabe pensar, en todo caso- que el Corriere ahora esté algo menos contento. No puede lucir un subdirector que era un musulmán liberal moderado, y se ecuentra de buenas a primeras con un subdirector católico practicante, que no por casualidad ha elegido «Cristiano» como nombre de bautismo. Veremos. A lo mejor empiezan a cambiar las tornas de lo políticamente correcto.

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[24-III-08] Tres firmas italianas, bien conocidas, escriben sobre el bautismo de Magdi Allam.

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07/02/2008

Los "científicos" de La Sapienza contra Benedicto XVI fundaron su juicio temerario en Wikipedia

Wikipedia_b16 Resulta fascinante documentar ahora que el juicio acusatorio de los "científicos" de La Sapienza contra Benedicto XVI era -en sentido estricto pleno- un juicio temerario [Drae: Que se dice, hace o piensa sin fundamento, razón o motivo].

Cuando menos, por tomar como fuente Wikipedia, que -declarándose libre- sobre todo resulta ser una fuente anónima. Y la ciencia, en principio, no suele trabajar con anónimos sin verificar.

Por eso, para un científico que se precie, emitir un juicio basado en información anónima sin verificar es -para empezar- como para retirar o desdecir públicamente lo dicho. Con los mismos clarines, bombos y platillos internacionales con que se lanzó lo dicho.

Puede verse sobre este asunto, en Scriptor:
Vergüenza y pesar en Italia: laicistas intolerantes impiden que Benedicto XVI, o el prof. Ratzinger, hable en la Universidad de La Sapienza
Texto de la "lección" de Benedicto XVI en La Sapienza
Benedicto XVI, después de La Sapienza, a los universitarios: "respetad siempre las opiniones de los demás..."

El caso es que -según todos los indicios- resulta que la voz "Papa Benedetto XVI" de Wikipedia (visitada el 6-II-08 [Actualiz.: Hoy, 8-II-08, la voz está corregida: la conferencia fué en Roma]) es la "fuente científica" fundamental utilizada para fundar y motivar lo que firmaron aquellos "científicos" (ya no queda más remedio que ponerlo entre comillas, como modo de significar que su calidad está en entredicho [Drae: Duda que pesa sobre el honor, la virtud, calidad, veracidad, etc., de alguien o algo]).

Lo ha referido L'Osservatore Romano (Catedráticos italianos atacaron al Papa basándose en cita tomada de Wikipedia). Y lo recoge el Corriere (Attacco ai prof anti Pontefice: «Hanno preso un falso per buono»). Y lo ha referido también el diario Avvenire:

"Docenti universitari, ma con la propensione superficiale dei loro studenti a prendere per oro colato ciò che sta scritto su Wikipedia, senza prendersi la briga di controllare e verificare (...)"

Una superficialidad científica que admite como oro de ley lo que figura en Wikipedia, sin verificar en otras fuentes, parece que no merece ser tenida -de entrada- como propia de "científicos fieles a la razón y docentes que dedican su vida al avance y difusión del conocimiento", según recogía entonces con fruición -por ejemplo, en España- el diario El País (ver La universidad romana rechaza al Papa, y también Protestas en la Universidad de Roma contra una visita del Papa).

¿Será capaz de rectificar alguno de esos medios, con titulares, sustantivos y adjetivos similares a los utilizados para ensalzar la acción de esos presuntos científicos eximios y dejar a Benedicto XVI a los pies de los caballos? De entrada, como bien sabemos, es de temer que no suceda tal cosa. 


En castellano cuenta muy bien este affaire "científico", Marta Lago (en Zenit): Copia y pega desde Wikipedia: 67 profesores por un error:

Los 1.479 firmantes del llamamiento de solidaridad hacia los 67 profesores de La Sapienza con cuya carta, de hecho, impidieron a Benedicto XVI hablar en sede universitaria, han escrito: «Los signatarios afirmamos que nos habríamos comportado como los 67 en nombre de la libertad de la investigación y de la ciencia» (da noticia de ello el «Corriere della Sera» del 5 de febrero). Tal vez los 1.479 desconocen que, «en nombre de la libertad de la investigación y de la ciencia», han dado por buena una falsedad, aceptando una afirmación sin comprobar su verosimilitud. 

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30/01/2008

Ciencia y conciencia: hay que saber antropología

Sorprende que haya alguien que, sin reducir las cosas en su complejidad, ni pretenderlo, sea capaz de decir en pocas palabras la sustancia de un asunto. Y que lo entienda cualquiera.

Es una rara cualidad que se observa en Benedicto XVI y que va despertando atención en no pocos foros y contextos. También es cierto que hay foros y contextos en los que sólo por ser Benedicto XVI quien dice algo, aquello deba ser silenciado, rechazado o ironizado. De todas formas, este no es el caso.

En un reciente congreso, promovido por la Academia de las Ciencias de París, y por la Academia Pontificia de las Ciencias, Benedicto XVI ha dicho, según refiere Zenit:

• «En el momento en el que las ciencias exactas, naturales y humanas han alcanzado prodigiosos avances en el conocimiento del ser humano y de su universo, la tentación consiste en querer circunscribir totalmente la identidad del ser humano y de encerrarle en el saber que podemos tener».

• «Para evitar este peligro, es necesario dejar espacio a la investigación antropológica, a la filosofía y a la teología, que permiten mostrar y mantener el misterio propio del hombre, pues una ciencia no puede decir quién es el hombre, de dónde viene o adónde va».

• «El hombre no es fruto del azar, ni de un conjunto de circunstancias, ni de determinismos, ni de interacciones fisicoquímicas; es un ser que goza de una libertad que, teniendo en cuenta su naturaleza, la trasciende y es el signo del misterio de alteridad que lo habita».

• «En nuestra época, cuando el desarrollo de las ciencias atrae y seduce por las posibilidades ofrecidas, es más importante que nunca educar las conciencias de nuestros contemporáneos para que la ciencia no se transforme en el criterio del bien».

No está de más tener a mano estas ideas, cuando -en los medios periodísticos y en las ficciones- se habla de lo que los hombres somos y hacemos o dejamos de hacer. Y cuando, como sucede en España, un gobierno -yendo mucho más lejos de lo que la ley permite- se empeña en configurar uniformemente desde el Estado las conciencias de sus ciudadanos con la famosa EpC.

24/01/2008

Medios de comunicación: Benedicto XVI se pregunta por una "info-ética" [+]

Papa_media De igual modo que en los últimos tiempos se ha desarrollado una nueva ciencia, la "bio-ética", Benedicto XVI se pregunta -al observar la decisiva incidencia de los medios de comunicación en la vida de la gente- si no es el caso de poner en marcha algo semejante, que -en paralelo con la bioética- llama "info-ética" o infoética.

Lo hace en un documento hecho público hoy, al convocar la 42ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, bajo el lema "Los medios: en la encrucijada entre protagonismo y servicio. Buscar la Verdad para compartirla".

El documento ha sido recibido con diversos planteamientos en la prensa italiana (la prensa francesa, inglesa o española aún no se han dado por enteradas, cuando escribo estas líneas):

El Corriere della Sera titula: Il Papa al mondo dell'informazione: «Troppa volgarità e pubblicità ossessiva». I media «possono e devono essere strumenti al servizio di un mondo più giusto e solidale».

La Repubblica titula: L'attacco del Papa ai media. "Impongono violenza e modelli distorti". "Megafono del materialismo". Messaggio di Benedetto XVI per la Giornata Mondiale delle Comunicazioni Sociali. No al "protagonismo indiscriminato", che crea la realtà piuttosto che rappresentarla.

El diario económico Il Sole 24 ore titula: Il monito del Papa: «Mass-media a un bivio, serve più etica» [Medios en la encrucijada: hace falta más ética]. Cercare la verità per condividerla.

Ya se ve que cada periódico respira por la propia herida, ante un mismo texto (El Corriere, en efecto, anda más bien por territorios de "vulgaridad y de obsesiva publicidad", mientras que Repubblica, junto al materialismo, recoge la alusión a "crear la realidad, más que representarla", y el diario económico se orienta hacia la ética, cara y cruz de sus noticias).

Algunos breves estractos pueden dar idea del tenor del texto:

• "Es innegable la aportación que pueden dar al flujo de noticias, al conocimiento de los hechos y a la difusión del saber, (...) a la alfabetización y la socialización, como también al desarrollo de la democracia y al diálogo entre los pueblos".

• "Ciertamente, los medios en su conjunto no solamente son medios para la difusión de las ideas, sino que pueden y deben ser también instrumentos al servicio de un mundo más justo y solidario. No obstante, existe el riesgo de que en vez de ello se transformen en sistemas dedicados a someter al hombre a lógicas dictadas por los intereses dominantes del momento. Éste es el caso de una comunicación usada para fines ideológicos o para la venta de bienes de consumo mediante una publicidad obsesiva. Con el pretexto de representar la realidad, se tiende de hecho a legitimar e imponer modelos distorsionados de vida personal, familiar o social. Además, para ampliar la audiencia (...) a veces no se duda en recurrir a la trasgresión, la vulgaridad y la violencia."

  • "Es necesario preguntarse si es sensato dejar que los medios de comunicación se subordinen a un protagonismo indiscriminado o que acaben en manos de quien se vale de ellos para manipular las conciencias. (...) Su extraordinaria incidencia en la vida de las personas y de la sociedad es un dato ampliamente reconocido, pero hay que tomar conciencia del viraje, diría incluso del cambio de rol que los medios están afrontando. Hoy, de manera cada vez más marcada, la comunicación parece tener en ocasiones la pretensión no sólo de representar la realidad, sino de determinarla gracias al poder y la fuerza de sugestión que posee".

  • "Precisamente por eso es indispensable que los medios defiendan celosamente a la persona y respeten plenamente su dignidad. Más de uno piensa que es necesaria en este ámbito una "info-ética", así como existe la bio-ética en el campo de la medicina y de la investigación científica sobre la vida".

  • "Se ha de evitar que los medios se conviertan en megáfono del materialismo económico y del relativismo ético, verdaderas plagas de nuestro tiempo. Por el contrario, pueden y deben contribuir a dar a conocer la verdad sobre el hombre defendiéndola ante los que tienden a negarla o destruirla. Se puede decir incluso que la búsqueda y la presentación de la verdad sobre el hombre son la más alta vocación de la comunicación social."

Acerca del uso del término "info-ética", referido a los fenómenos de la información y comunicación pública, en todo caso -y desde luego a propósito de los new media digitales- habrá que evitar confusiones directas con el mundo de la informática, en el que ya se habla de infoetica, o confusiones genéricas con temas de ética de la ciencia y la tecnología.

Actualización (hoy mismo 24-01-08, 10pm): En todo caso, hechas estas últimas salvedades, hay bastantes razones para pensar que es momento de comenzar a trabajar, con las premisas del documento citado, en algo interdisciplinar (ética, política, estética, poética, retórica) que bien puede acogerse bajo el nombre de infoética. Algo que -de hecho- es mucho más amplio, rico y prometedor que la simple ética aplicada a los medios, tantas veces papel mojado.

Aquí, en Scriptor, en una perspectiva práctica del humanismo cívico, interdisciplinar, casi siempre aparecen asuntos que tienen que ver con los usos y costumbres de los medios de comunicación en su relación con la realidad. Y con los efectos más o menos benéficos o perversos en su incidencia sobre las personas, según su modo más o menos veritativo de ver la realidad. Al menos algo así dice la cabecera: "On matters, modes and truth in Media & Web arts and practices".

Los medios no se limitan a la información, a la opinión o al entretenimiento, sino que tienden a la conformación de las mentalidades y de la conciencia de las personas. Es decir, no sólo de los ciudadanos votantes, consumidores, etc. Y no se contentan con dar una imagen de la realidad, sino que tienden activamente a su creación.

¿Algún colega, observador, profesor o profesional de la comunicación con blog, se anima a reunir esfuerzos conjuntos -un "anillo", agregador o red de blogs, en estos tiempos de sinergias- para explorar este variopinto territorio de frontera, preguntando y buscando respuestas acerca de lo que entra en juego, según esta mencionada info-ética de la comunicación pública, entendida en su sentido más amplio, es decir, en su incidencia profunda sobre todas las dimensiones de la persona humana?

20/01/2008

Benedicto XVI, después de La Sapienza, a los universitarios: "respetad siempre las opiniones de los demás..."

B16_dopo_sapienza El Papa Benedicto XVI, después del angelus de hoy, ante una muchedumbre de unas 200.000 personas, en muy buena parte compuesta de universitarios, ha aludido a las circunstancias de su ausencia del acto académico de La Sapienza, y al contenido de su prevista lección.
 

En la plaza, mezclados con todos los demás, estaban presentes no pocos políticos, tanto ministros del gobierno como parlamentarios de la oposición y sindicalistas.

Los diarios, por su parte, o bien seguían hablando acerca de las diferencias entre laicidad y laicismo (Claudio Magris, más bien equilibrista, publica "Il senso del laico. Questo termine non è un sinonimo di ateo o miscredente ma implica rispetto per gli altri e libertà da ogni idolatria"), o bien -dejando de lado disquisiciones más o menos académicas- propugnaban una actitud práctica de apoyo explícito al Papa  ("Idealmente tutti a San Pietro. All'Angelus una vera festa di popolo con Benedetto XVI").

Estas han sido las palabras explícitamente dirigidas a los universitarios (original en italiano, aquí), traducidas por Zenit al castellano:

Deseo, ante todo, saludar a los jóvenes universitarios, a los profesores y a todos vosotros que habéis venido hoy, tan numerosos, a la plaza de San Pedro para participar en la oración del Ángelus y para expresarme vuestra solidaridad. Dirijo también un saludo a muchos otros que se unen a nosotros espiritualmente. Os doy las gracias de corazón, queridos amigos; doy las gracias al cardenal vicario que ha sido promotor de este momento de encuentro.

Como sabéis, había acogido con gusto la gentil invitación que se me había dirigido para intervenir el jueves pasado en la inauguración del año académico de «La Sapienza», universidad de Roma. Conozco bien este centro universitario, tengo estima por él y afecto por sus estudiantes: cada año, en varias ocasiones, muchos de ellos vienen a verme, junto a colegas de otras universidades.

Por desgracia, como es sabido, el clima que se había creado ha hecho inoportuna mi presencia en la ceremonia. A pesar mío, desistí de acudir a la invitación, pero de todos modos he querido enviar el texto que había preparado para esa ocasión. Con el ambiente universitario, que durante largos años fue mi mundo, me unen el amor por la búsqueda de la verdad, por el diálogo franco y respetuoso de las recíprocas posiciones. Todo esto también formar parte de la misión de la Iglesia, comprometida a seguir fielmente a Jesús, Maestro de vida, de verdad y de amor.

Como profesor, por así decir, emérito que ha conocido a tantos estudiantes en su vida, os aliento a todos, queridos universitarios, a respetar siempre las opiniones de los demás y a buscar, con espíritu libre y responsable, la verdad y el bien. A todos y a cada uno renuevo mi gratitud, asegurando mi afecto y oración.

El título de esta anotación, para ser fiel a lo dicho por el prof. Ratzinger a los universitarios, debería haber sido un poco más largo de lo que es, porque además de "respetar siempre las opiniones de los demás", también ha animado "a buscar, con espíritu libre y responsable, la verdad y el bien".

Cosas que, bien visto, en principio van juntas.

            

16/01/2008

Texto de la "lección" de Benedicto XVI en La Sapienza

La oficina de prensa del Vaticano ha hecho público hoy el texto íntegro (italiano) de la lección o discurso (aquí, también en L'Osservatore Romano, junto a otros textos) que Benedicto XVI debía haber pronunciado mañana en la Universidad de La Sapienza.

De este modo, quizá, los asistentes al acto de inauguración del curso, podrán disponer de las palabras que un mínimo grupo de universitarios intransigentes (profesores laicistas dogmáticos y alumnos con nulo sentido de su posición real), han impedido que lea en esa Universidad, ante la vergüenza y el sentido del oprobio de propios y extraños.

Dicho en breve, en una inmediata y apresurada traducción como la que sigue, el denso documento de seis folios habla de varios asuntos en torno a una misma cuestión.

En primer lugar, Benedicto XVI se plantea qué puede y debe decir un Papa invitado a hablar en la principal Universidad de la ciudad de la que es Obispo:

(...) ¿Qué puede y debe decir un Papa en una ocasión como ésta? En la lección de Ratisbona hablé, sí, como Papa, pero sobre todo como antiguo profesor de aquella que fue mi universidad, buscando reunir recuerdos y actualidad.

En la universidad "Sapienza", la antigua universidad de Roma, he estado invitado como Obispo de Roma, y por eso debo hablar como tal. Cierto que la "Sapienza" fue en tiempos pasados la universidad del Papa, pero hoy es una universidad laica con esa autonomía que -fundada en su mismo concepto fundador- siempre ha formado parte de la naturaleza de la universidad, que debe estar exclusivamente ligada a la autoridad de la verdad.

En su libertad de autoridades políticas y eclesiásticas, la universidad encuentra su función particular, precisamente para la sociedad moderna, que necesita una institución de este tipo. (...)

Tras exponer qué supone ser Obispo de Roma, con la función de "episkopein", de observar y también guiar las gentes de su comunidad, según Jesucristo, añade:

(...) Pero esta comunidad de la que cuida el Obispo -sea grande o pequeña- vive en el mundo; y sus condiciones, su camino, su ejemplo y su palabra influyen inevitablemente sobre el resto de la comunidad humana en su conjunto. (...) De este modo, el Papa, precisamente como Pastor de su comunidad, se ha convertido cada vez más en una voz de la razón ética de la humanidad.

Y tras traer a colación John Rawls y la razón "pública" y la "razonabilidad" de una proposición no secularista, afirma que:

(...) Ante una razón a-histórica que busca autoconstituirse en una racionalidad a-histórica, la sabiduría de la humanidad como tal -la sabiduría de las grandes tradiciones religiosas- es algo que conviene valorar como una realidad que no se puede tirar impunemente a la papelera de la historia de las ideas. (...)

Luego de razonar preguntándose por el papel y la finalidad de la Universidad, como institución, contesta -telegráficamente- que

puede decirse que el verdadero, íntimo, origen de la universidad está en el anhelo de conocimiento que es propio del ser humano, que quiere saber qué es todo lo que le rodea. Quiere verdad.

Y tras describir a Sócrates dialogando con Eutrifón acerca de los dioses, y despegándose de atender a las presuntas guerras entre ellos, muestra el interés de Sócrates por saber acerca del Dios realmente divino. Un interés en el que los primeros cristianos se han reconocido y han reconocido el camino del don de la fe recibida:

Han acogido su fe no de modo positivista, o como salida para deseos que no se apagan; la han comprendido como el disolverse de la niebla de la religión mitológica que deja sitio para el descubrimiento de ese Dios que es Razón creadora y al mismo tiempo Razón-Amor.

Sigue luego un recorrido agustiniano en el que se puede ver que la verdad está más allá del simple saber, cercana al bien, porque hay

una reciprocidad entre la "scientia" y la "tristitia": el simple saber, dice Agustín, nos deja tristes.Y de hecho sucede que quien ve y aprende sólo aquello que sucede en el mundo, termina por entristecerse. Pero la verdad significa más que el saber: el conocimiento de la verdad tiene como objetivo el conocimiento del bien. Este es también el sentido de la pregunta socrática: ¿cual es el bien que nos hace verdaderos? La verdad nos hace buenos y la bondad es verdadera: y éste es el optimismo que vive en la fe cristiana, porque a ella le ha sido concedido la visión del Logos, de la Razón creadora que, en la encarnación de Dios, se ha revelado al tiempo como el Bien, como la misma Bondad.

En la universidad medieval, con sus cuatro facultades (medicina, jurisprudencia, teología y filosofía) ha habido mucho movimiento y mucho trabajo, viene a decir Benedicto XVI, por ejemplo, sobre teoría y praxis, sobre la justa relación entre conocer y actuar...

Y ¿cómo articular con justicia un orden de la libertad, de la diginidad humana, de los derechos humanos? Benedicto XVI salta hasta nuestros días y con Jürgen Habermas propone lo que bien puede ser un amplio consenso del pensamiento actual, cuando dice que

la legitimidad de una carta constitucional, como presupuesto de la legalidad, provendría de dos fuentes: de la participación política igualitaria de todos los ciudadanos y de la forma razonable en que son resueltos los contrastes políticos. Acerca de esta "forma razonable", [Habermas] advierte que no puede consistir solo en una lucha para lograr mayorías aritméticas, sino que debe caracterizarse como un "proceso de argumentación sensible a la verdad" (wahrheitssensibles Argumentationsverfahren).

Luego el razonamiento vuelve al medievo, y con Tomás de Aquino se plantea la relación entre filosofía y teología, a partir de la cristología del Concilio de Calcedonia: "sin confusión y sin separación". Y en este sentido, viene de nuevo a colación la filosofía de Rawls, para hacer ver que

el mensaje de la fe cristiana nunca ha sido una "comprehensive religious doctrine" en el sentido de Rawls, sino una fuerza purificadora para la misma razón, que la ayuda a ser más ella misma. El mensaje cristiano, por su origen, debería ser siempre un estímulo hacia la verdad y de este modo una fuerza contra la presión del poder y de los intereses.

¿Qué sucede ahora, en nuestros días?, se pregunta Benedicto XVI para concluir su recorrido universitario e histórico de la mano de la verdad. En nuestros días, cuando el saber ha progresado enormemente en las ciencias naturales y en el saber humanístico acerca de cuestiones ligadas con nuestra identidad y técnico ha cobrado un desarrollo, hay un peligro. Centrado en la esfera del Occidente, dice que ese peligro

precisamente por la magnitud del saber y del poder logrados, se rinda ante la cuestión de la verdad. Cosa que significa que la razón, al final, se pliega ante la presión de los intereses y ante el atractivo de la utilidad, y queda obligada a recocer a esta última como último criterio.

Si la razón queda sorda al mensaje que viene de la fe y de la sabiduría cristiana, pierde el coraje por la verdad, de modo que no se hace más grande, sino más pequeña:

Aplicado a nuestra cultura europea esto significa que si ésta quiere sólamente autoconstituirse en base al círculo de la propias argumentaciones y a lo que en un momento dado le convence, y -precoupada por su laicidad- se separa de las raíces de las que vive, entonces no llega a ser más razonable y más pura, sino que se descompone y se rompe en astillas.

Concluye volviendo a la pregunta inicial acerca de lo que el Papa puede hacer o decir en la universidad: "ciertamente, no debe pretender imponer a los demás, de modo autoritario, la fe, que sólo puede ser un don en libertad". Y puede

invitar siempre de nuevo a la razón a ponerse en búsqueda de lo verdadero, del bien, de Dios y -en este camino- animarla a apreciar las útiles luces que han surgido a lo largo de la historia de la fe cristiana y ver así a Jesucristo como la Luz que ilumina la historia y ayuda a encontrar el camino hacia el futuro.

Hasta aquí, Benedicto XVI, traducido y seleccionado su texto con urgencia.

Espero que resulten de interés estos breves párrafos, traducidos con tanta rapidez como asombro por la magnífica claridad de lo que plantea, el coraje de decir lo que piensa y el respeto para quienes le escuchan. A fin de cuentas, esta lección, que iba a quedar entre los muros de La Sapienza, llegará a muchos más universitarios, gracias a que unos pocos intolerantes no quisieron que fuera pronunciada. Cosas de la vida misma.

Quien se encuentre siendo universitario y no aprecie y agradezca este discurso de Benedicto XVI sobre la universidad, pienso que debería quizá -siendo consecuente- plantearse abandonarla, libremente, por propia iniciativa.

La universidad es lo que serenamente dice este discurso, y tiene que ver con la búsqueda de la verdad y sus consecuencias. De otro modo, se convierte en un lugar de privilegios de poder, influencia e intereses de diverso tipo, lejos de la verdad.

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Actualización 23.01.08: sean bienvenidos los numerosos lectores que llegan desde varios sitios, entre los que destaca Spanish Pundit (El discurso del Papa en La Sapienza). En el sitio web del Vaticano pueden encontrarse las versiones completas en alemán, inglés, italiano y portugués, pero no aún en castellano.

[Actualiz 17.01.08: ver algunos extractos de la lección en castellano en la carta que el Card. Bertone dirige al rector de La Sapienza].

03/01/2008

Interesante histeria en el gobierno español, y en el partido (Psoe) y el diario (El País) que lo apoya, tras el "Encuentro de las Familias"

Ansa_papa_familia No deja de sorprender el alcance de la histeria del gobierno español y la histeria del partido socialista que le apoya. Histeria ante el evento llamado Encuentro de la Familias, patrocinado por la Iglesia católica, y en el que intervino Benedicto XVI en directo y desde el Vaticano.

Tampoco deja de sorprender el alcance de la histeria del diario El País, cuando pone a dos "teólogos" a pontificar diciendo, sin pararse en barras, que Los obispos, contra el Estado de derecho. Así, de golpe, nada menos que contra el Estado de derecho: será algún pecado muy mortal, viniendo esa afirmación de unos "teólogos", supongo... Y luego sigue, jaleado por su claque, diciendo al Gobierno (¿en misión informativa?) lo que debe hacer: Laico de una vez. Ante el ataque del obispado, el Gobierno debe extremar la separación Iglesia-Estado.

Sorprende sobre todo este asunto, porque si se tratara de algo político, como debe ser según la histeria del gobierno, del Psoe y de El País, resulta curioso que no se vea ninguna euforia o cosa semejante en el PP, como principal partido de la oposición. Tampoco los medios menos afines al gobierno andan eufóricos o algo semejante. Sorpresa y calma chicha por ese lado.

Así que debe ser otra cosa. Quizá es que han descubierto al fin que la histeria es algo bastante recomendable para luego poder aparecer como víctima de algo, según sabiamente expuso Kierkegaard en sus estudios acerca de las manifestaciones de la superficialidad.

Casi no me atrevo a repetir que el gobierno Zapatero y su partido sigan teniendo la pretensión de asumir un papel religioso, como ya se vió con los modos y maneras autoritarios asumidos con ocasión de la EpC, haciendo competencia, en el ridículo de sus pretensiones, a los emperadores romanos:

(...) Ellos eran los dioses. Debían ser adorados como tales. Quienes no abjuraran de otros credos y se negaran a adorar al emperado (o cumplir sus leyes: es lo mismo), eran masacrados.

A esto es a lo que suena "ninguna fe puede oponerse a la ley". Ya lo siento por quienes -como Rodríguez Z.- así entienden hoy la soberanía popular: no hay personas que viven cívicamente según su conciencia; sólo hay ciudadanos directamente bajo la ley del ejecutivo-legislativo. Es decir, ahora, en España, bajo las leyes que emana la ideología socialista. Que no es identificable con la soberanía popular. Por eso tiene razón quien afirma que "la fe se propone, la fe no se impone". Y quien insiste en que 'el laicismo tampoco puede estar por encima de la ley'. Ni puede convertirse en una especie de pseudo-religión que se impone con burdas razones demagogicas como algo obligatorio. (...)

Volviendo al Encuentro de Madrid, allí se escuchó en directo a Benedicto XVI decir que

  La familia, "fundada en la unión indisoluble entre un hombre y una mujer, constituye el ámbito privilegiado en el que la vida humana es acogida y protegida, desde su inicio hasta su fin natural. Por eso, los padres tienen el derecho y la obligación fundamental de educar a sus hijos en la fe y en los valores que dignifican la existencia humana".

  Benedicto XVI subrayó que "vale la pena trabajar por la familia y el matrimonio porque vale la pena trabajar por el ser humano, el ser más precioso creado por Dios".

En fin, que ya se ve que la histeria del gobierno, su partido y periódico, hace que otros comenten, por ejemplo, que si

Al PSOE no le molestó que el Papa Juan Pablo II y los obispos se manifestaran en contra de la Guerra de Iraq, entonces no se quejaron de que emitieran opiniones políticas, ¿por qué ahora sí?

O bien, otros adviertan, por ejemplo, que

El hecho de que el Gobierno se haya situado en el mismo plano que la Iglesia católica como si compitiera con ella, de manera que su declaración de hostilidades se asemeja a la que pudiera formular una confesión religiosa contra otra. Y es que en la concepción de la democracia que albergan en el partido de Z, no solamente las leyes, sino también la moral y la verdad emanan exclusivamente de los poderes que se hallan bajo su control.

En fin, sin ánimo de traer a colación lo mucho que se ha escrito sobre este peculiar fenómeno tan furibundamente político para unos pocos (en el gobierno, y en el partido y el periódico que les acompaña) como tan naturalmente cívico para otros (la mayoría ciudadana), recomiendo leer lo que se dice y razona al respecto en Internet Política ("Incoherencia"), por parte de alguien que estuvo allí, en la plaza de Colón, y luego ha leído los periódicos. También recomiendo leer Internet Política, hoy, sobre la "cortina de humo" y el renovado ataque a los "pérfidos obispos" que osaron reunirse en Colón.

Mientras, en Italia, país vecino, se informa, por ejemplo en Repubblica, que Il Papa: "La famiglia va difesa; ne dipende il bene della società". Y nadie en el gobierno o en el nuevo partido de mayoría que lo apoya se rasga ninguna vestidura. Nadie está histérico.

30/11/2007

Encíclica de Benedicto XVI, "Spe Salvi": ¿Qué hacer para que surja alrededor la esperanza?

Benedetto_xvi_eidon Al comenzar a leer, esta mañana, recién salida, la nueva Encíclica de Benedicto XVI, "Spe Salvi (facti sumus)" (en castellano: "En esperanza fuimos salvados, dice san Pablo a los Romanos y también a nosotros"), me vino a la memoria una anécdota de Juan Pablo II.

En una ocasión, Juan Pablo II concedió una entrevista a la BBC. El periodista le explicó las exigencias de brevedad en televisión y le dijo ¿Santidad, podría explicarme, en pocas palabras, qué es la Iglesia? Juan Pablo II contestó –sonriente- que, puestos a ser breves para decir qué es la Iglesia, le bastaba con una sola palabra: “salvación”.

Así que la nueva Encíclica trata básicamente de esperanza y salvación. De Dios y la Iglesia. Y desde luego, hay muchas cosas que atraen la atención en sus 50 puntos y 40 notas, que en la versión italiana impresa ocupan 77 páginas.

El detalle de los asuntos destacados está en la prensa (p.e. Il Corriere o Repubblica, ausente la española), y también en el resumen del Vatican Information Service.

Cabe observar algunas constantes que -como advierte John Allen- forman parte del pensamiento de Benedicto XVI: la mutua necesidad de fe y razón, la imposibilidad de hacer un orden social justo sin referencia a Dios, la urgencia de no entender la escatología ("el nuevo Cielo y la nueva tierra") en términos exclusivamente políticos, concebir la verdad objetiva como el límite real para las ideologías, etc.

Llama la atención, por ejemplo, leer que:

-- “Un mundo que tiene que crear su justicia por sí mismo es un mundo sin esperanza".

--  El Papa observa que "El restablecimiento del "paraíso" perdido, ya no se espera de la fe" sino de los progresos técnicos y científicos, de los que surgirá "el reino del hombre". La esperanza se transforma de ese modo en "fe en el progreso" asentada sobre dos columnas: la razón y la libertad, que parecen garantizar de por sí, en virtud de su bondad intrínseca, una nueva comunidad humana perfecta".

-- El error fundamental de Marx está en que "ha olvidado al hombre y ha olvidado su libertad. Ha olvidado que la libertad es siempre libertad, incluso para el mal. Creyó que, una vez solucionada la economía, todo quedaría solucionado. Su verdadero error es el materialismo: en efecto, el hombre no es sólo el producto de condiciones económicas y no es posible curarlo sólo desde fuera, creando condiciones económicas favorables".

-- Jesús no traía "un mensaje socio-revolucionario" (...) Lo que Jesús había traído "era algo totalmente diverso: (...) el encuentro con el Dios vivo, (...) el encuentro con una esperanza más fuerte que los sufrimientos de la esclavitud".

-- Cristo nos hace libres verdaderamente: "No somos esclavos del universo" y "de las leyes y de la casualidad de la materia". (...) Somos libres porque "el cielo no está vacío", porque el Señor del universo es Dios, que "en Jesús se ha revelado como Amor".

-- Cristo es el "verdadero filósofo" que nos dice "quien es en realidad el hombre y qué debe hacer para ser verdaderamente hombre". "Èl indica también el camino más allá de la muerte; sólo quien es capaz de hacer todo esto es un verdadero maestro de vida". Y nos ofrece una esperanza que es al mismo tiempo espera y presencia: porque "el hecho de que este futuro exista cambia el presente".

Parece que sobrevuela el prensamiento de San Agustín, y está claro el razonamiento en torno a las enormes deficiencias y puntos de falibilidad de la revolución francesa ilustrada y la revolución marxista, como fuentes de esperanza para el ser humano.

De todos modos, hay además algo que me llama poderosamente la atención, quizá bajo el prejuicio o el prurito personal de la comunicación. Algo que tiene que ver con la fuerza del lenguaje y algo que -en el último párrafo de la Encíclica- destaca la dimensión social de las personas:

--Sólo cuando el futuro es cierto como realidad positiva, se hace llevadero también el presente. De este modo, podemos decir ahora: el cristianismo no era solamente una «buena noticia», una comunicación de contenidos desconocidos hasta aquel momento. En nuestro lenguaje se diría: el mensaje cristiano no era sólo «informativo», sino «performativo». Eso significa que el Evangelio no es solamente una comunicación de cosas que se pueden saber, sino una comunicación que comporta hechos y cambia la vida. La puerta oscura del tiempo, del futuro, ha sido abierta de par en par. Quien tiene esperanza vive de otra manera; se le ha dado una vida nueva.

-- Nadie vive solo (…) Nuestra esperanza es siempre y esencialmente también esperanza para los otros; sólo así es realmente esperanza también para mí. Como cristianos, nunca deberíamos preguntarnos solamente: ¿Cómo puedo salvarme yo mismo? Deberíamos preguntarnos también: ¿Qué puedo hacer para que otros se salven y para que surja también para ellos la estrella de la esperanza? Entonces habré hecho el máximo también por mi salvación personal.

Parecía de entrada un texto más bien teórico y académico. Hay que rendirse a la evidencia de que Benedicto XVI, además de ser un intelectual, es un pastor, y un hombre que entiende muy bien la dimensión social de las personas y de los tiempos que corren.

 

26/08/2007

Jesús de Nazaret, de Benedicto XVI, presentado en castellano en Chile

Jesusdenazaret_2He tenido la suerte de coincidir en Chile, y en la Universidad de los Andes, el día 21 de agosto, con ocasión de la primera presentación del libro de Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, editado en castellano. [Aquí en Scriptor ya se habló, en abril pasado, de esta "búsqueda del rostro del Señor" por parte de Joseph Ratzinger].

En la Universidad de los Andes, el filósofo, poeta, escritor, destacado crítico literario (y amigo), José Miguel Ibáñez Langlois, dictó en el acto una conferencia que merecía ser escuchada: "El Jesús de la Historia es el Cristo de la Fe".

Palabras sabias que siguen el pespunte de las publicadas por Ibáñez Langlois con ocasión de la aparición del texto original de Benedicto XVII en alemán. Comienza así:

En veinte siglos de historia, debe ser éste el primer caso de un Papa que escribe y publica una obra personal -no pontificia ni magisterial- a nombre propio: Joseph Ratzinger, el teólogo de más peso en el mundo actual. Comentarios ligeros relacionan su reciente libro, Jesús de Nazaret, con la profusión actual de imágenes sensacionalistas y turbias de Cristo: códigos, leyendas, apócrifos; pero entender la presente obra como reacción a tales tonterías es no conocer al autor. Este volumen (al que seguirá un segundo) es todo menos circunstancial.

Es interesante conocer el texto de Ibañez Langlois. Es muy buena referencia para cuando vaya apareciendo en otros países de habla hispana (en Madrid, se presenta el dia 28, editado por 'La Esfera de los Libros'). Esta es la síntesis:

El "Jesús de la historia" y el "Cristo de la fe"

Sus cuatro centenares y medio de páginas no pertenecen al género devocional "vida de Cristo", aunque pudiera dar esa impresión el orden y enunciado de sus capítulos: el bautismo de Jesús, las tentaciones del desierto, la predicación del Reino, el sermón de la montaña, el Padrenuestro, las parábolas, etc. Pero la radiante interpretación de esos pasajes tiene un sentido ulterior al biográfico. Porque éste es un ensayo teológico con una tesis precisa, que toca un punto neurálgico de la teología actual, a saber: que el Jesús de los Evangelios es el Jesús histórico real; o bien, que el llamado "Jesús de la historia" es el mismo "Cristo de la fe", el único Jesús de Nazaret, sin ninguna distancia interpuesta.

Esa presunta distancia, ensanchada sin cesar por investigadores del último medio siglo, ha dado lugar a imágenes cada vez más fantasiosas -a gusto de consumidor- y menos satisfactorias del personaje de Nazaret. En cambio, nada es más convincente, serio, coherente y lógico que el único Jesucristo de la historia, de los Evangelios y de la fe de la Iglesia a la par: la figura maravillosamente real que emerge de estas páginas. Una impresionante base de documentación histórica, de hermenéutica de textos y de saber teológico sustenta esta tesis y la hace tan límpida como persuasiva.

Este libro no es de lectura fácil, lo que hace más meritorio el hecho de que, recién aparecido, se venda por cientos de miles de ejemplares (señal del interés que despiertan tanto la persona de Jesucristo como el pensamiento de Benedicto XVI). En cualquier caso, prescinde todo lo posible de erudiciones y tecnicismos formales. Sólo por dar algún punto de referencia, diría yo que es comparable al Jesus Christus de Karl Adam; y, dentro de las obras del propio autor, a su Introducción al cristianismo. En todo caso, aunque la materia sea compleja, su estilo discursivo es el de siempre: refrescante, perspicaz, nada convencional. En estos diez capítulos confluyen una exégesis bíblica rigurosa y a la vez fascinante por su largo alcance; un pensamiento teológico extrañamente original si se piensa en su contenido bimilenario; y un sensible amor a Jesucristo, que irradian aun sus páginas más formales.

Luz y sombra del método histórico crítico

Joseph Ratzinger utiliza amplia y sutilmente el método llamado histórico crítico, que aborda la realidad del hombre de Nazaret con los recursos habituales de la historia y de la interpretación de documentos, textos y contextos. Nuestro autor celebra la cantidad de materiales que ese enfoque empírico nos ha aportado para el mejor conocimiento de Jesús, y que no habríamos imaginado unas décadas atrás. De allí que lo considere un método indispensable para un abordaje serio y completo del personaje, pues la fe cristiana no se funda simplemente en un conjunto de Credos, sino en un factum historicum ocurrido en un tiempo y lugar preciso de esta tierra nuestra.

Sin embargo, comprueba Ratzinger, los límites del método histórico crítico se hacen ostensibles hoy en la multiplicidad de hipótesis y reconstituciones nebulosas que de él resultan, y que, más que reflejar al hombre de Galilea, son fotografías de la propia mentalidad e ideologías de sus autores: así el Jesús reformador moral, el profeta permisivo, el revolucionario -el "subversivo de Nazaret" de la teología de la liberación-, el héroe mítico judaico-helénico, el portador del fin del mundo, etc. El método en cuestión es, entonces, imprescindible pero a todas luces insuficiente; por su propia naturaleza nos remite a una perspectiva superior, y debe ser completado, como lo hace nuestro autor, con una exégesis de los textos bíblicos particulares en su contexto total, de modo que cada pasaje -¡cada palabra!- pueda calzar con la entera Escritura y con la historia viva de la salvación, más allá de toda descontextualización o parcialidad. Sólo así es posible hacer a la vez teología e historia, para bien de una y otra.

La primera y más profunda expresión de ese criterio exegético es la lectura de todos los pasajes del Nuevo Testamento a la luz del Antiguo, y viceversa. Confieso no haber leído nunca un libro -ni histórico ni teológico ni exegético- que enraizara tan profundamente a Jesús en el Viejo Testamento, ni donde apareciera de modo tan patente y hermoso la unidad del Antiguo con el Nuevo, relación que trasunta -en lo personal- un gran amor por el pueblo judío.

La absoluta novedad de Jesús

Esta profunda continuidad de Jesús con su linaje no oscurece en modo alguno su inaudita novedad en la historia universal. Su novísima identidad reside en que la presencia del Reino entre los hombres no es sólo anunciada por Cristo sino que es Cristo mismo.

De modo semejante, la ley moral, la Torah y el sermón de la montaña no son simplemente sus mandatos, sino que son Cristo en persona. Es en el Yo de Cristo donde radica el salto ontológico. La esencia del cristianismo es una persona: Jesús. Y esta misteriosa pero luminosa identidad depende toda entera del hecho de ser Jesucristo, a su vez, el Hijo de Dios encarnado. Sin filiación divina la persona de Jesús de Nazaret es evanescente, fugitiva, y por último inexplicable. El Jesús de la historia sólo adquiere consistencia como el Cristo de la fe teologal. Por fin podemos poner los ojos en una figura de tal realismo, coherencia y belleza que nos hace decir: ¡éste sí que es el Nazareno, el Cristo de Dios, el que amaron los apóstoles, en el que creemos con la fe de la Iglesia y adoramos con profunda reverencia!

Si nos detenemos a pensar cómo comparece en estos capítulos -uno por uno- esa figura adorable, diremos que ellos hacen hablar a los textos evangélicos con la voz inconfundible que les es propia. Joseph Ratzinger posee una enorme capacidad de proyección de cada pasaje del Evangelio sobre la totalidad de la Escritura, sobre la historia de la teología, sobre el horizonte humano a secas. Cada palabra de Jesús es importante, cada término sometido a análisis se ramifica por todo el Antiguo y el Nuevo Testamento, y adquiere resonancia sinfónica.Es esta red de relaciones a menudo impensadas, pero deslumbrantes una vez establecidas, lo que hace tan atractiva la lectura de Jesús de Nazaret, y tanto más si el lector tiene ya un conocimiento mínimo de los cuatro Evangelios.

Buena lectura para un buen texto sobre un magnífico libro.

Un consejo: la experiencia personal me dice que es bueno frenarse en la lectura del texto de Joseph Ratzinger. Si uno no se da cuenta, si uno se descuida, se lee muy de corrido, y se puede perder el aprecio que es de justicia a las muchas y brillantes ideas, sugerencias y matices que nos llegan quedamente.

17/05/2007

Benedicto XVI habla en Brasil de la finalidad de la Iglesia

PapabrasilHe tenido la suerte de encontrarme esta tarde, en una calle de Roma, con un amigo que ha formado parte del séquito personal de Benedicto XVI durante todo su viaje a Brasil. Como el silencio de los medios en general acerca de este viaje (con excepción de Italia) ha sido bastante ensordecedor y sesgado, confieso que había pensado dejar estar el asunto.

El caso es que esta tarde he preguntado a este afortunado viajero que -desde su punto de vista- cual era el artículo de prensa, leído a su vuelta a Roma, que le parecía reflejar mejor lo que él ha vivido, visto y oído, estando junto al Papa durante esos días en Brasil.

Sin dudarlo, me ha dicho que leyera el análisis publicado hace dos días por Sandro Magister, el vaticanista del diario L'Espresso. Un medio y un vaticanista que, dicho sea sin exagerar, no son de ordinario considerados como los más afectos a cuanto la Iglesia dice y hace.

Leído el texto de Magister, que arranca con este párrafo:

"Desde Brasil resuena una palabra más cortante que una espada. Una palabra que es una persona: Jesús. El mismo al cual Benedicto XVI ha dedicado el libro de su vida. Para el Papa el futuro de la Iglesia en América Latina y en el mundo está ligado a la obediencia a Él. Y se ha sentido en el deber de recordarlo a los obispos".

hay que reconocer que es muy claro y directo al destacar (sin usar un solo ardid periodístico para distanciarse del asunto), que el Papa se ha centrado en hablar con claridad de la finalidad de la Iglesia. Que es

predicar la verdad, bautizar, “salvar las almas una por una” en nombre de Jesús.

“Esta, y no otra, es la finalidad de la Iglesia”, subraya Benedicto XVI. Por tanto, donde la verdad de la fe cristiana es escondida y donde los sacramentos no son celebrados “falta lo esencial incluso para la solución de los urgentes problemas sociales y políticos”.

Y aclara Sandro Magister que

Para Benedicto XVI, una evangelización fuerte es la verdadera respuesta a los ataques a la familia, a los delitos contra la vida, al abandono del catolicismo a favor de los nuevos cultos “evangélicos” y pentecostales. También el celibato del clero vacila cuando “la estructura de la total consagración a Dios comienza a perder su significado más profundo”. Y también a los pobres se les ofrece “el bálsamo divino de la fe sin descuidar el pan material”.

Evangelizar significa enseñar la verdad cristiana integral, como está sintetizada en el Catecismo. Significa celebrar los sacramentos, especialmente la Confesión y la Eucaristía: la Confesión no colectiva sino individual porque “el pecado constituye un hecho profundamente personal” y la Eucaristía con fidelidad a las normas porque ella “no es jamás propiedad privada de ninguno, ni del celebrante ni de la comunidad”.

En resumen, este periodista destca que

Benedicto XVI ha centrado toda su prédica en el fundamento del que partió en el discurso a los obispos: Jesús. O sea, ha hecho el mismo trabajo de concentración sobre lo esencial que caracteriza su encíclica “Deus caritas est” y su libro sobre “Jesús de Nazaret”.

Vale la pena leer, como sugiere el mismo periodista, el discurso de Benedicto XVI a los Obispos, en San Pablo, el 11 de mayo, y que figura a renglón seguido de su síntesis de lo dicho por Benedicto XVI en sus 12 homilías, discursos y saludos pronunciados en Brasil. Sandro Magister lo titula así: "Ésta es, y no otra, la finalidad de la Iglesia...".

Veo con satisfacción que la agencia Aciprensa destaca este mismo artículo (Vaticanista: Benedicto XVI quiere recuperar a Jesús como centro de la Iglesia en AL). Buen ojo periodístico.


16/04/2007

Joseph Ratzinger, Benedicto XVI, cumple 80 años y presenta en Jesús de Nazaret su búsqueda personal del "rostro del Señor"

Jesus_ratzingerJoseph Ratzinger cumple hoy 80 años y, para celebrarlo, nos regala un libro, "Jesús de Nazaret", desde hoy en las librerías.

Recibo de Marta Salazar (como comentario off-topic de la anterior anotación) una invitación a felicitar a Benedicto XVI por su 80 cumpleaños.

Agradezco la invitación de Marta, y a mi vez invito a quienes deseen sumarse. No sé cuando (quizá dentro de unas semanas) estará disponible en castellano el libro que nos regala en el día de su cumpleaños, pero es una razón sobrada para agradecer su trabajo y de paso felicitarle.

La dirección: Greetings to our Holy Father Benedict XVI for his 80th birthday. En castellano: Felicitaciones con ocasión del 80º cumpleaños de Su Santidad Benedicto XVI - 16 de abril de 2007.

La editorial Rizzoli, en la presentación del libro, según recoge el Vatican Information Service, dice entre otras cosas:

"Jesús de Nazaret es la primera parte de una obra de dos volúmenes que examina la vida pública de Cristo, desde el bautismo en el Jordán hasta la Transfiguración".

"Se trata por una parte de un relato pastoral", dice el texto que a través de un comentario a los Evangelios "ofrece una introducción a los principios del cristianismo". Es asimismo "un ensayo que conserva el rigor científico que distingue los escritos y discursos del teólogo Ratzinger".

"La preocupación pastoral y la excepcional doctrina teológica del Papa se unen para determinar el tema central de la obra: la convicción de que para entender la figura de Jesucristo es necesario partir de su unión con el Padre".

A este respecto "el método histórico-crítico es indispensable para una exégesis seria y ha puesto a disposición una gran cantidad de material y conocimientos que permiten reconstruir la figura de Jesús con una profundidad que hasta hace pocas décadas era difícil de imaginar, pero solo la fe puede hacernos comprender que Jesús es Dios y si a la luz de esta convicción se leen los textos sacros con los instrumentos facilitados por el método histórico- crítico (...) nos revelan (...) un camino y una figura dignos de fe".

"Para Ratzinger -prosigue el comunicado- fe e investigación crítica son complementarias y no antagonistas y el Jesús de los Evangelios es el Jesús histórico.

"Para Benedicto XVI, en el texto bíblico se encuentran todos los elementos para afirmar que el personaje histórico Jesucristo es también efectivamente el Hijo de Dios venido a la tierra para salvar a la humanidad".

No es poco para ver el tenor de este "camino del Papa hacia Jesús", que -dice la sinopsis- "refleja la búsqueda personal del "rostro del Señor" por parte de Joseph Ratzinger y no quiere ser un documento de magisterio".

Entre las aún escasas referencias en castellano a la publicación de este libro, pueden leerse los artículos de Juan Vicente Boo (Benedicto XVI publica su «Jesús de Nazaret» para reconciliar historia y teología) y Diego Contreras (Presentado "Jesús de Nazaret": primera edición de 350 mil ejemplares en italiano, y también Algunas claves para entender "Jesús de Nazaret", de Joseph Ratzinger-Benedicto XVI).

Como queda dicho al principio, El Confidencia Digital anuncia que La editorial de El Mundo, que posee los derechos del nuevo libro de Benedicto XVI sobre Jesús, prepara un espectacular lanzamiento de la obra: "La nueva obra de Benedicto XVI sobre la vida de Jesús de Nazaret estará en las librerías españolas en unas semanas. La Esfera de los Libros, editorial propiedad del diario El Mundo, está preparando un lanzamiento por todo lo alto".

24/12/2006

La humanidad de nuestro tiempo, ¿espera todavía un Salvador?

Maternidad
Eso es lo que se pregunta, literalmente, Benedicto XVI. No está de más prestar un poco de atención a lo que responde:

"Da la impresión de que muchos consideran que Dios es ajeno a sus intereses.

Aparentemente no tienen necesidad de él, viven como si no existiera y, peor aún, como si fuera un "obstáculo" que hay que quitar para poder realizarse.

Seguramente también entre los creyentes algunos se dejan atraer por seductoras quimeras y desviar por doctrinas engañosas que proponen atajos ilusorios para alcanzar la felicidad..."

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Como esta noche es Nochebuena y mañana Navidad, deseo a todos los lectores de este sitio,

Buon Natale
e Felice Anno Nuovo
Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo
Merry Christmas and Happy New Year
Joyeux Noël, Bonne et heureuse année
Gnadenreiche Weihnachten und glückliches Neues Jahr
Feliz Natal e Próspero Ano Novo

28/11/2006

Benedicto XVI en Turquía: valentía de afrontar los desafíos de la historia y los desafíos de hoy

Turkey99aEl viaje de Benedicto XVI a Turquía está lleno de interés. No por su encuentro con masas fervorosas (que allí no las hay) ni por la circunstancia (más bien política y pasajera) de las trazas mostradas por cierto fundamentalismo musulmán.

No están en juego cuestiones de "rabiosa actualidad" al gusto del periodismo sensacionalista. El interés está en asuntos que vienen de más atrás en la historia y que tienen una raigambre y también un alcance de futuro mucho más duradero de lo que se considera "interés periodístico".

Benedicto XVI dijo que iba a hacer pocos viajes. Si ha insistido en hacer éste, alguna razón habrá para acudir a un lugar con muy pocos católicos, fría acogida de las autoridades civiles, y algunos brotes y promesas de violencia islamista.

Para entender bien este viaje, es muy ilustrativo leer el documentado artículo publicado por el periodista y ex-portavoz papal Joaquín Navarro-Valls en El País, Un viaje de mil años de duración, traducción (sin duda mejorable) de lo publicado hace unos días en Repubblica, Benedetto XVI in Turchia. Un viaggio lungo mille anni.

Son muchos, dice Navarro-Valls, quienes se preguntan por los porqués de un viaje tan poco en consonancia con la lógica política del momento. Para esos, dice que:

la actitud del Papa se distingue de la de los otros líderes religiosos, cristianos o no. Benedicto XVI quiere transmitir un testimonio de abnegación y de sobriedad, revelando el profundo y exclusivo sentido religioso de la misión que lleva a cabo. No actúa siguiendo una lógica de utilidad política, precisamente porque, en caso contrario, en la situación actual, no habría proyectado en absoluto un viaje como éste, en un momento como el presente.

Leyendo su artículo se puede contextualizar bien esa lógica del viaje, y saber, por ejemplo, algo acerca del Estado turco, del Gran Cisma que tuvo lugar en 1054, o de las actuales buenas relaciones entre el Patriarcado Ortodoxo y la Iglesia Católica, o de la difícil situación actual de las minorías étnicas y religiosas en Turquía, entre otras cosas que de ordinario no se destacan en la prensa. Valgan estos párrafos finales para animar a la lectura:

El viaje del Papa es (...) un itinerario que viene de lejos, un camino iniciado ya hace tiempo, de un milenio de duración y que en los últimos años ha acelerado sus pasos. Y llevar un mensaje de adyacente identidad implica siempre, además del peligro de ser "usado", una generosa apertura que no es exclusivamente política, que no se deja interpretar en los márgenes de un limitado y coyuntural cálculo de intereses. (...)

Y es que, en realidad, lo que impulsa el Papa al encuentro de Estambul se parece mucho a esas motivaciones que Thomas Mann definía "consideraciones impolíticas". Y hoy resulta realmente indispensable que alguien dé un paso audaz en esa dirección, por más que pueda costar desde un punto de vista personal.

Es evidente, sin duda, que nos hallamos ante una gran cita de la historia, y este importante encuentro de mutuo reconocimiento de la identidad común sólo podrá realizarse con el concurso de todos y sólo si todos tienen el coraje de vencer el temor más peligroso e insidioso que existe, el terror a afrontar el propio tiempo.

A Benedicto XVI hay que reconocerle la gran valentía de afrontar personalmente los desafíos de la historia y de nuestros días. Sin darles la espalda, y sin gran aparato de propaganda mediática,