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17/06/2006

Nubiola sobre el DVC: "Taquilla e imaginación: seducir a la audiencia"

Ayer traía a colación a Frank Capra, uno de los destacados autores de películas estimulantes y conmovedoras, capaces de dar a sus espectadores la esperanza y la fuerza y riqueza propias del espíritu humano.

Hoy me advierte Jaime Nubiola de que su reflexión sobre el fenómeno del Código da Vinci, aquí mencionada el pasado 29 de mayo, hoy se publica en La Gaceta de los Negocios: es el momento de ofrecerla a los lectores de este blog. Quisiera destacar de entrada algo que dice en el último párrafo:

"La única manera que esta sociedad tiene de salvarse —me decía un joven escritor español que vive en Dinamarca— son las buenas novelas, las buenas canciones, las buenas películas". Cuando al salir del cine el espectador se siente con esperanza, con ilusión por cambiar el mundo, por ser un poco mejor y por querer a los demás, es señal infalible de que la película que acaba de ver era buena. Esto se logra con arte, valentía, pasión e imaginación.

Este es el texto completo:

Taquilla e imaginación: seducir a la audiencia

En los próximos años los libros de marketing estudiarán con atención el fenómeno Da Vinci. En su primer fin de semana la película consiguió recaudar 232 millones de dólares en todo el mundo. Al parecer ha sido el estreno más taquillero de la historia después de La guerra de las galaxias III: La venganza de los Sith del pasado año. "El Código Da Vinci seduce a la audiencia china", "El Código Da Vinci arrasa en Caracas", "El Código Da Vinci bate todos los récords en Portugal", han repetido monótonamente los titulares de prensa de cada país. Faltan todavía los ecos de la India, donde se estrenó una semana después tras introducir un texto advirtiendo que la película es ficción y que cualquier semejanza con la realidad es una coincidencia no intencionada. El éxito comercial del estreno ha sido tan grande que los productores han contratado ya al guionista Akiva Goldsman para que prepare una continuación de la película a partir de la novela anterior de Dan Brown Ángeles y demonios.

El éxito de taquilla contrasta de modo llamativo con la opinión de los críticos de cine de todo el mundo que, desde el New York Times hasta El País, han calificado la película unánimemente como un tostón insoportable, excesivamente larga y mal aderezada. Sin embargo, de cada cuatro personas que fueron al cine en el primer fin de semana, tres vieron El Código Da Vinci. La razón principal que dieron fue la tan manida de que "hay que verla para poder opinar". Al salir del cine la opinión mayoritaria era un poco más benévola que la de los críticos, pero nadie mostraba el menor interés por volver a verla. Todo esto es trivial: la polémica vende, la controversia llama la atención, hace que el espectador pique en el anzuelo hasta sentirse obligado a ir a verla para poder comentar sus impresiones y, sobre todo, poder decir que la ha visto. Se trata de un puro fenómeno mediático, de un negocio inteligentemente montado por verdaderos expertos de marketing.

En cambio, no resulta trivial, sino muy preocupante, la reflexión sobre el profundo carácter anticristiano de la película, la relación de esto con su éxito y los efectos previsibles sobre su audiencia. La película de Ron Howard reproduce servilmente la novela original, cuyo argumento se basa en la sospecha sistemática contra el núcleo vital de la religión cristiana que reducía a una patraña. Brown podía haber hecho una novela de intriga y de misterio sobre muchas otras cuestiones, pero no fue así y parece ser ésta una de sus claves. Atacar a la Iglesia católica genera polémica, atrae siempre la atención de propios y extraños.

Sin embargo, me parece que nos hallamos ante un fenómeno de un calado todavía mayor. En El Código da Vinci la 'cultura mediática' —que parecía haber superado la religión— pone todos sus recursos al servicio de una tarea corrosiva de la tradición cristiana. Es algo realmente sorprendente que quienes defienden una cultura liberal y tolerante, ataquen lo que dota de sentido a la vida de cientos de millones de ciudadanos del mundo. ¿Por qué un ataque tan burdo al cristianismo? Algunos pensarán quizá que es simplemente un negocio oportunista de personas sin convicciones, pero me parece que es más bien expresión inequívoca de algo mucho más básico y grave: buena parte de la 'cultura mediática' contemporánea —quizá la parte más visible— va contra la Iglesia y sus enseñanzas. De inmediato conviene aclarar que "ir a la contra" implica siempre una clara dependencia. Esta llamativa hostilidad es una señal de que la cultura mediática depende misteriosamente de la Iglesia; más aún, de que necesita de la Iglesia y de los cristianos y quizá por ello ataca sus convicciones más íntimas.

Después de ver otras películas en semanas sucesivas, la mayoría de quienes vieron El Código en su estreno, olvidarán buena parte de la complicada trama, pero muy probablemente conservarán en su memoria un regusto amargo de desconfianza hacia la Iglesia católica. Ahí está el problema a largo plazo. Para restañar el efecto corrosivo de esta película hay que ver otras películas capaces de regenerar la imaginación de las audiencias. Por esto, el aburrimiento de El Código da Vinci me parece, sobre todo, una invitación y un desafío a quienes trabajan en el mundo del entretenimiento a dar rienda suelta a su imaginación para llegar a cambiarlo por completo. Aparte de las razones técnicas señaladas por los críticos, El Código es aburrido, porque —como enseña la filosofía— las antítesis nunca son creativas.

Nuestra cultura necesita jóvenes creativos y audaces, con corazón e imaginación grandes, para escribir las buenas películas del siglo XXI. "La única manera que esta sociedad tiene de salvarse —me decía un joven escritor español que vive en Dinamarca— son las buenas novelas, las buenas canciones, las buenas películas". Cuando al salir del cine el espectador se siente con esperanza, con ilusión por cambiar el mundo, por ser un poco mejor y por querer a los demás, es señal infalible de que la película que acaba de ver era buena. Esto se logra con arte, valentía, pasión e imaginación. Estas películas necesitarán también un buen marketing y quizá un poco de polémica para atraer la curiosidad de los indiferentes: lograrán quizá batir el récord de taquilla y, sobre todo, nos ayudarán a ser más felices porque alimentarán nuestra imaginación.
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*Jaime Nubiola es profesor de filosofía en la Universidad de Navarra (jnubiola@unav.es)

04/06/2006

Hasta la vista, Código da Vinci

Smilemonalisa Hace dos años, por estas fechas, comencé a escribir en este blog acerca del "fenómeno Da Vinci Code". Hoy es una buena ocasión para decir "hasta la vista, baby", o algo semejante.

En este tiempo he escrito unos 25 posts sobre el asunto, y -según leo en Internetpolítica- salen más de 68 páginas a espacio simple. Una barbaridad. En todo caso -a falta de alguna recapitulación, no antes de algunos meses- parece que afortunadamente se ha acabado "el fenómeno", como en el tenis, por "muerte súbita".

Y para no dejar de lado algunas recomendaciones recibidas de amigos lectores, adjunto en esta postal con sello de despedida, las que me parecen más interesantes:

• lo que ayer dice el buen profesional John Allen en La Vanguardia, a propósito de su libro sobre el Opus Dei. Como le conozco en sus andanzas romanas, y alguna vez me ha dado una primicia informativa para Scriptor, y además la referencia me la envía un amigo del alma, ahí queda.

• lo que hace un poco más de tiempo dijo el arzobispo de Pamplona, Fernando Sebastián «Gran negocio, gran estafa», que curiosamente parece haber quedado un poco en sordina, pese a tratarse de una reflexión inteligente y ponderada.

• lo que cuenta anteayer en el New York Times un profesor de la University of Houston-Downtown, que resulta ser del Opus Dei. No está mal considerar que ese periódico abra sus páginas de Op-ed a escritos de este tipo (Opus Dei's Box-Office Triumph), aunque no sé si este título es del autor o del periódico.

• lo que se publica ("3 años con El Código Da Vinci"), escrito por Marc Carroggio, Brian Finnerty y Juan Manuel Mora, como texto provisional presentado en el Fifth Professional Seminar for Church Communications Offices, que tuvo lugar a finales de abril pasado. Como tuve el placer de presentar esa comunicación y luego moderar el coloquio posterior, entiendo que es justo dar a conocer su contenido a los lectores de este blog.

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Actualización (05 Junio 2006): además de agradecer los comentarios de Maty (descansa, que llega el verano, más apropiado a lecturas sosegadas -y no a salto de mata, como dices- de Quiñonero) y de Csb (ya siento haber cubierto el cupo: más adelante veremos que pasó en el tercer fin de semana... Muchas gracias por hablar de Comunicación borrosa: aquí está el prólogo de la primera edición, por si interesa a alguien).

También he de poner los enlaces que menciona Miguel en su comentario: el de Arcadi Espada de hoy, y el de su referencia a Simon Jenkins del Guardian (ver texto original, ya mencionado aquí hace unos días): dosis de racionalidad, negro sobre blanco.

29/05/2006

El Codigo da Vinci, arrollado por "X-Men: The Last Stand"

El pronóstico de los expertos acerca de éxito comercial del DVC daba por descontada la victoria absoluta en el box office del primer fin de semana. Casi nadie pensaba en el brutal descalabro del segundo weekend.

Dado que las críticas no pudieron ser ni peores ni tan unánimes, el pronóstico se orientó a observar lo que pasara en el segundo fin de semana, para poder hablar de éxito a medio o largo plazo. El segundo fin de semana acaba de pasar, y los datos dicen que el DVC ha sido literalmente arrollado por "X-Men: The Last Stand", película que -por lo demás- no es un prodigio cinematográfico, sino una franchise muy bien comercializada, en la que el bien triunfa sobre el mal:

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Los expertos dijeron que si el DVC (como cualquier otra película con marketing en plan "evento") tenía en este segundo fin de semana una bajada de taquilla superior al 40% de los ingresos del primer fin de semana, se debería empezar a hablar de "fracaso comercial".

El DVC ha tenido una bajada del 55,9%. Eso se llama, en términos profesionales, un fracaso comercial: un tremendo fracaso de las expectativas de taquilla a medio y largo plazo, así como las expectativas de ventas en DVD. En cifras absolutas, en USA, el panorama es éste:

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Este descalabro es, en parte, debido a tres circunstancias:

• 1) al arrollador pase por encima de "X-Men: The Last Stand", que ha tenido unos ingresos por valor de $103,125,000, mientras el DVC ha tenido que contentarse con $34,000,000.

• 2) al éxito de "Over the Hedge" película que muchos cristianos estadounidenses eligieron ir a ver el fin de semana pasado, para quitar ingresos al DVC. Y que en su segundo fin de semana ha hecho una taquilla de $26,875,000 (sólo un 30.1% menos que el anterior), y poco menos que el DVC.

• 3) a la rápida circulación de boca a oreja, via email y blogs, acerca de la inesperada e inexplicable mala o pésima calidad de la película. Fallar ante las grandes expectativas previamente despertadas y alimentadas tiene estos graves inconvenientes.

El público puede y suele ser engañado el primer fin de semana. Sobre todo si -como en este caso- se ha hecho una fuerte campaña de venta de entradas por anticipado. Raras veces es engañado el segundo fin de semana, cuando se da esta última circunstancia. No digamos ya, cuando se suman las dos primeras.

El DVC, que es una canallada cultural, una explícita, voluntaria y pertinaz falta de respeto con las creencias de más de mil millones de personas, además resulta ser una película especialmente mala, y -por si fuera poco- ha tenido muy mala suerte con los vecinos de estreno.

A pesar de esto, serán muchos los millones de dólares que ingrese. Pero, tras ser arrollado y vapuleado este fin de semana, hay amplias dudas de que lleguen a la mitad de lo que Sony había previsto de antemano. No puedo decir que me alegro de este revés comercial de Sony, pero me alegro de este respiro y alivio para muchos millones de personas: el "rebufo" cultural del DVC será menor de lo previsto.

Paradojas de los negocios cinematográficos, sin bajar a más detalles: lo que para la gran mayoría de películas podría ser calificado de "éxito rotundo", en este caso se convierte en un "rotundo fracaso". Que difícilmente será reconocido como tal: en Hollywood ya se habla casi como entre políticos después de unas elecciones: todos dicen que han ganado, en realidad.

Nuevas recomendaciones de lecturas sobre el Código da Vinci

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El abismo entre la crítica y el público queda una vez más de manifiesto. No es que los críticos cinematográficos y buen número de intelectuales vivan en un mundo al margen de la realidad, al ser unánimes en su desagrado ante el Código da Vinci.

Más bien parece que el público vive inmerso en el mismo mundo que los demás, dominado por el marketing, que impone con notable agresividad la agenda, lo que hay que hacer para no resultar marginal. Y el público, obediente, a diferencia de la crítica, ha pasado por taquilla. Que es lo que importa.

Estamos en una sociedad de mercado: un mundo de mercaderes con mercancías, en la que el marketing convierte al ciudadano en consumidor, asegurándole que es más confortable formar parte de la masa que la marginalidad de una élite. Esto es lo que hay en el punto de mira del "fenómeno DVC" (Theological Thriller a Mediocrity): hasta el momento de escribir estas líneas, ingresos globales de $ 288.617.212,00. Punto.

Como las gentes que circulan por la blogosfera, por el momento, se sitúan más bien en el entorno de esa élite, tan crítica como auto-crítica, pero no anónima ni masiva, resulta que siguen llegando sugerencias de lecturas sobre el Código da Vinci. Yendo al grano, siguen unas cuantas recomendaciones:

Juanxo, en su blog estrenado, toma esta sana e interesante postura: El Código da Vinci y yo.

Marco me recomienda leer lo que dice Simon Jenkins en Guardian Unlimited: Facts should be taskmasters, and there is no exemption for fiction. Historical novelists must not manipulate an audience's veneration for the truth with their phoney verisimilitude. [Sé que ha sido contestado por unos cuantos lectores, en la línea de que "The truth is all novelists are liars", aunque eso lleva a otros derroteros, de suyo muy interesantes, que es mejor tratar aparte].

Yoni me recuerda el editorial de La Vanguardia (21.05.2006), "Código averiado" ($), que es breve, ajustado a la paradoja del gusto por la "cultura-basura", y dice así:

El estreno en las pantallas de cine de la película El código Da Vinci nos coloca ante uno de los fenómenos más singulares de la cultura de masas de los últimos tiempos: una novela muy mediocre convertida en superventas planetario y una película más mediocre aún copando la cartelera cinematográfica. Como ocurre con las denominadas canciones del verano, el fenómeno puesto en marcha por el novelista norteamericano Dan Brown muestra qué dimensión puede alcanzar en nuestra época una fusión astuta y oportunista del marketing y la literatura fácil. En una época caracterizada por el acelerado desarrollo de las redes de distribución mundial de las ideas y las mercancías, se crean oportunidades sin duda propicias para una literatura baja en calorías literarias y con muchas grasas ideológicas polisaturadas: acción, misterio, esoterismo, teoría de la conspiración y ausencia de rigor histórico.

La creciente prevención ante la comida basura parece que todavía no alcanza a los productos culturales de baja calidad. Vivimos muy atentos a la salud corporal, a la ingesta de según qué tipo de platos y bebidas, pero mucho más relajados ante la alimentación espiritual, lo cual no deja de ser una curiosa paradoja en una época en que Occidente, no el resto del planeta, parece haberse emancipado del fantasma del hambre. La globalización de la cultura apenas acaba de comenzar, y seguramente asistiremos a más fenómenos como el que hoy representa El código Da Vinci,de la misma manera que también tiende a aumentar el consumo de bienes culturales de alta calidad. Basta ver las cifras de afluencia de público a los grandes museos. No hay que ser catastrofistas.

No hay duda de que el esoterismo vende y entretiene, especialmente en una época como la actual, caracterizada por la aceleración de los cambios. La reacción del Opus Dei, organización católica que merece todo el respeto, a la cruel caricatura de que es objeto en la novela y la película ha sido mesurada, inteligente y consecuente con los nuevos tiempos.

• Recibo un estupendo artículo de Jaime Nubiola, que publicará a primeros de junio en La Gaceta de los Negocios. Cuando salga ahí, lo publicaré aquí. Hay que respetar el embargo. Se titula "Taquilla e imaginación: el fenómeno Da Vinci".

Alessandro me hizo notar, en una breve estancia milanesa con ocasión de un Congreso, la semana pasada, la exposición en el Castello Sforzesco dedicada al Codice Trivulziano de Leonardo (aquí no se dice "da Vinci"). lo curioso es que la promoción de la exposición, utiliza el rebufo del llamado "Codice da Vinci"... Pero como casualmente Umberto Eco lo cuenta mejor en su "bustina" de esta semana (con innecesaria coletilla pollitically correct), mejor es leer la paradoja en "Lo svelamento svelato": "Il clima New Age e la fame di mistero che si è sostituita al crollo delle ideologie e delle utopie secolari spiegano il successo del 'Codice' fasullo":

(...) evidentemente per attirare l'attenzione del pubblico, l'esposizione si intitola 'Il Codice Svelato'. Non occorre essere molto acuti per capire che, visto che si tratta di un'iniziativa volta a far conoscere meglio il Codice Trivulziano, il titolo sarebbe appropriato; ma non occorre essere necessariamente stupidi per fare immediatamente un'altra connessione e fiutare un'allusione al 'Codice da Vinci' di Dan Brown, libro, film, e annessi e connessi scandali e polemiche.

Io capisco che un fabbricante di mutande a scacchi, se improvvisamente scoppiasse un caso qualsiasi su presunte mutande a scacchi di Brad Pitt, farebbe benissimo a legare il nome della propria marca al caso in questione (per esempio lanciando lo slogan 'per un inguine allo stato Brad'), perché gli affari sono affari. Ma che si debba fare la stessa operazione e usare Dan Brown per 'lanciare' Leonardo (quando almeno Dan Brown aveva fatto con molta modestia l'operazione inversa, e cioè aveva usato Leonardo per lanciare se stesso) mi pare abbastanza sconfortante.

Hay más. Por hoy, esta parece una muestra suficiente. Otro día, quizá más.

25/05/2006

Bernard-Henri Lévy, con la Iglesia católica, ante el "Código da Vinci": contra la promoción de mentalidades totalitarias, fascistas y oscurantistas

Publica ayer el Corriere della Sera un interesante artículo de Bernard-Henri Lévy: Ebreo e agnostico, ma contro il Codice sto con la Chiesa. Interesante: judío y agnóstico, pero contra el "Código", está con la Iglesia.

BernardhenrileviA Lévy le molesta, e incluso parece que le asusta, el fenómeno del Código Da Vinci. No sólo porque ahora se trate de una mala película. No sólo porque sea una burla infantil del texto de las Escrituras. Le molesta sobre todo porque es un timo intelectual. Un timo que ya ha sido denunciado por los periodistas que se han tomado la molestia de desenredar el enredo, de contrastar dónde están los presuntos "hechos", dónde los documentos, dónde la fantasía.

A Lévy le preocupa que el fenómeno de este "género" tenga tanta aceptación popular, porque con sus "complots", con la (pseudo)-posibilidad de que el lector "descubra" los misterios más recónditos, se trata de un género que tiene rasgos característicos de mentalidades totalitarias, fascistas y oscurantistas.

En esta sentido, recomienda leer tres libros, dos de ellos recientes:

• el de Pierre-André Taguieff, "La foire aux illuminés" [ver en Amazon.fr], que permite observar cómo sólo ahora, con una mezcolanza como la del CDV, en nuestros días, hay gente capaz de sucumbir a la ilusión de conocer, a través del libro y ahora de la película, al misterio de los misterios, al enigma absoluto, según una veta de complots, como fue la planteada por todos los totalitarismos.

• el de Philippe Muray, "Dix-neuvième siècle à travers les âges" [ver breve reseña de este clásico de hace 20 años], que naturalmente no habla del Código Da Vinci, (pero que establece la genealogía de un "ocultismo político" que lleva a los grandes ilustrados que forjaron el cuerpo de doctrina de los fascismos).

• el de René Rémond, "Le nouvel antichristianisme" [ver en Amazon.fr], que Lévy recomienda a todos -cristianos o no- que olfatean el mal olor de la vuelta del oscurantismo -"!del oscurantismo, sí!"-, del odio al pensamiento y a la verdadera ciencia. Algo que revolotea en los "procesos" ultimamente instruidos contra la Iglesia, una Iglesia que-desde Pio XII a Benedicto XVI- se considera culpable de todos los males.

Interesante lo dicho por Lévy en su artículo en el Corriere, e interesantes los libros que recomienda. Interesante llamar por su nombre a las direcciones que apunta este desmedido interés por "la idea paranoica de una verdad escondida", e interesante ver resaltar a Lévy la "sangre fría" con que los aludidos han reaccionado ante esta temible "caricatura", mucho más que aquellas otras de no hace tanto tiempo, ante las que otros respondieron con violencia inusitada.

Interesante que Lévy, como judío, rememore -a propósito del caldo de cultivo que alimenta el "Da Vinci Code"- que viene a ser el de las condiciones de posbilidad de los pogroms, esta vez orientado hacia los cristianos.

23/05/2006

La Jerarquía de la Iglesia y el "Obispo Aringarosa" del Código Da Vinci

Puede parecer una broma, pero es un aviso real, que aparece en el sitio web dedicado a informar acerca de la Jerarquía de la Iglesia católica. Así, como puede verse, dice el aviso: "Bishop Manuel Aringarosa is a fictional (i.e., not real) character in The Da Vinci Code".

Catholichierarchy

Y el link sobre el nombre lleva a una página que dice:


Bishop Manuel Aringarosa †
Fictional Character
Prelate of Opus Dei

Bishop Manuel Aringarosa is a fictional character in the fictional book and movie "The Da Vinci Code". As Dan Brown's (the author of the book) own website states, "the book's characters and their actions are obviously not real".
For information on the real bishops of the Catholic Church, please explore this website.

For information on The Da Vinci Code please visit the Jesus Decoded website.

El fenómeno "DVC" no se explica diciendo que -puesto que es una simple "ficción", como ahora todo el mundo se apresura a decir- ni debe ser tomado excesivamente en serio, ni engaña a nadie.

Más bien habrá que pensar que, puesto que no es una "simple" ficción, sino algo distinto, que ha calado en el imaginario colectivo global. Hasta el punto de que muchos cientos o miles de personas hayan buscado información en un sitio web en el que -en principio- no podían encontrarla. Y sin embargo, la han encontrado.

Por eso es prudente este aviso del administrador de ese sitio web dedicado a la Jerarquía de la Iglesia. Sobre todo, teniendo en cuenta que el tal Aringarosa (en la caricatura episcopal de Alfred Molina) se ha convertido en el malo definitivo de la película.

Este aviso resulta sintomático del afán de información de los espectadores. Quieren saber con seguridad quién es y a qué se dedica el Prelado del Opus Dei en nuestro mundo real. No en las distorsiones del "mundo posible" pergeñado por tecnócratas de la edición y del entretenimiento, sólo atentos al éxito comercial de su trabajo.

20/05/2006

Dos buenos artículos sobre comunicación institucional ante el fenómeno del Código da Vinci

Encuentro dos buenos artículos sobre el fenómeno Da Vinci Code, que quizá está por cerrarse, gracias al fracaso de la fiel versión cinematográfica del texto de Brown.

Ambos tratan acerca de lo mismo, algo que hasta ahora no había mencionado muy explícitamente aquí: la comunicación institucional por parte del Opus Dei, "incriminado" (Drae: "imputar a alguien un delito o falta grave") hasta el fondo en este fenómeno DVC por sus autores, lo quieran o no.

Apostar por la transparencia

Y eso que -una vez olvidados los reclamos de una sospechosa "truthiness" por parte de Brown- ahora sólo se trata de una ficción del género "thriller" que no puede "incriminar" (Drae: "Imputar a alguien un delito o falta grave") a nadie: ni a la Iglesia católica, ni a los cristianos en general, ni a la Prelatura personal del Opus Dei. En fin, el agua pasada ya no mueve molino.

Pero no lo mueve, en buena parte, a mi entender, por la neta postura comunicativa del Opus Dei como parte de la Iglesia católica. Apostar básicamente por la transparecia ha sido, no sólo un modo de conservar en la opinión pública mundial una imagen adecuada a la realidad de las cosas, ante el mundial "tsunami" de imágenes falsas y engañosas provocado por el fenómeno DVC. También ha sido una ocasión de responder con información verdadera y fiable a la curiosidad, más inocente y natural que morbosa, de millones de personas que hasta estos momentos ni siquiera habían oído hablar, bien de esos aspectos de la vida de Jesucristo, bien de la historia de la Iglesia, bien del Opus Dei.

Por eso se entiende bien el artículo que un periodista nada dado a ser complaciente, y menos en estos asuntos, como es Gianni Riotta, del Corriere della Sera, titule hoy "L'Opus Dei batte il Codice da Vinci", bajo el antetítulo "L'arma della trasparenza". Siendo la entrada de primera página (ángulo superior derecho) la que figura en la imagen aquí al lado.

CorriereriottaComienza diciendo:

Le scuole di giornalismo, gli uffici public relations delle grandi aziende, i portavoce dei partiti e delle istituzioni dovrebbero organizzare seminari sul «Codice da Vinci». Non sul thriller di Dan Brown e neppure sul film di Ron Howard. Sulla reazione dell'Opus Dei al ritratto nefasto dell'organizzazione cattolica. Anziché denunciare, smentire, trascinare autore e regista in tribunale, la «prelatura personale» fondata da san Josemarìa Escrivà de Balaguer, ha colto l'occasione per aprirsi al dialogo con i giornalisti, fin qui detestati e messi al bando.

Entiendo que Gianni Riotta ha captado la melodía de lo que ha pasado en los últimos meses. Meses en los que -por decirlo con algo aquí publicado- se han cambiado los papeles entre los personajes en escena con el affaire DVC: siguiendo la imagen de la Bella y la Bestia en King Kong, inicialmente la Iglesia y el Opus Dei eran "la bestia" con sus oscuros mitos falsos, mientras que "la bella" eran Brown, Sony, Howard, y demás, desmitificandolo todo. Las cosas han terminado justamente al revés:

Impugnando le critiche, anche le più radicali, al limite della diffamazione, con serenità, ironia, certezza della propria identità l'Opus Dei ha, in poche settimane, diradato le nuvole che la perseguitavano (...) E John Allen, un liberal a lungo assai scettico sull'Opera, ne traccia nel suo saggio un ritratto simpatizzante, avversario conquistato dal libero accesso.

«Il "Codice da Vinci"? Ci rende più forti», dice Echevarrìa a Vittorio Messori sul Corriere. «Per noi Dan Brown è un dono della Provvidenza. Grazie alle sue mistificazioni possiamo finalmente farci conoscere meglio per quel che siamo. Ecco perché...la nostra difesa oggi è l'attacco» dichiara a Panorama il portavoce italiano Opus Dei Giuseppe Corigliano e gli fa eco, su Newsweek il vicario americano dell'Opera, Thomas Bohlin che, per spiegare come la prelatura personale influenzi i suoi 85 mila aderenti nel mondo, non parla di cilici, non si affanna a smentire i transfughi che denunciano lavaggi del cervello e cultura da setta. Ricorda piuttosto i corsi per manager stile Dale Carnegie, dove si apprende un modello e poi lo si usa a modo proprio. E sulle critiche all'opulenza dell'Opus Dei, accusata spesso di sostenere gli affari meno limpidi del Vaticano con una cassaforte ricca di due miliardi di euro, Bohlin se la cava in battuta: «Beh, non siamo come i francescani che vanno in giro con le scarpe bucate guidando macinini scassati».

Una svolta, da studiare con attenzione.

Y concluye diciendo:

Chi, individuo o istituzione, si chiude in se stesso, è perduto. Chi si apre muta e si salva.

Una estrategia de comunicación global

WsjjmmoraEl segundo artículo es el que ayer dedica el Wall Street Journal a Juan Manuel Mora: "How Opus Dei Tries To Break the Spell Of 'Da Vinci Code'". Conozco desde viejos tiempos académicos a Juanma, como ya sabe todo el mundo que le llamamos sus amigos. Somos ahora colegas de claustro académico en la Università della Santa Croce de Roma, y (puesto que imagino que no lee Scriptor.org) puedo decir -sin detestables autobombos- que no creo que le guste tanta visibilidad como la que ahora tiene, y menos así de repente. Aunque, quién sabe, a lo mejor -haciendo de necesidad virtud, cosa ordinaria en su trabajo de "global communications director" del Opus Dei, como lo describe el WSJ- integra el peso de la visibilidad en su trabajo con una sonrisa e incluso lo termina llevando con gusto.

Destacan los articulistas del periódico algunas decisiones tomadas en su trabajo, ante el desarrollo de los hechos a lo largo de los tres últimos años, que pueden resultar de interés conocer:

"We had to get totally naked to confront this problem," says Mr. Mora, a jovial 47-year-old Spaniard who teaches communications at Rome's Pontifical University of the Holy Cross, which is run by Opus Dei. (...)

When "The Da Vinci Code" was published three years ago, Opus Dei hoped to be able to ignore it, convinced that speaking out would merely boost sales. Then, when Sony Pictures purchased the movie rights, Mr. Mora and his colleagues started to shift gears, hoping to soften the film's portrayal.

In early 2004, Thomas G. Bohlin, Opus Dei's top official in the U.S., wrote a letter to Sony asking that the group's name not be used and asking for a meeting with Amy Pascal, chairman of Sony's Motion Picture Group. Ms. Pascal declined. Opus Dei then released an open letter to the "shareholders, directors and employees of Sony" that encouraged the company to run a disclaimer at the start of the film, stating that the movie was based on a work of fiction. Sony's reply: no disclaimer.

Sony Pictures spokesman Jim Kennedy says the company is confident that audiences will understand the movie is "a fictional thriller, not a religious tract or historical documentary." Sony, he says, has been sensitive to Opus Dei's concerns. He cites a Web site set up by Sony to air debate.

Opus Dei spurned the Sony-controlled site as a marketing gimmick. Mr. Mora says several PR companies approached Opus Dei offering their services but the group declined. Opus Dei, he says, "prefers its pasta homemade."

It began thinking up ways to reach the movie's future audience with its own message. Having taught several courses on crisis management, Mr. Mora was familiar with the basic principles. He realized that Opus Dei shouldn't stay silent, a mistake that many companies make when faced with bad news -- and one that backfired on the Catholic Church during the U.S. scandal over sexual abuse of children by priests.

But textbook cases of damage control had only limited value for a religious organization, says Mr. Mora. Opus Dei didn't have a product it could pull from shelves and repackage. Opus Dei, which is made up largely of laypeople but also includes some priests, offers a strict brand of Catholicism. It calls on members to extend the spirit of Sunday worship into their everyday lives through frequent prayer and good works. It wasn't about to change that, but decided it could alter the packaging. (...)

So, while some Catholic groups are boycotting the film and threatening legal action, Opus Dei is calmly promoting its work and presenting itself as a victim of Hollywood. Instead of generating buzz, it wants to be seen as banal.

"People who come here looking for something surprising or shocking are going to be very disappointed," said Jean Granier, a schoolteacher, father of 10, and Opus Dei member who this week took part in an open house at the group's center in Marseille, France. "What we do is very, very ordinary." His oldest daughter, Aude, also a member, handed out pamphlets explaining that, contrary to "The Da Vinci Code," Opus Dei "has no monks, no murders, no masochism and no misogyny." (...)

Quede como apunte sobre un trabajo profesional difícil, bien hecho.

Una hipótesis para el fracaso del Código da Vinci como película

El fracaso del Código da Vinci resulta a lo mejor menos rotundo de público, pero más doloroso para Sony, que la unanimidad de crítica ante el desastre pergeñado por el equipo de Ron Howard. [A título de recuerdo: dice, por ejemplo, El País, "una película languideciente, previsible y sí, aburrida: considerablemente aburrida". Y en las antípodas, dice Mercatornet: "Offensive? Probably. A dud? For sure."]

Tengo una observación, una pregunta y una posible respuesta ante este fracaso, las tres quizá muy ingenuas: entre tantos expertos como han trabajado en hacer esa película, ¿no ha habido nadie capaz de ver que una cosa es la lectura privada de un libro, y otra muy distinta el visionado en una sala cinematográfica?

Porque una cosa es la imaginación de cada uno en solitario, pasando páginas escritas en plan perrillo de Pavlov, el tiempo que haga falta, e imaginando el mundo sugerido por Brown cada cual a su modo y manera. Y otra cosa muy distinta es encontrarse ante una transposición que bloquea la imaginación sin alimentarla, con la conciencia de estar pasando minutos interminables, junto a otras personas, sentados en la oscuridad de la misma sala, dominados por la misma o semejante vergüenza ajena.

Quizá alguno había pensado que al hacer la película, intentando convencerse a sí mismos -repitiéndolo como un "mantra" tibetano- de que aquello era, como la novela, un mero "thriller" sin referencias históricas y teológicas. Siendo un mero "trhiller", quizá pensaban que se encontraban en una situación de pura y simple traslación del papel a la pantalla, con mínimas variaciones, sólo preocupados en "no decepcionar" a los conocedores y fans del invento de Brown.

Quizá alguno se veía en una situación semejante a la de John Huston adaptando genial y casi literalmente "El halcón maltés" de Dashiell Hammet. Solo que quizá olvidaron que Ron Howard no es John Houston, Tom Hanks no es Humphrey Bogart, Audrey Tautou no es Mary Astor, Dan Brown no llega a la suela de los zapatos de Hammet, y -a fin de cuentas- el "Código da Vinci", novela y película, tiene todo que envidiar al "halcón maltés", novela y película. Incluso quizá alguno del equipo de producción llegó a pensar (en ese ambiente voluntarista, casi de alucinación colectiva) que, a fin de cuentas, la marginalidad real de los caballeros de la Orden de Malta, donantes del halcón (maltés, por supuesto) a Carlos V, que da nombre a la película, era muy semejante al tratamiento que recibe el Opus Dei...

Al margen de estas irónicas posibles explicaciones de una ridícula e inexplicable estrategia a la hora de concebir y realizar la adaptación, es profesionalmente patético ver que -además- se olvida que los espectadores de una película tienen un límite de aceptación para las "expositions" narrativas, para esos diálogos en pantalla que sólo sirven para informar de algo al espectador en la sala. Pero que son perfectamente inútiles desde un punto de vista narrativo y dramático, ya que ni hacen avanzar la acción, ni caracterizan algún rasgo de los personajes, ni siquiera ayudan a sembrar el tema que cohesiona la historia...

No sé si fue Plutarco quien dijo aquello de que "los dioses ciegan con el orgullo a quienes quieren perder". Sin necesariamente atribuir en directo a Dios el pobre resultado o batacazo del film, sí que viene a la imaginación, buscando razones para explicar el fracaso, la sospecha de una especie de -digamos- soberbia apenas disimulada o prepotencia en el proceder de Sony y sus gentes. Frente a las personas e instituciones presentadas en la película, y frente sus futuros espectadores.

Los espectadores también tienen un umbral mínimo de esa vergüenza ajena que lleva a desvincularse, al menos en público, como espectadores, ante el pésimo gusto de una exhibición desvergonzada de desprecio por una cultura y de un mínimo de respeto y tolerancia para con las creencias de los demás. Es patético pretender hacer un "thriller" y que salga -ante el público- no un tratado, sino un explícito "maltrato" de asuntos históricos y teológicos.

En fin, a los exhibidores les queda el consuelo de que les salvarán las palomitas y los hot-dogs, y los chuches en general. No la película.

18/05/2006

Los lectores recomiendan nuevas referencias sobre el Código da Vinci

Algunos lectores han comenzado a enviarme referencias de textos sobre el Da Vinci Code que consideran recomendables en este blog. Con mucho gusto y agradecimiento he leído artículos y páginas web o anotaciones de blogs.

Con un carácter más bien restrictivo en la selección, he aquí un par de ellos que pienso valen realmente la pena leer:

Marc escribe adviertiendo el interés del texto "Christian Leaders Declare Da Vinci Code's Storyline Unacceptable, Request For Bold And Lingering Disclaimer As Fiction."

Quizá por su carácter inicialmente exótico para lectores euroamericanos, el texto que en la India se hace llegar a Shri Priyaranjan Dasmunshi, Hon’ble Minister for Information and Broadcasting, por parte de un grupo de líderes cristianos, es tan firme como delicado. Comienza así:

Dear Shri Priyaranjan Dashmunshiji,

First of all, we sincerely thank you for your invitation to view the film, “The Da Vinci Code” together with you, yesterday, 17th May 2006. We are grateful to the Government and to you personally for showing great concern for the sensibility of the Christian Community in the country.

We have seen the movie and have the following reflections to offer:

Y, tras exponer sus reflexiones y consideraciones, plantean sus demandas:

1. A bold and lingering disclaimer, lasting at least 15 seconds, both at the beginning of the film and at the end, stating that this film is a work of pure fiction and has no correspondence to historical facts of the Christian religion, should be displayed.

2. The film should be given an “A” Certificate.

(No creo que en muchos países el ministro de Information and Broadcasting, o equivalente, haya invitado a los líderes religiosos nacionales para asistir a una anteprima de la película, para luego escuchar sus opiniones. El grupo de firmantes, y la argumentación de la carta pueden leerse yendo a la dirección antes indicada).

* * *

Xavier me hace llegar una "anteprima", pues se trata del artículo que publicará el New Yorker en su número del próximo dia 22 de mayo, que ya está en la red. El artículo, largo como de costumbre, está escrito por Peter J. Boyer y se titula "Hollywood Heresy. Marketing “The Da Vinci Code” to Christians."

Recomiendo leerlo con detenimiento. Es un sereno y bien documentado recorrido analítico, vagamente histórico, del texto de Brown hasta llegar a las pantallas, incluyendo consideraciones nada ajenas al asunto central del fenómeno DVC, com es, por ejemplo, la aparición en la escena de Hollywood de Mel Gibson y su "The Passion", que se cruza en la trayectoria de este DVC. O la petición de consejo por parte de Sony, por empresa interpuesta, a Barbara Nicolosi, para ver de no indisponer a los cristianos... y las recomendaciones y acciones ulteriores de Barbara.

Tiene especial interés seguir el detalle de los pormenores del trabajo y las estrategias de los profesionales y empresas de relaciones públicas, para mantener limpia la imagen pública de Sony, mientras el Estudio y sus socios en la producción del DVC seguían impertérritos su estrategia de producción y marketing, ante las quejas y demandas de cristianos e instituciones implicadas en la trama del libro y la película.

17/05/2006

Código da Vinci: fuertes críticas y burlas en Cannes

En primera página del Corriere della Sera:

«Il Codice da Vinci» accolto gelidamente alla prima proiezione. Neanche un applauso al thriller «anti-cristiano» Qualche fischio isolato e una risata di scherno
Corrierecannesdvcode

I critici e gli invitati che hanno riempito ieri sera al Festival la prima proiezione mondiale de Il Codice da Vinci hanno mostrato soprattutto, dopo due ore e 32 minuti di proiezione, apatia e indifferenza: nessun applauso e qualche stanco e isolato tentativo di fischio.

Por su parte, dice La Repubblica:

Repubblicacannesdvc

Si inaugura con la massima pompa mediatica il 59º Festival del Cinema ed ecco finalmente "Il Codice Da Vinci" in versione megafilm, che si dispiega miracolosamente in tutti i suoi interminabili 148 minuti per i primi assetati spettatori qui al Festival (fra due giorni ovunque), in sulfureo stile Belzebù...

Dice a su vez Le Monde:

Lemondecannesdvc_1

Le Da Vinci Code a reçu un accueil glacial, mardi 16 mai, sur la Croisette, lors de sa présentation à la presse, à la veille de sa projection – hors compétition – en ouverture du Festival de Cannes. Les quelque deux mille journalistes n'ont pas hésité à siffler le film de Ron Howard et, insulte suprême, rire lors de scènes censées être poignantes. (...)

Más retranqueado en su distancia respecto de las cosas, en The Times, puede leerse esto:

Timescannesdvc

According to Dan Brown, the Church has been pulling our leg for the best part of 2,000 years. His fiction rests on the “novel” idea that the Church has conspired to crush evidence of the Holy Grail along with the guardians of the secret. Unfortunately no one could mistake Brown for a serious theologian in the way that no one could mistake Ron Howard for Fellini. The story is so far-fetched it brings tears of pure joy to the eyes.

En este momento (12:00), ni el International Herald Tribune, ni El País, ni El Mundo, ni el New York Times, ni el Los Angeles Times, han publicado una crítica de esta película. ¿Será una conspiración?

Ya hablaba aquí el otro día sobre la necesidad de dar la vuelta a la trama de "buenos" y "malos", a propósito de la Bella y la Bestia (la Iglesia católica y el DVC), y esperar que el "climax" del estreno (a ciegas, como criticaba ayer el NYT) y la resolución final, pusieran más o menos de manifiesto el "arma secreta" tradicional de la Bella (eso que desde siempre se ha llamado "oración", que es un levantar el corazón a Dios y pedirle mercedes: seguro que entre los cristianos ha habido más gente rezando que protestando a propósito del desafuero organizado por el DVC).

Si esto sigue así, sabiendo que quienes van al cine no leen las críticas, de ordinario (quizá lean las "noticias", dado que esto ha sido fabricado como un evento mundial), desde luego que ingresarán varios cientos de millones en las arcas de Sony y demás. Pero no los previstos. Lo siento por los implicados en sacar a flote las finanzas de Sony. El gran día de la "première" del estreno mundia no han logrado ni impresionar ni complacer a la "crème de la crème" presente en Cannes. Tendrán que sacar el "plan B", si es que lo tenían preparado en el paranoico secretismo de su estrategia de mercadeo.

·····
Actualización (18 Mayo, 2006): sólo unas líneas para incluir lo que ayer por la tarde (ver más abajo) echaba aún en falta: las reseñas de algunos críticos que saben que suelen ser tomados en cuenta:

• Kenneth Turan, del Los Angeles Times, titula con neutralidad: Director Ron Howard's film adaptation of the bestselling book premieres at the Cannes Film Festival. Arranca con este párrafo, destinado a ser leído entre líneas:

At the heart of Dan Brown's "The Da Vinci Code" is the Priory of Sion, an organization set up to vigilantly protect "one of the most powerful secrets ever kept." Once Brown's thriller became one of the fastest-selling books of all time, a similar organization — call it the Priory of Hollywood — was set up to protect what's as valuable to the movie business as any secret: a property that had the potential of enormous box office receipts.

Y concluye su larga descripción de la película diciendo que:

finally "The Da Vinci Code" remains a calculated bet on a promising hand. The Hollywood mystery of the moment is whether it's going to pay off.

• Diego Galán, al fin decide aparecer en la página cultural de El País, y se suma a lo sabido: "Cannes recibe con frialdad y pitidos el estreno mundial de 'El código Da Vinci'". Apremiado y probablemente agradecido por la necesidad de hablar de otras películas, su texto es breve, moderado, si bien no deja de observar que ha asistido a

"152 minutos de proyección en los que la película da vueltas y vueltas sobre sí misma, provocando por momentos la sospecha de que pudiera tratarse de una historia interminable. Lo que al principio tiene el encanto de un dinámico filme de aventuras, va dando paso a una peripecia enrevesada y confusa. Ésa fue, al menos, la impresión dejada tras su primer pase, con el que ha inaugurado Cannes, al parecer más tentado por la repercusión del escándalo que por criterios de calidad cinematográfica."

·····
Actualización (17 Mayo, 19:30 pm.): logro volver a este sitio, con algunas de las críticas y reseñas que esta mañana echaba en falta. No hay conspiración entre los que faltaban a mediodía: debían estar pensándose qué decir ante lo que habían visto en la pantalla y presenciado en la sala y los mentideros de Cannes. A buen seguro que habrá sido el de ayer un día de emociones y perplejidades para los allí presentes.

Siguen aquí algunos medios. De entrada, por ejemplo, lo que dice CNN en su página de Entertainment:

Cnncannesdvc

The movie did receive some lukewarm praise, but the majority of the response was highly critical.

One scene during the film, meant to be serious, elicited prolonged laughter from the audience. There was no applause when the credits rolled; instead, a few catcalls and hisses broke the silence.

The Hollywood Reporter headlined its review, " 'Da Vinci Code' an unwieldy, bloated puzzle."

En el diario El País nos encontramos de entrada con la noticia de Reuters, con lo que dicen los demás críticos:

Elpaiscannesdvc

No supera en ningún momento el nivel de un placer culpable. Demasiada culpa, y placer insuficiente”, asegura Kirk Honeycutt, del Hollywood Reporter. Sobre Hanks, dice que su interpretación es “fría, casi acartonada”. Lee Marshall, de Screen International, coincide y añade: “Hay una completa falta de química entre Hanks y Tautou”. De hecho, los críticos no dudan de que las primeras cifras de taquilla serán espectaculares, toda vez que el libro ha vendido 40 millones de ejemplares en todo el mundo, pero creen también que luego el boca a boca perjudicará a la película.

En el diario El Mundo, en cambio, escribe Borja Hermoso acerca de "El fiasco Da Vinci":

Elmundocannesdvc_1

Robert Langdon sabrá mucho de simbologías esotéricas y religiosas y será el héroe que ha hecho vender a Dan Brown 45 millones de libros, pero, en su piel, Tom Hanks tiene semejante cara de palo durante los 152 minutos de la hipersupermegaesperadísima peliculilla, y Audrey Tautou pone tal gesto de novicia despistada, y los 'flash-backs' históricos acaban por agotar tanto, y el malvado monje albino del Opus Dei se 'quema' tanto a partir de la tercera o cuarta aparición, y hay tanto fuego artificial, tanto dinero y tan poca capacidad de sorpresa... que, más que de 'El Código Da Vinci', tenemos que hablar hoy, respetabilísima audiencia, de 'El fiasco Da Vinci'.

El Los Angeles Times, al igual que otros (y no se sabe aún por qué: si por lo que escribe o por lo que deja de escribir), no ha sacado aún a su crítico, Kenneth Turan, en este caso. Mintras tanto, nada y guarda la ropa:

Latimescannesdvc

At a pre-opening press screening Tuesday in Cannes, Reuters reported, reaction "was largely negative, with loud laughter breaking out at one of the pivotal scenes."

"Nothing really works. It's not suspenseful. It's not romantic. It's certainly not fun," said Stephen Schaefer of the Boston Herald. "... And you're conscious of how hard everybody's working to try to make sense of something that basically perhaps is unfilmable."

En el New York Times, abren en primera página con una foto de la chica y el monje, asestando (visto lo visto por doquier) su particular mazazo ante las expectativas fallidas, incluso a propósito del corte de pelo de Tom Hanks:

Nytimescannesdvc

(...) Thus we have had a flood of think pieces on everything from Jesus and Mary Magdalene's pre-nuptial agreement to the secret recipes of Opus Dei, and vexed, urgent questions have been raised. Is Christianity a conspiracy? Is "The Da Vinci Code" a dangerous, anti-Christian hoax? What's up with Tom Hanks's hair?

Luckily, I lack the learning to address the first two questions. As for the third, well, it's long, and so is the movie. "The Da Vinci Code" is one of the few screen versions of a book that may take longer to watch than to read.

Para no hacer interminable esta presentación, basta quizá con lo que dice el Washington Post, en una crónica de Associated Press:

Washingtonpostcannesdvc

(...) One especially melodramatic line uttered by Hanks drew prolonged laughter and some catcalls, and the audience continued to titter for much of the film's remainder.

Some people walked out during the movie's closing minutes, though there were fewer departures than many Cannes movies provoke among harsh critics. When the credits rolled, there were a few whistles and hisses, and there was none of the scattered applause even bad movies sometimes receive at Cannes.

Debe ser patéticamente mala, con ganas. Es difícil encontrar tantos matices de unanimidad ante una presunta "vaca sagrada". Veremos si los espectadores se dan cuenta a tiempo y aprovechan para tomar el sol con un buen helado en la mano. Al menos, este primer fin de semana, en que en España, ante el pánico creado entre distribuidores y exhibidores -según me cuentan- ninguno se ha atrevido a estrenar nada especial...

16/05/2006

Es oficial: el "Código Da Vinci" altera las creencias de la gente

El "The DVC Response Group", nacido hace poco en Londres, y coordinado por Austen Ivereigh, Director for Public Affairs del Cardenal de Westminster, acaba de publicar el resultado de una encuesta, realizada los pasados días 12, 13 y 14 de mayo.

Mejor no adelantar aquí los sorprendentes y quizá preocupantes resultados de la encuesta, que ponen de manifiesto, cuando menos, el mismo título de esta anotación: que la lectura del libro "El Código Da Vinci" altera las creencias de la gente. En este caso, se trata de las creencias de los británicos.

En eso no se quedan solos, sino que los datos que van aflorando presentan un diseño que parece ser parte de un fenómeno más extenso, como pudo verse en la anotación previa, cuando se mencionaba el caso canadiense y francés.

También resulta patente la ignoracia más o menos generalizada en asuntos de religión, a pesar del interés -más o menos profundo o superficial- que parece despertar esta dimensión de la cultura de cualquier sociedad.

Entre los resultados, cabe encontrar gráficos como los siguientes (tomados del documento .ppt, que presenta lo más significativo de la encuesta, y que puede descargarse más abajo):

Beliefdavincicode


También se pueden encontrar, por ejemplo, esto:

Opusdeimurderous



El texto de la presentación general está en la misma página del "The DVC Response Group".

Las tablas de resultados de la encuesta se pueden descargar aquí, un documento en .pdf.

La presentación en ppt. de los resultados de la encuesta, puede descargarse aquí.

Es de suponer que, guste o no, los efectos de la película abundarán en esta misma línea.

Concluye Austen Ivereigh:

“We have been saying that the Da Vinci Code is harmless fun as long as you don’t take it seriously. But it will be hard for Catholics to enjoy the film knowing that hundreds of thousands do take it seriously.”


12/05/2006

La Bella y la Bestia: la Iglesia Católica y el Código da Vinci

Dicen que son los soldados cansados quienes ganan las batallas. Un servidor está cansado, más bien harto, tras ser convertido en voluntario escribidor a causa de las ofensivas del dichoso "Código da Vinci", primero en versión papel y ahora en versión pantalla.

Cuento de un tirón acerca de este hartazgo ante esa ofensiva en sucesivas oleadas, en plan tsunami, no solo contra la verdad de las cosas, sino contra un mínimo uso de la razón y del sentido común. Y cuento también acerca de la batalla que se gana y de su arma secreta. [Han salido 6 puntos: amigo lector, ánimo y un poco de paciencia].

1. El "timing" dramático de las ficciones

El protagonista de cualquier historia o película bien hecha, suele pasarlo muy mal cuando se encuentra a la altura del final del segundo acto, antes de llegar al clímax del tercer acto y a la resolución final (que suele ser más bien feliz). Lo pasa mal, sobre todo, porque está cansado y tiene la impresión de que ya no le quedan recursos para llevar adelante –frente a quienes se le oponen- el asunto que tiene entre manos. Es el momento en el que -lo sabemos todos- "sacando fuerza de su propia flaqueza", o quizá con la llegada providencial del "séptimo de caballería", las cosas toman el rumbo adecuado al protagonista. Que es un rumbo distinto del antagonista o "malo" de la película.

Pues bien, sabiendo un poco de este "timing" dramático y narrativo de las ficciones, también propio de tantos aspectos de las historias de la vida real (de ahí salen, a fin de cuentas, las genuinas ficciones poéticas, no sólo los "best sellers de diseño", pseudo-ficciones poéticas), tengo la certeza de que este es el caso de la Iglesia católica y el Código da Vinci (DVC). El "timing" nos avisa que estamos en el final del segundo acto, y que –digamos- la posición de la Iglesia parece crítica ante la presión del Código.

Pero hay síntomas en todas partes de que las cosas no van a durar mucho: tras el "climax" del estreno, que será sin duda un bombazo, veremos llegar una "resolución" no tan favorable al Código como la prevista por los lanzadores de la película.

Para no perdernos con los detalles: la Iglesia es la protagonista, la Bella, mientras que el DVC es el antagonista, la Bestia. Y no se trata de las imágenes románticas de La bella y la bestia de Disney, ni las de Cocteau, sino de las recientes imágenes de Peter Jackson: la chica indefensa y el peligroso gorila salvaje, misteriosamente "prendado" de ella.

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2. Una historia de buenos y malos

Hasta ahora podría parecer que las cosas son al revés: los buenos, los protagonistas desinteresados, nobles y sinceros, los llenos de afanes de ayudar a los demás con su generosa libertad en torno a la verdad, etc., eran Mr. Dan Brown, Doubleday, Sony, Columbia, Mr. Ron Howard, Mr. Tom Hanks y compañeros. Desde el punto de vista de éstos, que han tenido el saque en este partido, han decidido que se trata de una historia de buenos y malos, en la que –para que unos ganen- otros tienen que perder. No han querido plantear una historia “win-win”, en la que todos los participantes podían salir ganando.

Por eso, los malos eran los oscurantistas, los engañadores y los engañados cristianos: los eclesiásticos, los sombríos sectarios, los perversos asesinos de la historia, del arte, de la belleza y de la verdad, entre tantas otras cosas. Ahí anda Paul Bethany el ridículo monje-“Caballero Shit” sado-masoquista. Será parte del “original hallazgo artístico” que tanto defiende Ron Howard, aunque salta a la vista que no pasa de caricatura visual del Jedi converso al “lado oscuro”, como todos hemos visto en la última "Guerra de las Galaxias".

Itdidnotworkout Pero la gente normal (incluido ese 25% de ingenuos que –según unas encuestas o el 30% según otras- piensan que lo leído en el DVC es cierto), se está empezando a dar cuenta de que los que parecían buenos, son los malos, y al revés. Porque para promover el "eterno y sagrado femenino" de corte new age, y que para que -en su nombre- el “chico-profesor talludito” (Hanks), tan serio él, se enamore de una chica que podría ser su hija (Tatou), tan poca cosa ella, no parece necesario montar tanto "follón" [Drae: "Desorden, enredo, complicación". También, aplicado a hecho o persona, "Vano, arrogante, cobarde y de ruin proceder"].

No parece proporcionado, para lo que ahora dice ser una simple ficcioncilla con un poco de thriller, montar un "follón" que pretende –nada menos- que "desmontar" la historia de Occidente y el cristianismo de raíz, haciendo ver que el cristianismo es un vulgar "timo" sacado adelante por generaciones de engañabobos, tahúres trileros, robaperas y cantamañanas, una mafia misógina que asesina a quien ponga en peligro el tenderete de su "negocio".

La gente normal nos estamos dando cuenta de que las cosas son más bien al revés: el chico talludito se olvida en un par de meses, y en la sociedad queda el rescoldo radiactivo del "gran timo" del cristianismo. Nos estamos dando cuenta de que la gigantesca y ridícula impostura es justo la de unos cuantos “listillos”, con leyes mercantiles, copyrigths y leguleyos a favor, y con el marketing bien estudiado y engrasado, que han montado este "follón pseudo histórico-teológico" para tomar a cuantos ciudadanos puedan, primero por “paganos”. Es decir, ciudadanos que les paguen los millones que hasta ahora han ganado y les sigan pagando los que dentro de poco seguirán ganando. Y luego, si se convierten en descristianizadores de la sociedad, eso será asunto suyo. Y a lo mejor se quejan de que alguien hable de 30 monedas de plata. Porque lo que Mr. Brown, Mr. Howard y demás fautores "folloneros" dicen haber hecho es una simple e ingenua ficción, que ni siquiera necesita del aviso de que "cualquier parecido con la realidad, etc..., es pura coincidencia" (como puso el editor italiano en el "Codice").

Dvcseekthetruth_1 Una simple e ingenua ficción, bajo el manto protector del sublime “arte” literario (que todo crítico en sus cabales ha denigrado) y –ahora, con Ron Howard- apriori “arte” cinematográfico. Y luego, ahora, una vez que se comprueba que ha dejado de funcionar como argumento de venta la capa de “datos históricos” que ahora serán desvelados (“seek the truth”, tacháan!: la verdad al fin os será revelada el próximo día 19”: pero para conocerla –ajájá, esto sí que sí!- no olviden pasar antes por taquilla, sin olvidar las palomitas, en sesiones numeradas de tarde y noche).

3. No hay conspiración, sólo aprovechados

No hay conspiración. Solo ocurre que, por una parte hay unos tipos que se las ingenian para conseguir pingues beneficios crematísticos (del pobre Hanks, que sólo cobra $30m., para abajo) a base de sacar –montando un “follón”- dinero de muchos millones de bolsillos.

Por otra parte ocurre, como de ordinario, que hay alrededor otras gentes que –como buitrecillos carroñeros- ven la oportunidad para dar unos cuantos “curritos” a los cristianos en general, y a su fe y a su moral en particular. Dejando claro, por supuesto, que están bien lejos de la nefasta manía de ofender a nadie. Sólo pretenden defender a la humanidad de algunas manías cristianas. Cosa que nadie se plantearía hacer, curiosamente y por diversos motivos, con los hebreos ni con los mahometanos. ¿No habrá algún malpensado que crea que esto es acaso un abuso calculado de la caridad cristiana? Me parece que los cristianos -como tales: en lo que se refiere a la fe y las costumbres, por así decir- no comparten la idea mercantilista, hoy triunfante, que dice que lo importante es que hablen de uno, aunque sea bien.

4. A fin de cuentas, sólo se trata de aprovechar para ver si…

… llamándoles “fundamentalistas” o “ultraconservadores”, o “sectarios” o alguna lindeza de este género, los cristianos en general o algunos en particular, se desmoralizan un poco. Es decir, dejan de lado sus creencias, y se apuntan de una vez a la modernidad científica y progresista. Que es la buena, porque es la nuestra (y además el horóscopo del día confirma que hoy no somos supersticiosos). “Marchando: un currito para los cristianos!”.

… por fin dejan de tener prestigio social esas gentes tan molestas, empeñadas –¡qué sé yo!- en que las personas vivimos desde la concepción hasta la muerte, ambas naturales. Es tremendo soportar gentes a las que no les gustan las clonaciones, los abortos ni las eutanasias, ni siquiera cuando se presentan plañideramente a base de dramáticos casos extremos, reales o hipotéticos, con sofismas de laboratorio (farmacéutico), y con delicadas falacias, construidas con tanto cuidado y primor. ¡Qué pena: ellos se pierden el “prestigio” social que damos a cambio del apoyo! “Marchando: un currito para los cristianos!”.

… desprestigiamos de una vez a esos tipos que no aprecian como es debido los grandes avances sociales que suponen los “pseudo”-matrimonios homosexuales y los preservativos obligatorios en los colegios de enseñanza media. O que se empeñan, en cambio, en que haya libertad de enseñanza, que no todo sea seguir lo que manda el Estado, es decir, las ocurrencias del gobierno de turno. “Marchando: un currito para los cristianos!”.

… los contribuyentes dejan de una vez de destinar una ínfima parte de sus impuestos a la Iglesia, porque dice que atiende y cuida las misiones, los hospitales, los pobres, ancianos, locos y desamparados, las parroquias y santuarios o las catedrales y otras obras de arte pictóricas, musicales, literarias, y porque se empeñan decir en que eso es un servicio a la sociedad. Cuando todos sabemos que sólo se sirve a la sociedad haciendo lo que diga el Gobierno de turno, si es “progre”. Porque los duros que se dan a la Iglesia sólo sirven para que se forren a comer esos gordos eclesiásticos, parásitos sociales que mejor harían dedicándose a algo útil. “Marchando: un currito para los cristianos!”.

5. En fin, también hay otros que “aprovechan para ver si…”

Dvcsex … dado que el DVC ayuda a destacar los asuntos sexuales, en términos de "género", como quien no quiere la cosa, poniendo fuera de juego, en ridículo, el celibato apostólico de los católico. Dado que de paso se puede machacar un poco el intolerable machismo que no permite sacerdotisas, etc... Porque, como bien dice (sin querer) el DVC, la Iglesia es en realidad una tolerable dinastía monárquica (ojo: lo aprovechamos nosotros, republicanos hasta las cachas), que debería seguir los pasos previstos por su presunto fundador. La intensa luz sobre las partes pudendas del atareado conservador del Louvre (muerto tras el esfuerzo de dejar pistas, más que por cualquier disparo en el vientre) ya indica “artísticamente” hacia donde se mira, aunque no se vea.

Aunque sea ridículo (y resulte blasfemo para los católicos) reivindicar a “Magdalena” como feminista eclesial, dado que su “relevancia hereditaria” sólo viene por presunta vía matrimonial, como la secretaria del fundador de una multinacional que “se casa con el jefe”. O como Evita con Perón en Argentina. (Aviso para amigos e iniciados: ¡hay que evitar que circule esta idea, porque nos desmonta el primoroso tinglado sobre el “sagrado femenino”!). “Marchando: un currito para los cristianos!”.

… podemos sacar adelante una constitución europea sin mención de raíces trascendentes, y con sus libertades en asuntos de “salud” sexual, familiar, de limpieza de nacimiento y muerte: no más niños Down, no más espinas bífidas en un mundo sanitizado, no más ancianos como Juan Pablo II. Todos y todas, guapos, blanquitos y rubitos, bronceados ahora en verano y sin excesos de lípidos, celulitis o lo que se lleve en plan playboy o playgirl. (Es un fastidio que los cristianos no sean un poquito más elegantes, eugenéticos, o racistas, o como se diga sin quedar mal; es un fastidio que estén por la integración real de los inmigrantes: ¡con la cantidad de hijos que tienen esos inmigrantes, no sabemos bien dónde iremos a parar!). “Marchando: un currito para los cristianos!”.

… no nos siguen fastidiando con su idea de libertad política y su tendencia a la “transversalidad”, como en Italia, con católicos en partidos del centro izquierda, ¡qué barbaridad!. A ver si montan por fin un partido político de católicos, y nos dejan en paz con la libertad ideológica de la doctrina cristiana. A ver si conseguimos de una vez que lo que para ellos es fe, moral y doctrina, sea sólo una ideología política más, tan relativa y cambiante como las demás. “Marchando: un currito para los cristianos!”.

En fin, aprovechemos para ver si logramos que los cristianos lo sean sólo en sus casitas, de puertas adentro, pero que se olviden de serlo cuando están en la calle, en el trabajo profesional, en la arena cívica y política y –desde luego- en las instituciones públicas.

6. Hablemos un poco de la Bella inocente y de la Bestia de inocente apariencia

Así anda la Bella inocente, la Iglesia defendiendo causas impopulares. Así anda, como el auténtico "caballero" de Jorge Luis Borges, que "sólo defiende causas perdidas". El caso es que resulta que esas causas, que tanto molestan a algunos, son suyas porque (este sí) es un “sagrado legado” recibido, que ha de custodiar y hacer fructificar, porque además coincide con las exigencias de la dignidad humana. Contando con todas las debilidades humanas.

La (Bella) y hermosa Iglesia, y los cristianos, saben mejor que nadie que vivir como personas a la altura de la dignidad humana, la asumida por Jesús, no es precisamente algo cómodo, ni mágico, ni teórico, ni técnico, no es algo que se logre de una vez por todas y sin esfuerzo. La vida, pasión y muerte de Jesús no son macanas. Ni lo es tampoco la gloria de su resurrección. La práctica coherente de la vida cristiana no son macanas, ni caminitos de rosas en cuentos de hadas.

La vida en la (Bella) Iglesia, como toda rosa verdadera, tiene punzantes espinas. Y a veces, se topa enfrente con alguna que otra Bestia.

Entiendo que esta realidad moleste a quienes están entrampados e implicados como fautores y como fans, con el bodrio con lazos de pulpo gigante, con la Bestia que es el Código da Vici. Es difícil apearse del machito. Es mucho más fácil seguir dando mangazos a la pobre Bella, mientras luchamos (sobre todo nosotros: Disney-Columbia) por la supervivencia del más fuerte contra los dinosaurios y los otros monstruos bestiales (sobre todo ellos: Paramount, Universal, Fox, etc.) que conviven en esa isla brutal que es Hollywood, de ordinario escondida tras la bruma artificial del glamour fabricado al efecto.

6.1. A la defensiva de la Bestia, R.Howard deja a la Bella para el arrastre

HankshowwarddvcPor eso, por ejemplo, se apresura Ron Howard (a la derecha, en la foto) a hacer un "framing" de su participación, planteando la alternativa de que su película es “buen cine”, y no una “provocación”. No sabía que lo opuesto a lo uno fuera lo otro. Sucede que se juega mucho dinero y poder en cada paso que Howard da en esa jungla que bien conoce. Pero quizá no se da cuenta de que –en este caso- está él mismo a la defensiva, arrimándose a tablas o a las cuerdas del ring que él mismo ha construido.

A diferencia de como sucede en la película de Peter Jackson (el público queremos y él también quiere que la chica, la Bella, salga sin estropicios de la brutal lucha de monstruos entre lianas, y así sucede, a pesar de los increíbles meneos que recibe), en este caso sucede que Ron Howard, repartiendo mangazos defensivos ante los restantes monstruos, enarbolando la chica en la mano izquierda, termina por (o se siente en la obligación “moral” de) dejar a la pobre Bella para el arrastre: “el film –dice anteayer en una entrevista en Repubblica- es una obra autónoma. Y como el libro es una ficción, no un tratado histórico-teológico que se toma con fanática seriedad”.

DvcseekEs astuto plantear la retirada hacia la autonomía del arte. Y quizá hace bien en “declarar sin conceder” que se trata de una ficción, porque eso choca con la premisa mayor del lanzamiento, centrada en el slogan “seek the truth: May 19”. ¿De qué verdad se trata? ¿De si el chico y la chica al final se van juntos? ¿De que los asuntos que –casualmente, según dice Ron Howard- no tienen nada que ver con la historia o la teología quedan “resueltos”? Como tiene el saque, también en la entrevista, resulta que no sabe, no contesta… (Pero es la Bestia que resopla por una de sus cabezas).

De todos modos, en lo que se desvela su defensiva de la Bestia (quizá la película no resulte tan “artística” como piensa), es en el modo gratuito y un poco fascistoide de declarar, así, por sus pistolas, que “no es un tratado histórico-teológico que se toma con fanática seriedad”. ¿Ha dicho la Bella que la Bestia es “un tratado histórico-teológico”? ¿Lo ha tomado la Bella con esa tremebunda cosa que llama “fanática seriedad”? Más bien parece que es la Bestia que resopla por una de sus cabezas, que se trata de un “faux pas” que traiciona su propio “whisfull thinking”. Hubiera sido estupendo para la Bestia que la Bella hubiera resultado una fanática, con la seriedad de una “nazi”, por ejemplo. Pero no es así, estimado Sr. Howard: lo sentimos mucho, pero está usted de la parte de la Bestia.

Y lo está porque a fin de cuentas resulta dogmáticamente sectario, o fascistoide, atribuir a los demás lo que a uno mismo le hace daño en el zapato, y decir, como Mr. Howard dice en la entrevista: “¿pero cómo se puede plantear boicotear una película antes de haberla visto? Eso es odioso dogmatismo sectario”. (Alguien del servicio de relaciones públicas de la Bestia debería decirle, quizá, que está hablando de los benditos miembros de la Anti Defamation League judía, que estuvieron -es su trabajo- “promocionando” el boicot de “La Pasión” de Mel Gibson durante todo el año previo a su estreno).

Dvcsecretrevealed Cuando es preguntado por las referencias de la película a la realidad, dice (dando por supuesto que todos estarán de acuerdo, no sólo en general, sino en este caso concreto) que “hay una subtrama con dos personajes peligrosos, fundamentalistas militantes. Para ellos, la fe ciega es una virtud que luego se tranforma en militancia que lleva al odio y a la sangre. El mundo en que vivimos es testigo de hasta qué punto hay consecuencias desastrosas cuando la fe se transforma en militancia”. ¿En qué quedamos, se cuenta una inocente ficción -la trama principal- o se desvela -con la trama "secundaria"- un peligro mundial en las insidiosas asechanzas contra el cristianismo?¿O endosamos todo el entuerto a los colegas de publicidad y marketing?

Es inteligente y profesional la respuesta de Howard, porque en las tramas secundarias, es donde están los contenidos temáticos fuertes de las películas, pero deja al descubierto que –a fin de cuentas- la película trata de lo que un momento antes había negado: de asuntos histórico-teológicos, que son tomados (atención: por los autores del libro y de la fiel película) “con fanática seriedad”, y así atribuídos a esos personajes de la subtrama. Los personajes y lo que hace y dicen sólo depende de quienes los construyen y los hacen hacer y decir cosas, como y cuando les da la gana.

Ron Howard ha hecho el juego de la Bestia, quizá sin quererlo, o sin terminar de darse cuenta de que lo hace. A lo mejor cae en la cuenta de que así sucede en tantísimas películas, en las que el malo (la Bestia, en este caso), tiene alrededor a sus tontos (o listos) útiles y sus compañeros de viaje (Hanks se suma al ya numeroso coro mediático de PR), asoldados para dar la cara por el (por ella, la Bestia, la película y -detrás-, Sony, el Estudio que necesita este escándalo para salir financieramente de un muy mal año).

6.2. La Bella, por su cuenta, empieza a salir del “follón” que le han montado

Termino. Dice un portavoz romano del Opus Dei, ayer, ante esas declaraciones de Ron Howard de anteayer, (recomiendo leer la declaración entera) que se “atrevería a rogar a Ron Howard que mantenga la serenidad y se exprese con respeto”. OK, muy bien. Y dice que la película “es ofensiva para los cristianos, Howard representa al agresor, y (…) no se puede quitar al agredido incluso el último derecho, el de expresar su punto de vista.” OK, ya lo sabemos, quizá R.H. no lo sabía.

Y recuerda que Howard dice "que no hay que tomarla demasiado en serio", para añadir "pero no es posible negar la importancia del cine y de la literatura. La ficción influye en nuestro modo de ver el mundo, sobre todo entre los jóvenes. No es serio no tomársela en serio." OK, desde luego que así son las cosas. Ya decía Gregorio Magno a Sereno, allá por el año 600, que “las imágenes educan a los iletrados y analfabetos, y mueven el corazón a la devoción”. Eso pasa con todas las imágenes, la edificantes del Magno y también el resto de imágenes. Hay que tomar muy en serio todas las ficciones. No se descalifica una historia diciendo que es ficción, a no ser que de antemano se identifique injustamente la ficción con las mentiras, los engaños u otras cosas.

No creo que a la Sony le gustara que en una ficción semejante al DVC, se mostrara que en realidad es una tapadera de la "yakuza", y heredera de los intereses e ideales de los nazis que los japoneses tuvieron por aliados en la segunda guerra mundial. Digo, por ejemplo… Es una pura ficción, que a buen seguro la Sony estaría dispuesta a financiar, dada su ilimitada confianza en que todo el mundo se dará cuenta de que se trata de una pura, simple e inocua ficcioncilla...

Y el caso es que la Bella sigue saliendo por su cuenta del follón montado por la Bestia. Dice, por ejemplo, Mons. Javier Echevarría, en una entrevista de Vittorio Messori, hoy, en el Corriere Della Sera que “ese fantasioso señor (Dan Brown) se ha ganado nuestras oraciones: rezamos con el mismo fervor por quien nos alaba que por quien nos difama”. Si bien, preguntado por su lectura del libro, dice que sólo lo ha hojeado: “no tengo tiempo para perder con novelillas para ingenuos. De todos modos, no es rechazable por lo que dice de nosotros: son las cosas acostumbradas, que nos hacen sonreír. Lo que me causa dolor son los delirios grotescos sobre Nuestro Señor y sobre nuestra Santa Madre Iglesia. Que digan lo que quieran de la Obra, pero que no blasfemen de la fe”.

La Iglesia (y el Opus Dei, una partecica de ella), reza por quienes blasfeman, les difaman y calumnian. La Bella ha triunfado, triunfa una vez más sobre la Bestia. Porque nadie puede impedir que los cristianos y especialmente los católicos, recen por quienes dejan su fe, su doctrina y su historia real, hechos unos zorros ante los ingenuos e ignorantes. La oración, el hablar con Dios y pedirle mercedes, algo que nadie puede impedir, siempre ha sido el arma secreta de la Iglesia, de la Bella.

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Hanksmullet Por hoy basta. Así está bien. Otro día, quizá, más.

Más, a propósito quizá del brillante ensayo de Rafael Gómez Pérez sobre la literatura de religión-ficción, La gnosis en calderilla y los millones en caja, o de la necesidad de paliar la ignoracia religiosa, o de l'esprit des Lumières según T. Todorov, o quizá a propósito de Tom Hanks como productor semioculto de la serie poligámica "Big Love", enfadando a los mormones, o de su corte de pelo en la película. Esto último, tan tonto y tan irreparable (el corte de pelo en plan “Mullet Code”, o “Código Salmonete”), puede ser una ruina para la película: no ha gustado a nadie entre los expertos, y se habla de lo ridículo que resulta, entre los pocos que han visto los primeros pases privados de la película.

10/05/2006

Preguntas y respuestas sobre Jesús, los evangelios canónicos y apócrifos, María Magdalena, Judas, el gnosticismo, el Santo Grial, Constantino, etc.

Según se aprecia por el creciente flujo de entradas en este blog, parece que hay un especial interés acerca de lo aquí publicado

1) sobre el llamado "evangelio de Judas" [ver El llamado evangelio de Judas: clásico apócrifo gnóstico, ahora con manuscrito genuino, y también El llamado evangelio de Judas (2)... ], y

2) sobre el fenómeno Código da Vinci.

Pienso que es de justicia con los lectores ofrecer algunas preguntas y respuestas, autorizadas, breves y claras, sobre algunas de las fascinantes y apasionantes cuestiones implicadas en ambos asuntos. Como queda dicho, lo que aquí se escribe tiene la premisa de una búsqeda: ...On fiction & non-fiction, looking for truth, both in matter and in mode...

Por fortuna, encuentro que en el website del Opus Dei se publica un amplio cuestionario acerca de 53 temas, bajo el título Jesucristo y la Iglesia. Han sido escritas por un equipo de profesores de Historia y Teología de la Universidad de Navarra.

Aquí se ofrecen links con algunas de esas cuestiones. Pienso que quizá se encuentran entre las más solicitadas por los lectores de este blog:

-- ¿Qué sabemos realmente de Jesús?
-- ¿Qué significa la virginidad de María?
-- ¿Estuvo casado San José por segunda vez?
-- ¿Estaba Jesús soltero, casado o viudo?
-- Situación actual de la investigación histórica sobre Jesús
-- ¿Qué credibilidad histórica tiene la Biblia?
-- ¿Cómo se escribieron los evangelios?
-- ¿Cómo se transmitieron los evangelios?
-- ¿Se puede negar la existencia histórica de Jesús?
-- ¿Qué son los evangelios canónicos y los apócrifos? ¿Cuáles y cuántos son?
-- ¿Qué diferencias hay entre los evangelios canónicos y los apócrifos?
-- ¿Qué dicen los evangelios apócrifos?
-- ¿Qué son los gnósticos?
-- ¿Quién fue María Magdalena?
-- ¿Qué relación tuvo Jesús con María Magdalena?
-- ¿Qué dice el “Evangelio de María [Magdalena]”?
-- ¿Qué pasó en la Última Cena?
-- ¿Por qué condenaron a muerte a Jesús?
-- ¿Cómo fue la muerte de Jesús?
-- ¿Cómo se explica la resurrección de Jesús?
-- ¿Pudieron haber robado el cuerpo de Jesús?
-- ¿En qué consiste sustancialmente el mensaje cristiano?
-- ¿Jesús quiso realmente fundar una Iglesia?
-- ¿Qué es el Santo Grial? ¿Qué relaciones tiene con el Santo Cáliz?
-- ¿Quién fue Constantino?
-- ¿Qué fue el Edicto de Milán?
-- ¿Qué sucedió en el Concilio de Nicea?

08/05/2006

Potpourri sobre el Da Vinci Code

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Para hablar de un asunto tan complejo y -al tiempo- tan simple como el fenómeno del Código Da Vinci (primero el libro, ahora la película), hay que estar informado. Al menos, desde algunas de las perspectivas que han convertido el asunto en evento mediático.

Hoy no escribo en primera persona: lo dejo para más adelante (hay otras cosas que hacer en la vida, además de esto). Ofrezco a cambio algunos de los textos de interés que -a medida que fueron apareciendo- ocuparon su sitio en la columna izquierda de este blog, "micro-scriptor.