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09/05/2008

Hermann Tertsch tiene razón: Con Zapatero, en España falta «ética de la responsabilidad»

El desastre y las pérdidas de demasiadas vidas y bienes en Birmania/Myanmar ha sido en muy buena parte debido a la falta de responsabilidad por parte de la junta militar que allí gobierna.

Trae Hermann Tertsch esto a colación en España, porque -en otro orden de cosas, y con buen tino político- entiende que hay una semejanza, en la medida en que el gobierno birmano "ha ocultado la dura realidad durante el tiempo crítico necesario para preparar las medidas que habrían evitado que la catástrofe adquiriera las tremendas dimensiones que tiene".

Aquí no estamos en Birmania, y las amenazas no son medioambientales de tipo geográfico. Pero hay amenazas medioambientales morales y cívicas a las que el gobierno de Zapatero hace ojos ciegos y oídos sordos y pesados silencios, cuando no torpes jerigonzas de consentimiento:    

(...) Abolida en España y sus partes divergentes la ética de la responsabilidad -ese fundamento del poder civilizado del que hablaba Max Weber- aquí todo es posible y no pasa nada. Cuando pase, a nuestros políticos, en Gobierno y oposición, se les podría poner cara de miembros de la Junta Militar birmana.    

La «ética de la responsabilidad» (Verantwortungsethik), por la que clamaba Weber, es la cualidad del estadista de valorar las consecuencias de sus actos y confrontar los medios con los fines, las consecuencias y las diversas opciones o posibilidades ante una situación específica. Ni más ni menos.

Es decir, todo lo contrario al aventurerismo sentimental e ignaro que nos gobierna ahora desde esa patraña socialista que mezcla frivolidad, oportunismo e ideología rudimentaria.

Aquí ya todo se justifica y disculpa por el hecho de no tener motivación asesina. Pero después pasa lo que pasa.

Zapatero habla de las ansias infinitas de paz que le regurgitan desde las entrañas. Mientras, sus cachorritos coreaban ayer por la Castellana: «Hay que quemar, la conferencia episcopal».

Con un poco más de Verantwortungsethik weberiana, de simple y llana responsabilidad y prudencia, cosas propias de cualquier gobernate que se precie de un mínimo de decencia y seriedad, Zapatero podría -al menos- reconsiderar

1) la manía del la laicidad-laicismo (y no neutralidad) estatal en sus relaciones con la Iglesia, según puede colegirse leyendo alguna prensa afín a la idea y

2) las conniventes sonrisillas de ánimo a esos cachorritos que tiene por ahí, coreando cosas de juzgado de guardia en el Paseo de la Castellana.

No es cuestión de comparar, ahora que se celebra el 60 cumpleaños de Israel, lo que esos cachorrillos hispanos, en principio normales, corean con lo que coreaban otros cachorrilos alemanes, en principio normales, que terminaron quemando unos cuantos millones de seres humanos...

No es exactamente lo mismo, ya se sabe, pero el caso es que la comparación viene a cuento porque un mismo tufillo totalitario y connivente se huele de lejos. Y viene el recuerdo de lo dicho por Hannah Arendt acerca de la espantosa y terrible banalidad del mal:

las peores atrocidades pueden salir a borbotones de cosas, personas y situaciones que son aparentemente inocuas:

"en la base de la participación en los eventos más terribles puede encontrarse, no la diabólica elección del mal o el placer ante el sufrimiento ajeno, sino la mera superficialidad. El alejamiento de la realidad, la incapacidad de pensar y juzgar y -por tanto- la tendencia a soportar y seguir clichés y órdenes, incluso los más terribles." (Cfr. V. Sorrentino, "Introduzione" a H. Arendt, Verità e politica, Bollati Boringhieri, Torino, 1995, p. 8)

Lo dicho: la superficialidad y el alejamiento de la realidad, de entrada.

Un antídoto a mano -mínimo, en apariencia lejano del asunto, pero válido- que recomiendo, tras haber hecho uso de él: al hacer la declaracion de l renta, marcar la casilla X de la Iglesia Católica.

Es al menos una muestra de «ética de la responsabilidad», y quizá -en plan memoria histórica- de saber algo acerca de lo que el Estado Español sigue debiendo a la Iglesia después de las desamortizaciones (expropiaciones) del s. XVIII al XX.

Por lo demás, también tiene razón José María Carrascal, en ¿Dogma de fe o dogma de Estado?: "Tan peligroso como la religiosidad por decreto es el laicismo por decreto, al convertirse en religión de Estado. En este terreno tan personal e importante, la única norma que debe regir es aquella tan vieja, tan liberal y tan sabía de «no pienso como usted, pero estoy dispuesto a morir para que usted siga manteniendo lo que piensa»".

14/04/2008

Giuliano Ferrara, un humanista cívico en política: "¿Aborto?, no gracias"

Logo_lista Giuliano Ferrara es un humanista cívico que no logrará gran cosa en términos numéricos de parlamentarios o senadores en los resultados de las elecciones italianas de hoy. Ni falta que hace.

Lo que ha logrado este periodista y ciudadano inconformista es que Italia haya dado un gran paso político adelante, asentando la cuestión cívica, política y moral del aborto en el ámbito público.

Berlusconi y Veltroni se organizarán o no entre ellos, o con otros, para jugar y organizar el gobierno de la república. Algo muy serio e importante, porque forma parte del sistema político democrático.

Sin embargo, Ferrara ha sido el gran aldabonazo de la irrupción sin complejos en estas elecciones, es decir, en el escenario de la vida pública y política de un país, por parte de una buena parte de la sociedad civil, con el debate de un asunto "fuerte" como el de la abolición o la moratoria del aborto. Un asunto que de suyo pertenece al ámbito público, y no sólo al de la conciencia "privada" (?) de las personas.

Ferrara ha sido el único, con su "lista pazza ¿Aborto?, no gracias" que no ha entrado en liza por lograr una cuota de poder. No parece que tal fuera el interés de una actitud que -en el contexto de los juegos de intereses habituales de la política de corto plazo- tiene un tanto de quijotesco

Ha entrado para situar en el ámbito público de la sociedad un debate sobre un asunto grave, como es el aborto, que -con mejores o peores maneras- hasta el momento ha sido sistemáticamente escamoteado.

Ferrara00 Ferrara ha recibido en sus mítines huevos en la cara, y tomatazos (y ha devuelto con humor los que buenamente ha podido): todo un síntoma de lo que hay en el ambiente público políticamente correcto, que entiende que se puede y está bien visto insultar e impedir un razonamiento público y político sobre el aborto.

Ferrara también ha recibido -y esta es su gran victoria- el apoyo de todos los partidos políticos y del presidente de la república hacia abajo.

Un apoyo justo y debido, para poder hablar en público de su programa, sin ser boicoteado más o menos sistemáticamente por grupos abortistas violentos que no le querían dejar hablar.

Bienvenidos sean los huevazos y tomatazos recibidos por Ferrara. Bienvenido sea el haber tenido que recibir ayuda de la policía para poder siquiera hablar ante quienes querían escucharle, porque eso ha arrastrado a todos los partidos políticos a apoyar el derecho a hablar del aborto en público.

En Italia, aunque haya no poco abortista, desde ahora, gracias a Giuiano Ferrara la cuestión moral y política del aborto es una cuestión que pertenece al ámbito público, y no sólo al ámbito privado de las conciencias de las personas.

Gracias, Giuliano, aunque no te sientas un gran humanista: gracias, "locos" de Il Foglio y de la "lista pazza" por haber cumplido con este deber cívico.

Ilfoglio_uova

Actualización 15 Abril 08:

In Foglio publica hoy un articulo que titula "Analisi di una sconfitta pazza. Persa la scommessa della politica, la politica farà i conti con i temi etici".

Reafirma lo dicho en esta anotación, cuando -tras ese titular- concluye al final diciendo: "Si tratta della sconfitta di una lista pazza, attraverso la quale è però stata rotta una opaca congiura del silenzio."

20/03/2008

Arthur C. Clarke, devoto de la tecnología avanzada

Hal

Precisamente por el respeto debido al difunto Arthur C. Clarke, no está de más recordar que personalmente -sin confundir del todo con sus libros de ciencia-ficción- profesaba una extraña fe.

Arthur C. Clarke fue un genuino visionario cosmopolita, aunque pensaba que los seres humanos deberíamos reconocer que las religiones organizadas son los peores virus que pueden afectar nuestras mentes. De ahí que dejara escrito: ''absolutely no religious rites of any kind, relating to any religious faith, should be associated with my funeral.''

Así, como el genuino devoto de la tecnología avanzada, lo presenta A World Made by HAL:

(...) So what would come after the end of religion? Clarke suggested that humans might join together to form some kind of "supermind," and venture forth into the galaxy.

But to what end? Clarke only rarely considered the justification for humanity's deep yearning to learn and explore. What if it was, like religion, yet another "mind virus," one that makes us restless and miserable?

Clarke never took this notion seriously, perhaps because he was proffering his own faith. His novels were endlessly inventive and often very fun, but they were, with their wooden characters and simple moral parables, hardly meant to be great literature. They were, in a sense, devotionals.

Clarke all but worshipped advanced technology, and his novels were a mash note to heroic humans who transformed the world in a spirit of fellowship and boundless curiosity. (...)

Descanse en paz. Ahora que habrá visto que lo que sirve de fundamento para poder pensar aquel supercomputador HAL, tan dramático en manos de Stanley Kubrik (2001), es precisamente la dignidad humana, algo que de suyo trasciende lo que hacemos.

Decía el personaje de Clarke, David Bowman, en la última línea de la novelización de "2001: A Space Odyssey": "oh my God! — it’s full of stars!". Clarke quizá ha enmudecido tras decir, simplemente, "oh my God!"...

11/03/2008

Lectores de El País, favorables a la objeción de conciencia en EpC

Ante esta pregunta sobre la objeción de conciencia en Educación para la Ciudadanía, los lectores de El País -hasta el momento, 28.378- han contestado que están de acuerdo (71%). Un dato interesante para quienes escriben en El País, que en principio opinan lo contrario:

Elpais_encuesta_epc

04/03/2008

Educación para la Ciudadanía (EpC): la justicia asoma por Bollullos del Condado

Epc_bollullos Bollullos del Condado ha sido un lugar con un nombre sonoro, bien conocido entre los andaluces. Quizá desde hoy será aún más conocido.

El lugar se llama "Bollullos par del Condado" porque históricamente no perteneció al Condado de la Niebla, en Huelva, sino que fue señorío de los Duques de Medina Sidonia. De ahí lo de par, que tiene el sentido de estar a la altura o al lado de...

Hoy Bollullos es de nuevo "par": es noticia porque esta vez está a la altura y al lado de la justicia.

Así, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha reconocido por primera vez el derecho (de unos padres de Bollullos del Condado) a objetar contra la asignatura de Educación para la Ciudadanía (EpC), dado que "emplea conceptos de indudable trascendencia ideológica y religiosa como son la ética, la conciencia moral o los conflictos morales". [Descargar texto de la sentencia .pdf]

Aquí hemos hablado en varias ocasiones de este candente asunto, también en lo que tiene de escándalo para la vida pública de la ciudadanía, que con la EpC está viendo cómo es desaforadamente coartada la libertad nativa que tiene cada familia (y no el Estado) para decidir qué educación recibe su prole.

Desde Profesionales por la Ética, que han batallado largo y tendido este asunto, llega la noticia:

El Tribunal Superior ha aplicado correcta e íntegramente la jurisprudencia más vanguardista del Tribunal Europeo de Derechos Humanos al reconocer la objeción de conciencia educativa, sin entrar en enjuiciamientos de naturaleza ideológica. Con justeza entiende que el interés público consiste, precisamente, en garantizar los derechos, lo que “justifica la existencia del Estado y sus potestades”. Esta afirmación del órgano judicial es toda una declaración de principios sobre el comportamiento debido de un Estado que, como en este caso, olvida que su poder está al servicio de los ciudadanos y de las familias.

El términos prácticos, a partir de ahora, la Administración educativa, tanto estatal como autonómica, deberá forzosamente reconocer la realidad de la objeción de conciencia como un derecho constitucional de los padres, tendrá que eximir a los estudiantes de padres objetores de asistir a clase de Educación para la ciudadanía, y habrá de hacer constar en su expediente que no son evaluados de la asignatura.

Algunos periódicos dan noticia de éste asunto, crucial para una democracia cívica, bajo estos titulares:

-- El Mundo, El TSJA reconoce el derecho a objetar ante Educación para la Ciudadanía
-- El País, El máximo tribunal andaluz reconoce la objeción a la Educación para la Ciudadanía
-- El Imparcial, La Justicia permite objetar Educación para la Ciudadanía
-- Gaceta de los Negocios, Andalucía reconoce el derecho a objetar a EpC
-- El Confidencial, El TSJA reconoce el derecho a objetar ante una asignatura "ideológica"
-- La Vanguardia, Golpe judicial a la asignatura de Educación para la Ciudadanía
-- Público, "La Abogacía del Estado estudia recurrir la sentencia sobre Ciudadanía"

El TSJA andaluz ha confirmado ahora el derecho de unos padres de Bollullos del Condado (Huelva) a que su hijo no curse la asignatura ni sea evaluado, lo que ya les reconoció en enero pasado en un auto de medidas provisionales.

Veremos qué sucede con los recursos al Supremo que anuncian la Junta de Andalucía y el Ministerio de Educación: siguen empeñados en esta particular "ley del embudo" del socialismo metido a formador (manipulador) de las conciencias de las jóvenes personas que se les pongan involuntariamente a tiro, siguendo los criterios ideológicos del partido.

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Actualización (7 Marzo 2008): Desde el pasado martes, día en el que se hizo pública la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía reconociendo el derecho de unos padres a objetar a Educación para la Ciudadanía, se han producido, según PROFESIONALES POR LA ÉTICA, 546 nuevas objeciones en los siguientes lugares:

            126 en Cartagena.
            80 en la Comunidad de Madrid.
            20 en Cantabria.
            50 en Talavera de la Reina.
            60 en Sevilla.
            210 en Cuenca.

Estas objeciones se suman a las 27 000 que se contabilizaron el pasado 4 de marzo. Leonor Tamayo, responsable de la Red Territorial de Profesionales por la Ética, ha indicado que los padres han entregado los escritos de objeción en las Consejerías de Educación o en sus delegaciones correspondientes ya que, según explica, «muchos centros educativos no están comunicando las objeciones a la Administración; por ese motivo vamos a solicitar a las consejerías de Educación que pregunten a los colegios e institutos cuántos formularios de objeción se han presentado en cada caso». Fuentes de Profesionales por la Ética indican que la multiplicación de objeciones no ha hecho más que empezar; incluso, creen que a principios del curso 2008-2009 llegarán a 50 000 objeciones en toda España.

01/02/2008

Moratoria sobre el aborto, tras la moratoria sobre la pena de muerte

El pasado mes de diciembre, en la Onu, se planteó la Moratoria universal sobre la pena de muerte, un refrendo para eliminar las ejecuciones en el mundo. En vísperas de la firma, decía Amnistía Internacional:

La aprobación de la resolución de la ONU marca un momento decisivo en la campaña contra la pena de muerte, que 133 países (dos terceras partes del mundo) han abolido ya en su legislación o en la práctica. En 1948, cuando se aprobó la Declaración Universal de Derechos Humanos, sólo ocho países habían abolido la pena capital para todos los delitos.

El 18 de diciembre, se firmó la petición de esta Moratoria. Con 104 votos a favor, 54 en contra y 29 abstenciones, la Asamblea aprobó el texto no vinculante elaborado y autorizado el mes pasado por el comité encargado de temas humanitarios de este órgano de debate.

Il_foglio

Poco después, Giuliano Ferrara, director de Il Folglio, planteó la Moratoria sobre el aborto, que ha tenido un notable eco internacional. Abajo, en cursiva puede leerse el texto en español de la carta al secretario general de la Onu ya firmada por destacadas personalidades internacionales.

Invito a difundirlo en el mundo de habla española y a sumarse con una firma a la petición. Las firmas de adhesión, y desde luego también los comentarios, experiencias, testimonios personales, etc., deben ser enviados a moratoria@ilfoglio.it. Este es el texto de la carta:
 

A Vuestra Excelencia Sr. Ban Ki-Moon Secretario General de las Naciones Unidas
A Vuestras Excelencias Presidentes de Gobierno y Jefes de Estado de las Naciones Unidas

En estos últimos sesenta años se han tomado muchas medidas y no se han escatimado esfuerzos para crear y sostener los instrumentos jurídicos en materia de protección de los ideales contemplados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada el 10 de diciembre de 1948 en Paris.

En las últimas tres décadas se llevaron a cabo más de mil millones de abortos, termino medio unos cinquenta millones de abortos por año. Del último informe de United Nations Population Fund (Fondo de Población de las Naciones Unidas) se desprende que en China el aborto, fomentado o coactivo, es un riesgo que corren decenas de millones de niños que están por nacer en aras de una planificación familiar y demográfica gubernamental. En la India, en veinte años, por selección sexista se le quitó la vida a millones de niñas antes de nacer.

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30/01/2008

Ciencia y conciencia: hay que saber antropología

Sorprende que haya alguien que, sin reducir las cosas en su complejidad, ni pretenderlo, sea capaz de decir en pocas palabras la sustancia de un asunto. Y que lo entienda cualquiera.

Es una rara cualidad que se observa en Benedicto XVI y que va despertando atención en no pocos foros y contextos. También es cierto que hay foros y contextos en los que sólo por ser Benedicto XVI quien dice algo, aquello deba ser silenciado, rechazado o ironizado. De todas formas, este no es el caso.

En un reciente congreso, promovido por la Academia de las Ciencias de París, y por la Academia Pontificia de las Ciencias, Benedicto XVI ha dicho, según refiere Zenit:

• «En el momento en el que las ciencias exactas, naturales y humanas han alcanzado prodigiosos avances en el conocimiento del ser humano y de su universo, la tentación consiste en querer circunscribir totalmente la identidad del ser humano y de encerrarle en el saber que podemos tener».

• «Para evitar este peligro, es necesario dejar espacio a la investigación antropológica, a la filosofía y a la teología, que permiten mostrar y mantener el misterio propio del hombre, pues una ciencia no puede decir quién es el hombre, de dónde viene o adónde va».

• «El hombre no es fruto del azar, ni de un conjunto de circunstancias, ni de determinismos, ni de interacciones fisicoquímicas; es un ser que goza de una libertad que, teniendo en cuenta su naturaleza, la trasciende y es el signo del misterio de alteridad que lo habita».

• «En nuestra época, cuando el desarrollo de las ciencias atrae y seduce por las posibilidades ofrecidas, es más importante que nunca educar las conciencias de nuestros contemporáneos para que la ciencia no se transforme en el criterio del bien».

No está de más tener a mano estas ideas, cuando -en los medios periodísticos y en las ficciones- se habla de lo que los hombres somos y hacemos o dejamos de hacer. Y cuando, como sucede en España, un gobierno -yendo mucho más lejos de lo que la ley permite- se empeña en configurar uniformemente desde el Estado las conciencias de sus ciudadanos con la famosa EpC.

20/01/2008

Benedicto XVI, después de La Sapienza, a los universitarios: "respetad siempre las opiniones de los demás..."

B16_dopo_sapienza El Papa Benedicto XVI, después del angelus de hoy, ante una muchedumbre de unas 200.000 personas, en muy buena parte compuesta de universitarios, ha aludido a las circunstancias de su ausencia del acto académico de La Sapienza, y al contenido de su prevista lección.
 

En la plaza, mezclados con todos los demás, estaban presentes no pocos políticos, tanto ministros del gobierno como parlamentarios de la oposición y sindicalistas.

Los diarios, por su parte, o bien seguían hablando acerca de las diferencias entre laicidad y laicismo (Claudio Magris, más bien equilibrista, publica "Il senso del laico. Questo termine non è un sinonimo di ateo o miscredente ma implica rispetto per gli altri e libertà da ogni idolatria"), o bien -dejando de lado disquisiciones más o menos académicas- propugnaban una actitud práctica de apoyo explícito al Papa  ("Idealmente tutti a San Pietro. All'Angelus una vera festa di popolo con Benedetto XVI").

Estas han sido las palabras explícitamente dirigidas a los universitarios (original en italiano, aquí), traducidas por Zenit al castellano:

Deseo, ante todo, saludar a los jóvenes universitarios, a los profesores y a todos vosotros que habéis venido hoy, tan numerosos, a la plaza de San Pedro para participar en la oración del Ángelus y para expresarme vuestra solidaridad. Dirijo también un saludo a muchos otros que se unen a nosotros espiritualmente. Os doy las gracias de corazón, queridos amigos; doy las gracias al cardenal vicario que ha sido promotor de este momento de encuentro.

Como sabéis, había acogido con gusto la gentil invitación que se me había dirigido para intervenir el jueves pasado en la inauguración del año académico de «La Sapienza», universidad de Roma. Conozco bien este centro universitario, tengo estima por él y afecto por sus estudiantes: cada año, en varias ocasiones, muchos de ellos vienen a verme, junto a colegas de otras universidades.

Por desgracia, como es sabido, el clima que se había creado ha hecho inoportuna mi presencia en la ceremonia. A pesar mío, desistí de acudir a la invitación, pero de todos modos he querido enviar el texto que había preparado para esa ocasión. Con el ambiente universitario, que durante largos años fue mi mundo, me unen el amor por la búsqueda de la verdad, por el diálogo franco y respetuoso de las recíprocas posiciones. Todo esto también formar parte de la misión de la Iglesia, comprometida a seguir fielmente a Jesús, Maestro de vida, de verdad y de amor.

Como profesor, por así decir, emérito que ha conocido a tantos estudiantes en su vida, os aliento a todos, queridos universitarios, a respetar siempre las opiniones de los demás y a buscar, con espíritu libre y responsable, la verdad y el bien. A todos y a cada uno renuevo mi gratitud, asegurando mi afecto y oración.

El título de esta anotación, para ser fiel a lo dicho por el prof. Ratzinger a los universitarios, debería haber sido un poco más largo de lo que es, porque además de "respetar siempre las opiniones de los demás", también ha animado "a buscar, con espíritu libre y responsable, la verdad y el bien".

Cosas que, bien visto, en principio van juntas.

            

16/01/2008

Texto de la "lección" de Benedicto XVI en La Sapienza

La oficina de prensa del Vaticano ha hecho público hoy el texto íntegro (italiano) de la lección o discurso (aquí, también en L'Osservatore Romano, junto a otros textos) que Benedicto XVI debía haber pronunciado mañana en la Universidad de La Sapienza.

De este modo, quizá, los asistentes al acto de inauguración del curso, podrán disponer de las palabras que un mínimo grupo de universitarios intransigentes (profesores laicistas dogmáticos y alumnos con nulo sentido de su posición real), han impedido que lea en esa Universidad, ante la vergüenza y el sentido del oprobio de propios y extraños.

Dicho en breve, en una inmediata y apresurada traducción como la que sigue, el denso documento de seis folios habla de varios asuntos en torno a una misma cuestión.

En primer lugar, Benedicto XVI se plantea qué puede y debe decir un Papa invitado a hablar en la principal Universidad de la ciudad de la que es Obispo:

(...) ¿Qué puede y debe decir un Papa en una ocasión como ésta? En la lección de Ratisbona hablé, sí, como Papa, pero sobre todo como antiguo profesor de aquella que fue mi universidad, buscando reunir recuerdos y actualidad.

En la universidad "Sapienza", la antigua universidad de Roma, he estado invitado como Obispo de Roma, y por eso debo hablar como tal. Cierto que la "Sapienza" fue en tiempos pasados la universidad del Papa, pero hoy es una universidad laica con esa autonomía que -fundada en su mismo concepto fundador- siempre ha formado parte de la naturaleza de la universidad, que debe estar exclusivamente ligada a la autoridad de la verdad.

En su libertad de autoridades políticas y eclesiásticas, la universidad encuentra su función particular, precisamente para la sociedad moderna, que necesita una institución de este tipo. (...)

Tras exponer qué supone ser Obispo de Roma, con la función de "episkopein", de observar y también guiar las gentes de su comunidad, según Jesucristo, añade:

(...) Pero esta comunidad de la que cuida el Obispo -sea grande o pequeña- vive en el mundo; y sus condiciones, su camino, su ejemplo y su palabra influyen inevitablemente sobre el resto de la comunidad humana en su conjunto. (...) De este modo, el Papa, precisamente como Pastor de su comunidad, se ha convertido cada vez más en una voz de la razón ética de la humanidad.

Y tras traer a colación John Rawls y la razón "pública" y la "razonabilidad" de una proposición no secularista, afirma que:

(...) Ante una razón a-histórica que busca autoconstituirse en una racionalidad a-histórica, la sabiduría de la humanidad como tal -la sabiduría de las grandes tradiciones religiosas- es algo que conviene valorar como una realidad que no se puede tirar impunemente a la papelera de la historia de las ideas. (...)

Luego de razonar preguntándose por el papel y la finalidad de la Universidad, como institución, contesta -telegráficamente- que

puede decirse que el verdadero, íntimo, origen de la universidad está en el anhelo de conocimiento que es propio del ser humano, que quiere saber qué es todo lo que le rodea. Quiere verdad.

Y tras describir a Sócrates dialogando con Eutrifón acerca de los dioses, y despegándose de atender a las presuntas guerras entre ellos, muestra el interés de Sócrates por saber acerca del Dios realmente divino. Un interés en el que los primeros cristianos se han reconocido y han reconocido el camino del don de la fe recibida:

Han acogido su fe no de modo positivista, o como salida para deseos que no se apagan; la han comprendido como el disolverse de la niebla de la religión mitológica que deja sitio para el descubrimiento de ese Dios que es Razón creadora y al mismo tiempo Razón-Amor.

Sigue luego un recorrido agustiniano en el que se puede ver que la verdad está más allá del simple saber, cercana al bien, porque hay

una reciprocidad entre la "scientia" y la "tristitia": el simple saber, dice Agustín, nos deja tristes.Y de hecho sucede que quien ve y aprende sólo aquello que sucede en el mundo, termina por entristecerse. Pero la verdad significa más que el saber: el conocimiento de la verdad tiene como objetivo el conocimiento del bien. Este es también el sentido de la pregunta socrática: ¿cual es el bien que nos hace verdaderos? La verdad nos hace buenos y la bondad es verdadera: y éste es el optimismo que vive en la fe cristiana, porque a ella le ha sido concedido la visión del Logos, de la Razón creadora que, en la encarnación de Dios, se ha revelado al tiempo como el Bien, como la misma Bondad.

En la universidad medieval, con sus cuatro facultades (medicina, jurisprudencia, teología y filosofía) ha habido mucho movimiento y mucho trabajo, viene a decir Benedicto XVI, por ejemplo, sobre teoría y praxis, sobre la justa relación entre conocer y actuar...

Y ¿cómo articular con justicia un orden de la libertad, de la diginidad humana, de los derechos humanos? Benedicto XVI salta hasta nuestros días y con Jürgen Habermas propone lo que bien puede ser un amplio consenso del pensamiento actual, cuando dice que

la legitimidad de una carta constitucional, como presupuesto de la legalidad, provendría de dos fuentes: de la participación política igualitaria de todos los ciudadanos y de la forma razonable en que son resueltos los contrastes políticos. Acerca de esta "forma razonable", [Habermas] advierte que no puede consistir solo en una lucha para lograr mayorías aritméticas, sino que debe caracterizarse como un "proceso de argumentación sensible a la verdad" (wahrheitssensibles Argumentationsverfahren).

Luego el razonamiento vuelve al medievo, y con Tomás de Aquino se plantea la relación entre filosofía y teología, a partir de la cristología del Concilio de Calcedonia: "sin confusión y sin separación". Y en este sentido, viene de nuevo a colación la filosofía de Rawls, para hacer ver que

el mensaje de la fe cristiana nunca ha sido una "comprehensive religious doctrine" en el sentido de Rawls, sino una fuerza purificadora para la misma razón, que la ayuda a ser más ella misma. El mensaje cristiano, por su origen, debería ser siempre un estímulo hacia la verdad y de este modo una fuerza contra la presión del poder y de los intereses.

¿Qué sucede ahora, en nuestros días?, se pregunta Benedicto XVI para concluir su recorrido universitario e histórico de la mano de la verdad. En nuestros días, cuando el saber ha progresado enormemente en las ciencias naturales y en el saber humanístico acerca de cuestiones ligadas con nuestra identidad y técnico ha cobrado un desarrollo, hay un peligro. Centrado en la esfera del Occidente, dice que ese peligro

precisamente por la magnitud del saber y del poder logrados, se rinda ante la cuestión de la verdad. Cosa que significa que la razón, al final, se pliega ante la presión de los intereses y ante el atractivo de la utilidad, y queda obligada a recocer a esta última como último criterio.

Si la razón queda sorda al mensaje que viene de la fe y de la sabiduría cristiana, pierde el coraje por la verdad, de modo que no se hace más grande, sino más pequeña:

Aplicado a nuestra cultura europea esto significa que si ésta quiere sólamente autoconstituirse en base al círculo de la propias argumentaciones y a lo que en un momento dado le convence, y -precoupada por su laicidad- se separa de las raíces de las que vive, entonces no llega a ser más razonable y más pura, sino que se descompone y se rompe en astillas.

Concluye volviendo a la pregunta inicial acerca de lo que el Papa puede hacer o decir en la universidad: "ciertamente, no debe pretender imponer a los demás, de modo autoritario, la fe, que sólo puede ser un don en libertad". Y puede

invitar siempre de nuevo a la razón a ponerse en búsqueda de lo verdadero, del bien, de Dios y -en este camino- animarla a apreciar las útiles luces que han surgido a lo largo de la historia de la fe cristiana y ver así a Jesucristo como la Luz que ilumina la historia y ayuda a encontrar el camino hacia el futuro.

Hasta aquí, Benedicto XVI, traducido y seleccionado su texto con urgencia.

Espero que resulten de interés estos breves párrafos, traducidos con tanta rapidez como asombro por la magnífica claridad de lo que plantea, el coraje de decir lo que piensa y el respeto para quienes le escuchan. A fin de cuentas, esta lección, que iba a quedar entre los muros de La Sapienza, llegará a muchos más universitarios, gracias a que unos pocos intolerantes no quisieron que fuera pronunciada. Cosas de la vida misma.

Quien se encuentre siendo universitario y no aprecie y agradezca este discurso de Benedicto XVI sobre la universidad, pienso que debería quizá -siendo consecuente- plantearse abandonarla, libremente, por propia iniciativa.

La universidad es lo que serenamente dice este discurso, y tiene que ver con la búsqueda de la verdad y sus consecuencias. De otro modo, se convierte en un lugar de privilegios de poder, influencia e intereses de diverso tipo, lejos de la verdad.

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Actualización 23.01.08: sean bienvenidos los numerosos lectores que llegan desde varios sitios, entre los que destaca Spanish Pundit (El discurso del Papa en La Sapienza). En el sitio web del Vaticano pueden encontrarse las versiones completas en alemán, inglés, italiano y portugués, pero no aún en castellano.

[Actualiz 17.01.08: ver algunos extractos de la lección en castellano en la carta que el Card. Bertone dirige al rector de La Sapienza].

28/11/2007

El periodista ateo que cree en la fe de Benedicto XVI

Ferrara_io_ateo_devoto_2 Giuliano Ferrara es un periodista italiano, bien conocido como director del diario de opinión Il Foglio y como habitual en programas de debate en las televisiones.

Gordo, barbudo, inconformista, muy poco políticamente correcto, piensa lo que dice y dice lo que piensa.

Sus ideas y opiniones son habitualmente escuchadas con respeto. Algo que –no pocas veces- parece confundirse con el temor a que Ferrara esté en lo cierto.

Pero, a pesar de ese respeto más o menos reverencial, Ferrara tienen más admiradores que seguidores.

Hace poco habló en el telediario de la Rai acerca de la actitud sensata de Ian Wilmut, el científico padre de la oveja Dolly, al decidir abandonar los experimentos de clonación con embriones humanos, y tomar el camino de Shinya Yamanaka y las células adultas. Algo que muy probablemente dejará como recuerdo el debate sobre la clonación terapéutica.

El caso es que Giuliano Ferrara es y se declara ateo. También hace poco, en el diario Avenire (Ferrara: io, ateo devoto, credo nella fede del Papa in Gesù), se ha preguntado por qué el Papa ha escrito un libro sobre Jesús, si la Iglesia lleva hablando de lo mismo desde hace tanto tiempo.

Y responde diciendo que la respuesta es muy simple:

“Benedicto XVI no se limita a creer en el Jesús de los evangelios, sino que añade algo a su fe. Añade que la figura de Jesucristo es lógica, históricamente sensata y convincente, sólo si se la examina y argumenta racionalmente a la luz de los evangelios. Sin argumentación racional, sin recurrir de modo crítico al método histórico, Jesús se convierte en una abstracción, pierde contacto con el tiempo, con la historia, con la creación, con la humanidad y su ethos, con la vida y su sentido, y se convierte en una figura desvaída, separada de la realidad del ser y del ser de la realidad.”

Luego se plantea lo que cualquiera que le conozca le puede decir:

“Y tú, ¿cómo vas a discurrir sobre el Hijo de Dios si no crees? Esta es mi respuesta: mi razón me habla de su límite. Si no fuera capaz de reconocerlo, sería dueño de mi vida y de mi muerte, sería un nihilista (…) Creo que el otro, la persona humana, incluso solo su proyecto o solo su recuerdo, es titular de derechos que al mismo tiempo son deberes para mí (…) Creo que no todo sea negociable y relativo. Y esto es ya creer bastante, puedo asegurarlo.

Además, creo en la fe de los demás, la respeto y la amo, y en cierto modo la deseo
. La inexistencia de mi fe no me lleva a considerar la fe, sobre todo la fe de los simples, de los pequeños, como una variante de la superstición o del fanatismo.

Y si, luego, la fe de los demás se me presenta con el vigor y la pasión racional de un magnífico libro de teología, si el saber de la fe y la fe en el saber de un Papa me enseñan algo de mucho valor que atraviesa la historia, pero sin agotarla ni agotarse en ella, entonces crecen desmesuradamente mi inquietud, mi curiosidad y mi confianza.”

Bien mirado, Ferrara es y se dice (por el momento) un ateo racional, como Dios manda.

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Más en Scriptor.org, a propósito de Benedicto XVI y la racionalidad:
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19/11/2007

Dice Machado: "¿Tu verdad? No, la verdad. Y ven conmigo a buscarla..."

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La viñeta de hoy del New Yorker da que pensar. Un poco, al menos. Y viene el recuerdo de aquella frase de Machado, don Antonio, bien conocida (quizá menos apreciada y practicada) que dice así: "¿Tu verdad? No, la verdad. Y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela".

Ahí está el viejo pregrino, dispuesto a emprender la marcha en busca de la verdad, pero dudando si no será en la dirección en que mira, tan iluminada con esas luces de neón que parecen ofrecer seguridad y calor, centelleando con ritmo más o menos acogedor.

Y a propósito de la verdad y la comunicación pública, viene al recuerdo la frase de aquel C. P. Scott, en el Manchester Guardian del 6 de mayo de 1926, según la cual "los hechos son sagrados; las opiniones, libres", que siempre resulta enigmática, sobre todo si se pone junto a aquella otra de Robert Park que asegura (no está claro si lo dice en plan sacro o en plan libre) que "los hechos más importantes son las opiniones".

Ante el vértigo sofista que esa perspectiva levanta, mejor pensar con Machado y salir juntos en busca de la verdad, en plan humilde. Sobre todo, cuando tantos medios y tantos discurseadores -llenos de luces y colorines, como en la viñeta del New Yorker- nos dicen "¿Tu verdad? No, la mía... La tuya, guárdatela".

Mejor salir de "mi verdad" y de "tu verdad", dispuestos a dialogar, buscando la verdad. Aunque el diálogo humilde lleve en sentido opuesto del brillo de las cómodas y "seguras" ofertas de simples certezas (periodísticas, políticas, académicas, científicas...), meras fachadas y apariencias acogedoras de una verdad a la que no se quiere ir, una verdad que no se quiere buscar.

No está de más que alguien -como espero que hará el humilde y barbudo peregrino del New Yorker- deje de lado la escéptica y resignada renuncia a la verdad, una renuncia llena de promesas de luces y colorines, de novedades combinatorias siempre cambiantes (un bonito caleidoscopio) y se disponga, como dice Robert Spaemann, a "entenderse acerca de lo que queremos decir cuando llamamos real a algo y cuando llamamos bueno a algo".

Y de ahí, a saber acerca de la Verdad. A fin de cuentas, más que poseerla, terminaremos felizmente siendo poseídos por ella.

O algo así. Porque el peregrino de la viñeta tampoco parece Anotonio Machado.

23/09/2007

Agradecimientos en nombre de tanta solidaridad que pasa oculta

BlogsolidarioHe de agradecer, y lo hago muy de veras, que Interruptor haya tenido a bien enviar a Scriptor.org un premio al Blog Solidario, con razonamientos convincentes. Y algún otro que habla de lo mismo. Muchas gracias, desde la sorpresa y el agrado de nuevo abrumados, ahora también por clara noción de no estar a la altura.

La solidaridad es siempre asunto relacional, como dice mi amigo el sociólogo italiano Pierpaolo Donati, puesto que alguien es solidario siempre con otro alguien, dicho sea por la via rápida. Y en cuanto la solidaridad mira al trabajo, este rasgo "relacional", hace que su dimensión económica (propia de la modernidad) deje paso a la emergente dimensión social. El dinero no es la única ni necesariamente la mejor retribución del trabajo. Un premio como éste meme "Blog solidario" es un gran pago social del trabajo aquí hecho.

Es cierto que también cabe solidaridad -como cabe amistad- entre malhechores, pero el sentido común entiende que la solidaridad de calidad hoy se mira como algo semejante a lo que había entre D'Artagnan y los demás mosqueteros. Todos para uno, uno para todos.

Por eso, la solidaridad, vista como obligación, se produce (según el Drae) cuando cada uno de los deudores está obligado a satisfacer la deuda entera, sin perjuicio del posterior abono o resarcimiento que el cobro o el plazo determinen entre el que lo realiza y sus cointeresados.

Si se trata de una obligación moral, y voluntaria, de responder por otros, termina por ser muy semejante al amor o la caridad entendidos en una perspectiva cristiana y decentemente laica.

Conozco y aprecio demasiados blogs y sitios web hechos por gentes que trabajan en esta perspectiva, en múltiples direcciones y temas: desde asuntos tipo Ong, hasta expertos en internet. Y por eso -quizá contra la misma idea de Blog Solidario- me veo incapaz de poner siete direcciones, dejando otras fuera. El asunto se me presenta, como un "dilemma cornuto", como se dice por tierras italianas: sin escapatoria.

Además, no sé por qué, tengo la impresión de que ni siquiera a los señalados les gustaría haber sido destacados por su solidaridad. Porque -desde luego es cierto- hay demasiada actitud egoísta alrededor. Y no ser señalado como solidario puede parecer -no lo es- ser considerado como egoísta. Me parecen peligrosas las omisiones en este asunto.

En fin, agradezco muy de veras a Interruptor el honor (ya ves que he tardado unos días en escribir esto), y quedo así entrampado en este mi homenaje silencioso a docenas de blogs que ahora mismo tengo en mente como solidarios, que son la casi totalidad de los que leo. Y otros muchos que seguro son solidarios hasta las cachas y desconozco.

Quisiera que estas líneas fueran un homenaje directo a tanta solidaridad que pasa oculta, en tantos blogs que circulan por la red. Los demás no merecen atención.

[Siguen un par de razonamientos -provocados por la actualidad a la luz de esta iniciativa de Interruptor- sobre la solidaridad, en Sobre solidaridades e insolidaridades concretas y también en Más lógica de participación y solidaridad, menos lógica del beneficio (Benedicto XVI)]

12/09/2007

Ahora, la educación para la ciudadanía (EpC) será "para todos los gustos"

Epc_paisEs sorprendente la retirada de posturas previas del presidente del gobierno español y sus ministros, expertos y medios de comunicación acerca de la "Educación para la ciudadanía (EpC)".

La nueva postura es ésta, promulgada por el diario El País (Educación para la Ciudadanía a la carta.Los libros de texto de la nueva asignatura permiten la enseñanza de las ideologías más dispares): EpC será para todos los gustos.

Incluso -viene a decir el periódico, en un alarde de displicencia concesiva- para los gustos retrógrados de los (ya clásicos "malos e impresentables", según dicta el guión habitual) "católicos no progresistas", mezclados en el mismo saco con "los del PP", etc. Un primor de reportaje objetivo y tal.

Pero lo destacable del asunto es precisamente observar este "apearse en marcha" de las explícitas amenazas previas y del prototipo totalitario de manual previsto (por el encargado del asunto Peces-Barba y la Fundación CIVES).

Debe ser que las encuestas electorales dicen que es mejor dejar estar al ciudadano infantil en su ciudadanía familiar y escolar, que no ilustrarlo obligadamente -como estaba previsto- con la exclusiva ideología socialista.

O debe ser que la atención internacional ha tomado nota de los sesgos del asunto (Thousands of Spanish Families Boycott Homosexual Indoctrination Program. Whole Provinces and Schools Declare their Unwillingness to Teach the Material).

O debe ser que, dado que el relativismo forma parte del credo a impartir en la sesgada catequesis socialista, se prefiere -de paso- que lo practiquen los alumnos y demás ciudadanos. Ahora parece que ya no hay siquiera un núcleo común para la ciudadanía democrática...

El caso es que así, ahora, al resultar la EpC "para todos los gustos", puede que lo normal sea que su enseñanza contravenga hasta el decreto ministerial por el que se crean sus contenidos. Y que reine la confusión en las familias o grupos de amigos con hijos en centros diversos. Hijos que, ya de por sí, resultarán un tanto confundidos (y aburridos) por las vaguedades y simplezas "buenísticas" que les enseñen, junto a no pocas arbitrariedades ideológicas que son puros errores antropológicos.

Había escrito más sobre estos asuntos, pero acabo de leer un magnífico artículo de Ignacio Aréchaga, que los trata de modo ejemplar, comentando el mismo reportaje de El País, y que recomiendo vivamente: Educación para la Ciudadanía, en todas las tallas. Unos párrafos:

"(...) el muestrario escogido permite encontrar las posturas más contradictorias en temas éticos polémicos: la defensa del derecho al aborto y el respeto incondicional a la vida; el reconocimiento del matrimonio homosexual y su negativa o silencio; los modelos alternativos de familia y la defensa de la familia basada en el matrimonio; la llamada a no identificar amor y sexo, y la defensa de la sexualidad libre, con tal de que no te olvides de llevar un preservativo, claro; la religión como algo perteneciente solo a la esfera privada y el derecho de los creyentes a expresar sus posturas en la esfera pública; la idea de que la diferencia en las relaciones de género es una simple construcción cultural aprendida y la que afirma que la biología influye...

En suma, los textos, dice el diario, “ofrecen tal diversidad ideológica que permite adaptarla al ideario de cualquier colegio”. Pero inevitablemente uno se pregunta si no falla algo en el programa de una asignatura que en los mismos temas permite defender posturas tan contradictorias como exigidas por el civismo. Porque no es que en cada caso se vayan a explicar las distintas alternativas, sino que cada colegio y cada profesor elegirá la que más le guste (...)

A veces el adoctrinamiento desciende a cuestiones peregrinas, como cuando el manual de la editorial Octaedro asegura que ver una película europea responde a una “concepción plural y diversa” de la cultura, mientras que si ves una película americana te integras en su “concepción restrictiva y homogeneizadora”. ¡Sea un buen ciudadano y pase por la taquilla del cine español! (...)"

No dejen de pasarse por Aceprensa y leer completo lo escrito por Ignacio Aréchaga.

El caso es que en el terreno de lo práctico-práctico, ya lo dice una lectora que comenta el reportaje de El País:

187 - Cristina - 03-09-2007 - 13:50:34h

Mi conclusión es que antes de escoger escuela para mis hijos tendré que preguntar en cada escuela qué manual de educación para la ciudadanía usan, para no llevarme sorpresas; aunque los libros de historia también se las traen.

También va siendo hora de que los padres, en efecto, sean protagonistas en la educación de sus hijos.

19/07/2007

El alcance práctico real de la "Educación para la Ciudadanía"

Parece escasa la referencia al alcance práctico real, personal y no sólo teórico o técnico intelectual, cuando se discute acerca del peculiar sesgo ideológico de la EpC que patrocina el actual gobierno español.

Aquí, en Scriptor.org, se ha hablado -digámoslo así- en torno a las deficiencias del proyecto, tanto en lo que supone una aplicación claramente deformada y extralimitada del proyecto europeo de formación cívica, como en lo que tiene de atentado a la libertad de las conciencias, a la racionalidad y la dignidad de las personas a las que se destina.

Aquí se ha insistido en esos dos tipos de cuestiones, en la medida en que los alumnos han de someterse obligadamente a la arbitrariedad ideológica unilateral de los principios que rigen esa materia, al margen de la racionalidad filosófica práctica que presuntamente debería ser su fundamento.

En este sentido, parecen más razonables las voces de algunas posturas, que avisan sobre el alcance práctico, vital, de la materia. Por ejemplo, lo dicho por José Luis Bazán, de Profesionales por la Ética: “En la evaluación de Educación para la Ciudadanía se van a valorar actitudes, no conocimientos”, criticando lo dicho en el Boletón Oficial del Estado, a propósito de la EpC:

"El aprendizaje de esta área va más allá de la adquisición de conocimientos, para centrarse en las prácticas escolares que estimulan el pensamiento crítico y la participación, que facilitan la asimilación de valores en los que se fundamenta la sociedad democrática, con objeto de formar futuros ciudadanos responsables.

En este sentido, los planteamientos metodológicos deben ser atendidos con sumo cuidado porque serán decisivos a la hora de asegurar que el conocimiento de determinados principios y valores genere la adquisición de hábitos e influya en los comportamientos".

De ahí que las voces de quienes hablan (hablamos) de objeción de conciencia ante la EpC, no se sientan intimidadas en lo más mínimo por las diversas amenazas (explícitas, más que veladas), que se prodigan desde los promotores de la EpC, claramente faltos de razonamientos, no ya sólo de razón (cosa que también sucede en los manuales de “Educación para la Ciudadanía”, que abordan la objeción de conciencia de manera sesgada). Y es muy difícil dialogar en una mesa cuando alguien pone encima de ella, como argumento, algo parecido a una pistola.

De ahí que -por ejemplo- pareza muy razonable lo dicho por Carlos Jariod, presidente de la asociación Educación y Persona, en "Mentiras sobre la objeción": porque quienes hablan de ella no son, como dicen algunos, y entre otras lindezas,

marionetas palurdas de "La Iglesia"; personas sin juicios que, beatos de sacristía, somos utilizados por los obispos.(...) Somos padres de familia, ciudadanos anónimos, creyentes o no, que tienen juicio propio y que estamos dispuestos a defenderlo.

Que no queremos que el Estado ni nadie introduzcan en nuestras casas y en nuestros hijos una mentalidad ajena a nuestras convicciones (...), plenamente ajustadas a nuestra Constitución.

Si el alcance de la EpC viene planteado como algo realmente práctico, vital, entonces se entiende que quienes lo defiendan tiendan a dirigir sus invectivas, no hacia otras ideologías políticas, sino hacia el ámbito de la religión, y en este caso, la católica.

Porque, como he tenido ocasión de comentar a propósito de lo dicho por un lector en la anotación anterior, en efecto, podría decirse que el planteamiento del gobierno de ZP tiene trazas religiosas, dirigido a la persona completa en términos de peculiar "salvación" (relativista, inmanente, etc.), más que en términos de estricto comportamiento cívico. Quizá por eso, no parece tan lejos de la realidad imaginar la ironía del PSOE (o de una parte de él) acudiendo a inscribirse en el registro de instituciones eclesiásticas o religiosas.

De todos modos, por si alguno aún no lo sabía, la Justicia ampara el derecho a objetar frente a Educación para la Ciudadanía.

09/07/2007

Libertad Digital plantea 10 razones por las que EpC sí adoctrina a los escolares

""Es inaceptable, una mentira intolerable", espetó exactamente Zapatero. "Y si Usted no sube aquí, se habrá demostrado claramente que todos son infundios, insidias y visiones apocalípticas", desafió a Rajoy. LD recoge el guante lanzado por el presidente."

LD identifica diez ideas del libro de José Antonio Marina, moldeadas por el decreto de contenidos y objetivos de la asignatura aprobado en diciembre de 2006 por el Gobierno, que chocan frontalmente con la libertad educativa y de conciencia consagradas por la Constitución Española.

Como es natural, conviene leer los razonamientos que LD plantea en cada punto, y pensar un poco sobre el asunto, porque ni todo es tan diáfano como plantea Zapatero con el manual de Marina, ni todo tan nítido como expone LD. En síntesis, viene a ser esto:

1) Programando el "Gran Proyecto Ético"

José Antonio Marina no oculta lo ambicioso de su experimento con las mentes de los escolares. Su libro pretende inculcarles el "Gran Proyecto Ético", basado en "las características y necesidades de los seres humanos".

2) Un individuo al servicio del "Gran Proyecto Humano"

"Se estudia como ese Gran Proyecto abre el campo de juego de las expectativas privadas de felicidad. Indica los modos de identidad nacional, religiosa, o de género que son compatibles con el Gran Proyecto Ético. En ese sentido no puede negar ninguna de ellas –ni religión, ni patriotismos, ni modelos de género–, sino solamente indicar los que resultan imposibles o difíciles de compaginar con el mundo de la dignidad y de los derechos que queremos construir".

3) El Estado como formador moral

Marina insiste en que el Estado, a través del currículo educativo, debe suplantar a las familias cuando éstas no transmiten de manera "eficaz" valores a los hijos.

4) "Un test de inteligencia del consumidor"

Uno de los capítulos del libro de José Antonio Marina está dedicado a la idea de "consumo responsable". De nuevo, el pedagogo –al servicio del Estado– va más allá de la descripción de conceptos y entra en elección de valores: "Consumo responsable".

5) La globalización genera "profundas desigualdades"

Al hablar de la Globalización, por ejemplo, el manual de Marina –como el resto de libros de texto: se trata de un enfoque claramente prescrito en el decreto de contenidos mínimos aprobado por el Ministerio– hace suyo el consenso progresista sobre la injusta distribución de la riqueza causada por la globalización, en contra de todas las evidencias que indican su impacto en una significativa reducción de la pobreza.

6) Una religión de Estado

"Sin duda alguna", apunta José Antonio Marina al exponer los principios de su manual, "las familias pueden educar a sus hijos en su religión y en su moral; pero el Estado debe encargarse de facilitar a todos nuestros jóvenes aquella educación que la sociedad considera necesaria para el desarrollo de los proyectos personales, la buena convivencia, la justa resolución de los problemas y el progreso económico".

7) El salario del alumno

"Los adultos van a trabajar, y los niños y los jóvenes también. La escuela es el lugar de trabajo de la gente joven. Estos últimos podrían replicar que no se les paga un sueldo, pero esto no es verdad. Todos los ciudadanos se comprometen a pagar a cada estudiante de enseñanza secundaria 4.000 euros al año. Lo que ocurre es que no se lo pagan en dinero sino en clases, profesores, libros". De nuevo, la idea de un Estado providencial capaz de dar "a cada uno su necesidad" y de esperar, a cambio, "de cada uno su capacidad".

8) Un mundo feliz

Para que el individuo sea feliz, la sociedad debe serlo antes que él, dicta Marina.

"La felicidad personal es un estado de satisfacción personal y de plenitud en el que podemos desarrollar nuestro proyecto de vida". "Para conseguirla" –continúa– "necesitamos vivir en un ambiente que no lo impida y, a ser posible, que la facilite. Necesitamos que la sociedad sea feliz".

La primacía de la sociedad sobre el individuo y del Estado sobre la familia es una constante a lo largo de toda la obra. El programa educativo socialista no concibe la plenitud de la persona sin la aquiescencia de la sociedad y sin el marco ético –ese "Gran Proyecto" del que habla Marina– impuesto por el Estado.

9) El "buen ciudadano"

José Antonio Marina sostiene en su libro la idea de que "el buen ciudadano es el que piensa bien, tiene los sentimientos adecuados y obra rectamente".

10) ¿Alguna objeción?

"La Constitución española –que es una constitución laica–", indica Marina, "incluye un sistema de valores éticos fundamentales que son, fundamentalmente (sic), los derechos humanos. Y estos son el criterio básicos para determinar los contenidos de la EpC. ¿Hay algún padre que tenga inconveniente en que sus hijos reciban esta enseñanza?"

06/07/2007

EpC: una guía para identificar posturas

Olegario
Olegario González de Cardenal ha publicado una interesante "Tribuna" en El País (Balance de un debate, 05/07/2007, €).

Entiendo que puede servir como guía para identificar posturas ante los peculiares planteamientos gubernamentales españoles para la cuestión de la Educación para la Ciudadanía.

Sintetizando aquí el texto, González de Cardenal observa de entrada que "esta cuestión [la configuración de los contenidos de la EpC y su imposición gubernamental] afecta a la misma raíz espiritual de nuestra sociedad. La cultura, la política y la religión están implicadas inexorablemente en ella".

Y plantea tres tipos de preguntas para clarificar la maraña de la cuestión, que -con sus propias palabras- se puede resumir así:

1. ¿Cuáles son el sujeto, los contenidos y el contexto histórico de la educación? ¿Quién y dónde se educa al hombre como persona, como ciudadano, como posible creyente?

2. ¿Qué se debe y se puede enseñar en las instituciones escolares?

3. Tercera cuestión: la educación no acontece en un vacío de ideas, esperanzas, temores o sospechas sino en un contexto muy concreto donde vigen unas aspiraciones y se rechazan unos proyectos a la vez que se anhelan otros.

¿Cuáles han sido las reacciones ante esta asignatura impuesta por el Gobierno? Para González de Cardenal son tres:

1. La que defiende la asignatura y el programa con que el Ministerio la propone.
2. La que rechaza asignatura y programa.
3. La que acepta la asignatura pero propone modificación o cambio de programa.

En el primer caso, "quienes la defienden afirman que la educación debe ser integral y no sólo aprendizaje de conocimientos y destrezas; por ello es esencial una educación en valores (...) Algunos añaden que hasta ahora en España ha educado la Iglesia y que ahora tiene que educar el Estado".

En el segundo caso, "unos rechazan por principio cualquier asignatura que confiera al Estado la capacidad de trasmitir convicciones últimas de sentido, verdad e identidad. Todos los Estados que han querido imponer una ideología nacional o revolucionaria lo han hecho con sangre y muerte".

Aquí se sitúa también el rechazo de profesionales de la enseñanza, para quienes la materia está heterogéneamente construida con materiales que ya estaban presentes en las asignaturas de Ética, Filosofía, Ciencias Sociales y en la trasversalidad de otras asignaturas. No había demanda social para ella sino que su propuesta surge de un partido que quiere trasvasar su propio proyecto (...).

Pero el problema más grave es que, dada la heterogeneidad de materias indicadas en el programa del Ministerio, se mezclan realidades totalmente distintas: las que podrían pertenecer legítimamente a una ética cívica y otras como son "la condición humana", la "identidad personal", "la educación afectivo-sexual", "la construcción de la conciencia moral", que son de otra naturaleza, y sólo pueden ser ofrecidas por quienes tienen la responsabilidad primera, es decir los padres. El Estado podría ofrecerla pero nunca imponerla como obligatoria.

En el tercer caso, se "reconoce al Estado la legitimidad para ofrecer esa materia que prepare a los alumnos para existir en sociedad, para que conozcan el entramado de realidades en medio de las que viven y con las que tienen que convivir".

Lo primero y esencial es la persona; de cómo se comprenda ella a sí misma se deriva incluso la forma de comprender y realizar su ciudadanía. Ésta no monocorde; hay muchas formas de realizarla auténticamente a la luz de la actitud última de cada uno ante la existencia. La ciudadanía no puede ser dictada a nadie por ningún Estado, partido o iglesia.

Los partidarios de esta tercera postura se diferencian a su vez: unos creen posible una refundición del programa, quitando aquellas cuestiones antes aludidas que exceden la competencia del Estado.

Otros, yo [Olegario González de Cardenal] entre ellos, consideran que eso no es tan fácil y proponen una solución más radical y objetiva: centrar la materia en el estudio de la Constitución Española, que ofrece todos los presupuestos de ideales, valores, derechos, deberes y responsabilidades del ciudadano, completándola con las Declaraciones internacionales de derechos humanos.

Ahora surge la cuestión vidriosa: ¿se puede imponer una materia que lleva consigo tales problemas objetivos (...)? Yo [Olegario González de Cardenal] veo tres razones para no imponerla y repensar toda la cuestión desde el consenso.

En primer lugar la memoria histórica de España: cada vez que se ha impuesto algo semejante, sea en la II República sea en la España de Franco, los resultados han sido nefastos. No valen ni el rechazo irresponsable ni el trágala violento.

En segundo lugar la experiencia de un institución tan vieja como la Iglesia en sus concilios desde Nicea (325) al Vaticano II (1962-1965). Para las cuestiones de procedimiento o método se siguió siempre regla de meras mayorías, pero cuanto se trataba de contenidos doctrinales nunca se decidía como obligatorio en la fe algo que no fuera compartido por la inmensa mayoría o casi unanimidad moral.

La tercera razón es el ejemplo de las grandes naciones como Alemania, en las que las materias que afectan al fondo del país, como la educación y la política exterior, se consideran cuestiones de Estado y se resuelven por consenso entre los grandes partidos.

Hasta aquí el planteamiento de Olegario González de Cardenal (ver, por ejemplo, la síntesis que hace Aceprensa), con el que es relativamente fácil congeniar. De todos modos, entiendo que -como siempre- no son las leyes generales, sino los reglamentos concretos los que terminan definiendo las cosas efectivas que se promueven en una democracia parlamentaria.

Por eso, en mi caso particular, me parece que esta solución pragmática que propone González de Cardenal y que consistiría en "el estudio de la Constitución" puede ser útil para salir del paso, pero también puede convertirse en un cajón de sastre ideológico. Personalmente prefiero -en su lugar- los riesgos que implica la posición que el autor sitúa como primera alternativa de la tercera postura, y llama "refundición del programa".

Porque -como bien hace referencia a Aristóteles- es muy cierto que todos estamos implicados, nos guste o no, queramos o no, en asuntos de este calado: tanto por acción afirmativa o negativa, como por omisión y silencio.

Por eso, entiendo que -antes de pergeñar una asignatura como la ahora propuesta: única y obligatoria, con sus programas, manuales y profesores preparados ad hoc, casi con nocturnidad informativa para todos los implicados- conviene abrir un tiempo de estudio y debate público acerca de los contenidos y de los modos de aplicación.

No sólo es un asunto parlamentario (de los políticos), ni sólo profesional (de los profesores), sino que más bien tiene todas las trazas de un típico asunto cívico. Es cierto que todos sabemos sobradamente que el civismo hispano no da mucho de sí en estas lides, porque pide mucho esfuerzo intelectual y práctico, serio y continuado. Y menos desde el civismo hispano entendido como lo presenta ZP encabezando el gobierno y la mayoría parlamentaria.

Pero no estaría de más que tantas instituciones naturales y agrupaciones y asociaciones cívicas estudiaran, pensaran y participaran razonadamente en el debate público acerca de los numerosos implícitos de tan fundamental cuestión. Porque esas instituciones -mucho antes y mucho más que los intereses de los partidos políticos, atentos a los ciudadanos- se ocupan de suyo en cuestiones de la educación de las personas. Y en la educación de las personas también se incluye la educación para la ciudadanía. Pero no al revés.

Quienes saben acerca de lo que implica día a día la vida real de las personas (no sólo los personajes consumidores o votantes, etc.); quienes saben acerca de la identidad personal como configuradora de la sociedad civil: esas son o deberían ser las voces convocadas para un estudio y debate de este tipo. En lugar de una torpe imposición forzada de tenor totalitario.

03/07/2007

EpC: Peces-Barba debería copiar 100 veces la diferencia entre educar cívicamente y manipular

PecesbarbaPeces-Barba es uno de los promotores de la causa de entronización en España de "Educación para la Ciudadanía", una peculiar versión socialista de rasgos totalitarios de lo que plantea el Consejo de Europa con la Education for Democratic Citezenship and Human Rights.

Peces-Barba ha pontificado de nuevo, aporvechando que juega en casa (en un curso de verano sobre "Educación para la Ciudadanía y los derechos humanos", organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, del que casualmente es director).

Peces-Barba se ha dignado decir en su veraniega pontificación universitaria, quizá pensando "salir en los papeles", como ha sucedido (más en la sección de religión que de política, quizá por su enfoque más clerical que cívico del asunto). Peces-Barba recomienda a los obispos en general y a "alguno de los señores cardenales" que "se modernicen un poco" y que "distingan entre ética privada y pública".

Peces Barba, para lograr tan benéfico efecto, pontifica también sobre el modo de lograrlo. Las fórmula es seguramente fruto de su larga experiencia docente, y quizá haya logrado una sonrisa aquiescente en sus oyentes veraniegos, seleccionados al efecto. Pontifica que los obispos y cardenales "deberían copiar 100 veces la diferencia entre ética pública y privada, que se ve que no la saben".

La fórmula es todo un ejemplo de modernidad, cortesía en el diálogo democrático y perspicacia didáctica. Todo un proyecto y un programa claramente innovador, de progreso, moderno y desde luego todo un ejemplo democrático de lo que es "educar para la ciudadanía".

No hace falta decir que eso hace referencia a la versión hecha por libre en España para que los españoles sean cada vez más acordes con la ética socialista. Es decir, para que, con la ética privada del señor Peces-Barba, los infantes hispanos sean en un futuro próximo, los ciudadanos europeos más modernos, progresistas e innovadores, que viene a ser lo mismo. Es decir, más ciudadanos de verdad.

El caso es que el señor Peces-Barba, como buen socialista en la corte del presidente Zapatero, sabe decir muy bien a los que no están de acuerdo con él (con sus ideas), y por tanto con el gobierno que ahora hace leyes y del que no puede dejar de ser muy amigo (con sus leyes), que -no estando en esto de acuerdo con él ni con su gobierno preferido- deben respetar la ética pública impuesta con la EpC. Es decir, la ética suya personal, privada, hecha pública por obra y gracia de un decreto ministerial.

El señor Peces-Barba, puesto a pontificar, dispone de un sólido sistema de razonamiento lógico que le permite llegar a decir que desde Santo Tomás (de Aquino) el mundo ha cambiado mucho, y que ahora -dice textualmente- "hay una ética privada, que puede ser católica, protestante o laica, y una ética pública que es la ética de la Justicia, del Estado democrático y de los Derechos Humanos".

O sea: si no entiendo mal al señor Peces-Barba, él sabe bien -pongamos- que una cosa es su posible ética privada -digamos- laica (no católica, ni protestante, y menos musulmana, etc.) y otra cosa es la ética -atención a la mayúsculas- de la Justicia, del Estado democrático y de los Derechos Humanos. Y que la primera no tiene nada que ver con la segunda. Acabáramos! Al fin hemos dado con la verdadera ética, la ética-ética, que -siendo pública- viene a ser como el café-café.

Me pregunto si es que el señor Peces-Barba, que parece presentarse como todo un experto poseedor de la mayúscula ética pública de la Justicia, del Estado democrático y de los Derechos Humanos, ha debido renunciar a toda ética privada, en especial -digamos- su ética laica.

Me pregunto también, siguiendo su impecable razonamiento, si él debería renunciar -o si ha renunciado o renuncia de hecho- a su ética laica cuando habla de la ética pública mayúscula. Es decir, me pregunto si el señor Peces-Barba tiene una doble conciencia, con una especie de piloto automático alternativo, que le permita manejarse según esté en plan privado o según esté en plan público.

Me pregunto si, por el contrario, quizá puede -o quizá debe, o no logra evitar- poner de manifiesto su ética laica, para que quienes le escuchen sepa de qué ética privada cojea, cuando habla, o escribe , o promueve legislaciones y educaciones para la ciudadanía... O si, en su caso -dado que es un experto en el manejo sus dos éticas- puede dejar caer algo de su ética privada por las entrelíneas de los decretos y leyes que reflejan la ética pública y en los que puede meter y de hecho mete la pluma... directa e indirectamente. El caso es que su ética pública huele demasiado a esa ética laica, laicista, que dice no usar porque -dado que es una personalidad pública- parece decirnos que se maneja ante la ciudadanía -e invita a hacer así a todos los demás- sólo con su ética pública. Peces-Barba con sólo una ética, como acusa a Santo Tomás, vaya.

Me pregunto, ya de paso, si no tendrá una ética laica privada que habrá entrado inopinadamente en los planes de EpC, a t